Lista de reproducción
- No hay más artículos para escuchar
Al celebrarse este 3 de mayo el Día Mundial de la Libertad de Prensa esta continúa a la baja en todo el mundo. Viene descendiendo desde hace varios años y no para de caer, según lo comprueba el informe de la ONG internacional independiente, Reporteros sin Fronteras, sobre la situación de la libertad de prensa en el mundo.
“Por primera vez en la historia de la Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa de Reporteros Sin Fronteras (RSF) (se dice en la presentación del informe publicado en vísperas del Día Mundial de la Libertad de Prensa), más de la mitad de los países del mundo se encuentran en una situación difícil o muy grave… Arsenales legislativos cada vez más restrictivos, que se escudan casi siempre en las políticas de seguridad nacional, erosionan desde 2001 el derecho a la información, incluso en las democracias. El indicador legal es el que más ha bajado este año, evidenciando una creciente criminalización del periodismo…”
Esta es una verdadera tragedia de la humanidad, puesto que la libertad de prensa es absolutamente indispensable para que pueda haber todas las demás libertades que dignifican a las personas y enaltecen a la sociedad. El director histórico y mártir de LA PRENSA, Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, lo indicó de manera contundente e impactante, en un discurso que pronunció el 27 de noviembre de 1975, al recibir el Premio a la Libertad de Prensa de la Asociación de Periodistas de Guatemala (APG): “Sin libertad de prensa no hay libertad de conciencia. Sin libertad de prensa no hay libertad de pensamiento. Sin libertad de prensa está disminuido incluso el derecho a la vida. Sin libertad de prensa no hay libertad”.
Nicaragua, según la información de LA PRENSA sobre el documento de Reporteros sin Fronteras, publicada el jueves 30 de abril, está entre los peores países del mundo en materia de libertad de prensa. “Las condiciones adversas para el periodismo en Nicaragua —informó LA PRENSA— ubicaron al país en el puesto 168 de 180, bajo la categoría de grave o muy grave, ubicándose como el peor de América Latina, incluso por debajo de otros países aliados de la dictadura Ortega-Murillo, como Cuba (165) y Venezuela (160)”.
Esa es la terrible situación de Nicaragua en la actualidad, bajo la dictadura sandinista de Daniel Ortega y Rosario Murillo, que ha liquidado totalmente la libertad de prensa, y el periodismo independiente solo se puede ejercer en el exilio, mediante internet. Es como si la dictadura le hubiera cercenado la lengua a una persona, para que no se quejara ni protestara por el daño físico y moral que se le inflige.
Anne Bocandé, directora editorial de Reporteros sin Fronteras, dice en la presentación del informe sobre la libertad de prensa en el mundo que no es para limitarse a mirar hacia atrás. El informe, dice, “encara de lleno el futuro reflexionando sobre una pregunta sencilla: ¿hasta cuándo vamos a tolerar la asfixia del periodismo, la obstaculización sistemática de los periodistas y la erosión continua de la libertad de prensa? Porque, mientras los ataques contra el derecho a la información se diversifican y se vuelven más sofisticados, sus autores ya no se ocultan: los Estados autoritarios, los poderes políticos cómplices o ineficaces, los actores económicos depredadores y las plataformas que se han vuelto incontrolables tienen una responsabilidad directa y abrumadora. Ante esto, la pasividad se convierte en una forma de complicidad”.
Es correcto. Nosotros no hablamos de la falta de libertad de prensa en Nicaragua para quejarnos. Ni para lamentarnos de que las instalaciones y todos los bienes de LA PRENSA fueron robados por los dictadores. Y de que sus periodistas tuvieron que exiliarse para poder servir a los nicaragüenses.
Lo hacemos para denunciar los atropellos, conscientes de que “la pasividad es una forma de complicidad”, fieles al legado de Pedro Joaquín Chamorro Cardenal de que “LA PRENSA es el papel moneda de la Verdad y la voz Justiciera del pueblo, al cual le servimos”.
Lo hacemos como una forma indispensable de luchar por la democracia y la libertad, en primer lugar de pensamiento, expresión e información.