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La dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo, a través de su maquinaria de propaganda oficial, intensificó esta semana su agenda de actividades con las que busca posicionar su narrativa centrada en el denominado “Día Nacional de la Paz”, que decretaron para cada 19 de abril con el fin de desplazar la conmemoración de la Rebelión de Abril de 2018.
Las instituciones públicas, especialmente universidades bajo el control dictatorial, son utilizadas como parte de una política orteguista de “celebrar la paz” en abril, un mes en que miles de nicaragüenses recuerdan a las más de 350 personas asesinadas en el contexto de las protestas sociales de 2018.
En espacios como la Universidad Nacional Padre Gaspar García Laviana, instalada en León por la dictadura para agrupar a estudiantes de las canceladas Universidad Juan Pablo II y Universidad Cristiana Autónoma de Nicaragua (UCAN), se han organizado “galas creativas” con lemas como “con la paz no se juega”.
“Abril, mes de la paz. En celebración del Día Mundial del Arte y la Creatividad desarrollaremos la Gala Creativa ‘con la paz no se juega’”, señala una de las convocatorias.
Llaman a reafirmar «la paz» de la dictadura Ortega Murillo
Mientras tanto, en la Universidad Casimiro Sotelo Montenegro se difunden piezas gráficas en las que se “reafirma el compromiso con la paz” que promueve la dictadura Ortega Murillo, que mantiene a más de 40 personas encarceladas por motivos políticos y a decenas bajo medidas cautelares de firma diaria, casa por cárcel o municipio por cárcel.
“Desde la universidad del pueblo presidente reafirmamos el protagonismo de un pueblo que ama la paz. Con las banderas en alto y el corazón lleno de compromiso, abril nos inspira a seguir avanzando juntos, sin descanso, por una Nicaragua mejor para todos”, refiere la publicación de la Casimiro Sotelo.
A esta narrativa se suman convocatorias a congresos de emprendedores bajo el lema “Abril de paz: emprende más allá”. También se han organizado festivales de bandas rítmicas, en la que incluso participarán estudiantes de secundaria en la Plaza Juan José Quezada, en León.
Régimen honrará memoria de ciudadano asesinado en 2018
Otro acto simbólico convocado por el orteguismo, a través de la «Red de Comunicadores de León», incluye la colocación de “ofrendas florales a los héroes y mártires de la paz”, que la dictadura argumenta fueron «víctimas del golpismo». Entre ellos se homenajeará a Cristhiam Emilio Cadenas, a quien el orteguismo identifica como un «héroe de la paz».
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La ofrenda floral y guardia de honor para Cristhiam Emilio Cadenas se realiza en el octavo aniversario de su “tránsito a la eternidad”; su familia invitó a rezar por él este próximo lunes 20 de abril frente a Billares Lezama, en la calle Héroes y Heroínas de la Revolución.
Cristhiam Emilio Cadenas fue una de las primeras víctimas de las protestas sociales de abril de 2018. Murió el 19 de abril producto de un impacto de bala. Organismos como la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) o el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI) determinaron que el contexto de la muerte de estos manifestantes se dio durante el uso de la fuerza letal del orteguismo.
Dictadura anuncia marcha para el próximo 18 de abril
La dictadora Rosario Murillo, en su intervención de mediodía de este jueves 16 de abril, anunció que para el próximo sábado ordenaron marchas «por la paz» en León y «en todos los municipios del país».
Además, recalcó su discurso de «paz victoriosa» llamando «vampiros que se nutren de sangre» a quienes a su juicio «les duele la paz».
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“Cómo duele a quienes promueven el odio y la guerra, el amor y la paz, pero nosotros como buenos cristianos sabemos el valor, el clamor de paz en el mundo, vamos adelante”, afirmó Murillo.
Violencia epistémica de la dictadura
Las acciones convocadas por la dictadura se dan en paralelo a más de media docena de actividades impulsadas por nicaragüenses exiliados y autoconvocados que conmemorarán el octavo aniversario de la Rebelión de Abril desde diferentes partes del mundo en Europa, Estados Unidos y Costa Rica, evidenciando una disputa por la memoria y el significado de las protestas, que dejaron más de 300 muertos, según organismos de derechos humanos como la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).
El opositor Rudy Siles, coordinador de Nicaragüenses en el Exilio, señala que la narrativa oficial, a través de la que se declara el 19 de abril como “Día Nacional de la Paz”, “constituye un ejercicio clásico de totalitarismo ideológico de izquierda”.
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“El orteguismo invierte deliberadamente el significado de la Rebelión Cívica de 2018, un legítimo levantamiento popular por la libertad, la democracia liberal y el Estado de derecho, para presentarlo como un ‘golpe de Estado’ derrotado. Con el ‘Plan Especial Abril Creativo 2026’, el régimen monopoliza el relato estatal mediante actividades culturales y ‘heroicas’ para imponer una memoria victoriosa que neutraliza el potencial subversivo del trauma colectivo”, señaló Siles.
«La paz se construye sobre la verdad»
Además, apuntó que esta estrategia de memoria autoritaria “es una forma de violencia epistémica” o de invisibilización de la Rebelión de Abril, que además “atenta contra los pilares de una sociedad libre: la verdad factual, el pluralismo y la deliberación pública”.
A juicio del opositor, la dictadura sandinista busca «activamente resignificar y borrar los acontecimientos de 2018 para consolidar su dominio totalitario. Transforma la protesta pacífica en agresión criminal externa y glorifica la represión letal como ‘paz victoriosa’, imponiéndolo a través de leyes, medios estatales y el calendario cívico, mientras criminaliza cualquier memoria disidente».
«La paz verdadera solo se construye sobre verdad histórica, reparación integral a las víctimas y justicia; sin ellas, no hay base para una Nicaragua libre, próspera y reconciliada bajo el Estado de derecho», concluyó Siles.
Régimen busca «enmascarar la realidad»
Un integrante del Grupo de Reflexión de Excarcelados Políticos (Grex), bajo condición de anonimato, en entrevista con LA PRENSA señaló que aunque el régimen intente «reconstruir la máscara que se le cayó en abril de 2018», «difícilmente, tendrá resultados».
«No es un discurso que logre calar… El impacto actual está determinado por los niveles de represión y silencio, no de la narrativa oficial. Además, es un relato que llega demasiado tarde y que no está acompañado de hechos concretos que lo respalden. Por el contrario, existen numerosos hechos que lo debilitan. Es una narrativa que busca enmascarar la realidad y aparentar normalidad en el corto plazo, pero sin impacto real en la conciencia de la población», afirmó.
El opositor e integrante del Grex afirma que mientras la dictadura esté en el poder esa «máscara” tendrá que seguir funcionando «en el discurso oficial y en los espacios controlados por el Estado, porque no tienen otra opción. Pero eso no implica que logre transformar la memoria ni la percepción real de la sociedad nicaragüense».