El factor económico en la necesaria transición democrática de Nicaragua

Escuchá esta nota
0:00 / 0:00
1.0x

Lista de reproducción

  • No hay más artículos para escuchar

El régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo anunció algunas reformas al sistema tributario para aumentar los beneficios fiscales a los empresarios de zonas francas. El propósito es estimular las inversiones en ese sector y detener el deterioro que ha venido sufriendo últimamente, con la consecuencia de cierre de empresas, pérdida de empleos y disminución de ingresos del Fisco y del Seguro Social.

Las reformas tributarias apuntan también a reducir los impuestos a productos que no son de consumo popular masivo, así como a prevenir que las importaciones no sean producto de alguna modalidad de trabajo forzado.

Algunos analistas critican las reformas anunciadas por el régimen, porque no son para beneficio del amplio consumo popular. Sin embargo, otros las valoran objetivamente como positivas, ya sea que tengan el propósito de responder a las exigencias de EE. UU. o en general para mejorar el funcionamiento de la economía nacional.

En realidad, el mayor problema de Nicaragua no es la economía, es político, en particular la falta de libertad y democracia, de Estado de derecho y justicia independiente. A diferencia de Venezuela, donde es necesario realizar grandes cambios económicos antes de pasar a la construcción de la nueva democracia, en Nicaragua funciona básicamente bien una economía capitalista que solo se necesita limpiarla de la corrupción orteguista o sandinista, y proteger con garantías institucionales y legales la propiedad privada, las inversiones y el clima de negocios.

Por ahora no ha comenzado en Nicaragua el proceso de transición política, ni siquiera de un gobierno a otro y menos de la dictadura a la democracia. En realidad, incluso en Venezuela tampoco hay todavía una transición democrática en el estricto sentido de la palabra. A pesar de que el dictador venezolano Nicolás Maduro fue derrocado por Estados Unidos (EE. UU.), el régimen autoritario ha permanecido, aunque sometido al gobierno estadounidense y haciendo concesiones. De manera que por ahora lo que hay en Venezuela es un proceso de preparación de las condiciones indispensables para que pueda comenzar una verdadera transición a la democracia.

Ahora bien, independientemente de la valoración política positiva o negativa que se haga de la intervención de EE. UU. en Venezuela, el hecho es que ha conmovido a Cuba e impactado en Nicaragua, donde se mantienen las otras dos dictaduras del hemisferio occidental.

En los medios políticos opositores de ambos países se ha creado la expectativa de que la transición a la democracia podría comenzar en cualquier momento, de acuerdo con la persistencia y la intensidad de las presiones de EE. UU.

En el caso de Nicaragua, al menos teóricamente se puede decir que tendría que ser una transición menos complicada que la de Venezuela y Cuba. Decimos eso porque aquí no habría que abolir un sistema económico y crear otro, sino solamente hacer las correcciones que necesita la economía nacional.

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí