El campesino nicaragüense Carlos Alberto Calero, de 59 años, quien cumple este 23 de abril dos semanas de estar detenido en el Centro de Aprehensión Regional Central (CARC), ubicado en Heredia, Costa Rica, fue visitado por defensores del Servicio Jesuita para Migrantes (SJPM) Costa Rica, agencia social de asesoría legal de la Agencia de la ONU para los Refugiados.
El Servicio Jesuita para Migrantes Costa Rica confirmó a LA PRENSA que Calero se encuentra en condición de salud “estable” y “sin padecimientos relevantes”.
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Los defensores detallaron que Calero fue detenido el pasado 7 de abril por las autoridades migratorias de Costa Rica “debido a su condición irregular” y que actualmente permanece en el Centro de Aprehensión Regional Central.
Calero busca regularizar su estatus migratorio en Costa Rica
SJPM Costa Rica resaltó que Calero se presentó “voluntariamente” a la oficina migratoria de Ciudad Quesada “con el objetivo de regularizar su situación migratoria”, momento en el que fue detenido.
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“En el período comprendido entre 2018 y 2019 fue vinculado a un hecho delictivo relacionado con portación ilegal de armas. Como resultado de lo anterior, mediante resolución administrativa de fecha 26 de marzo de 2021, la Dirección General de Migración y Extranjería dispuso la cancelación de su residencia permanente; ordenó su abandono del país en el plazo de 10 días posteriores a dicha notificación; y, como consecuencia, desde el año 2021 se encuentra en condición migratoria irregular”, detalló el Servicio Jesuita para Migrantes.
El pinolero tenía residencia permanente en Costa Rica desde aproximadamente 2001, por vínculo familiar con su esposa e hijos costarricenses.
Grex advierte riesgo de Calero Hurtado en caso de ser deportado
El Grupo de Reflexión de Excarcelados Políticos (Grex), la semana pasada pidió públicamente a las autoridades costarricenses que “por ningún motivo” ordenen la deportación de Calero Hurtado, originario de Morrito, Río San Juan, y exmiembro de la Resistencia Nicaragüense o excontra, en la que fungió como “operador de radiocomunicación”.
El Grex advirtió que de ser deportado a Nicaragua, Calero Hurtado corre el riesgo de “engrosar la lista de torturados, maltratados, encerrados y desaparecidos” de la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo, tras participar en los tranques que se alzaron en El Tule, San Miguelito, en Río San Juan, durante las protestas de 2018.