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El periódico La Nación, de Buenos Aires, Argentina, publicó este martes 14 de abril un editorial sobre Nicaragua titulado: “Ortega, frente al espejo de Maduro”. La Nación, como bien lo saben los aficionados a la lectura de periódicos, es el principal diario de Argentina y uno de los más importantes de América Latina y el Caribe.
La Nación explica a sus lectores en el editorial mencionado, que “Daniel Ortega, junto con su mujer Rosario Murillo, han construido un régimen que no tolera disidencia, ni interna ni externa, y que percibe toda crítica como una amenaza a su supervivencia”. Y agrega que “tras la captura estadounidense del mandatario venezolano Nicolás Maduro, uno de sus principales aliados en la región, la pareja presidencial nicaragüense parece enfrentar uno de los momentos de mayor incertidumbre e intranquilidad ante la posibilidad de que alguno de sus colaboradores acepte cooperar con autoridades de Estados Unidos para terminar con su mandato”.
Se refiere La Nación a la posibilidad de que en los círculos de más alto nivel y mayor confianza de la dictadura de Nicaragua, surja alguien —o algunos— que, al igual que Delcy Rodríguez y su grupo en Venezuela, acepten asociarse a Estados Unidos (EE. UU.) para de alguna manera sacar a los Ortega Murillo del poder.
El periódico argentino señala que los temores de los codictadores de Nicaragua a una eventual operación estadounidense parecida a la de Venezuela en enero pasado, “tienen sustento a partir de que el secretario de Estado, Marco Rubio, colocó a Nicaragua en la mira de Washington al señalarla como una de las bases de operaciones rusas en el hemisferio occidental, en un momento en que Estados Unidos redefine su estrategia de seguridad regional y evalúa cómo responder a la presencia de potencias foráneas en la región”.
Al respecto hay que mencionar que el lunes de esta semana, Marco Rubio volvió a hablar de ese tema en una entrevista con la cadena estadounidense de televisión, NBC. “Lo que a EE. UU. más le importa y preocupa es la influencia de potencias extrajeras” en el hemisferio americano, aseguró el secretario de Estado estadounidense. Esta vez Rubio no mencionó a Nicaragua, pero en reiteradas ocasiones anteriores ha asegurado que los vínculos estrechos de la dictadura de Ortega y Murillo con China, Rusia e Irán, amenazan la seguridad nacional de EE. UU. De allí que, según opina el diario argentino, los estrechos vínculos de Nicaragua con esos países, han puesto a los codictadores nicaragüenses en la mira de EE. UU.
El editorial de La Nación concluye señalando que “para Trump, el cogobierno de Ortega y Murillo es un mal ejemplo en Latinoamérica y buscará resolverlo antes de que culmine su mandato, en enero de 2029. La captura de Maduro en Caracas estremeció a la cúpula del poder político, militar y económico en Nicaragua. ¿Será Daniel Ortega el próximo?”
A nuestro juicio, lo ocurrido en Venezuela el 3 de enero pasado fue en cuanto a su forma un fenómeno histórico irrepetible. Es muy improbable que ocurra algo igual en Cuba y en Nicaragua, las dos dictaduras de quedan en América Latina y están en la mira del Gobierno de EE. UU.
Lo que sí podemos dar por seguro es que en esos dos países tendrá que haber un cambio más o menos pronto. Pero esto ocurrirá siempre y cuando se incremente la presión externa contra estas dos dictaduras, que han sido calificadas por los mismos EE. UU. como “enemigas de la humanidad”.