LA PRENSA informó este martes 7 de abril que “más de mil creadores de contenido, periodistas o influencers en América Latina han sido capacitados por Rusia para difundir campañas de desinformación en ocho países de la región”.
Entre esos ocho países está Nicaragua, donde el daño cultural y moral que causan las campañas propagandísticas orientadas por Rusia es más grave, por el control total y absoluto que tiene la dictadura sobre los medios de comunicación.
En realidad, en Nicaragua son muy pocos los medios de comunicación que no pertenecen al Estado, o al partido de gobierno. Los que además no pueden ser independientes y para subsistir tienen que autocensurarse.
El control de los medios de comunicación y las campañas de desinformación y propaganda mentirosa sirven de manera simultánea a los regímenes de Rusia y Nicaragua. Por un lado, proyectan una imagen falsa de lo que es Rusia y sobre todo justifican su guerra de agresión contra Ucrania y las anexiones de territorios de los países vecinos más débiles, que antes formaron parte de la Unión Soviética.
Por otra parte, difunden la narrativa mentirosa de la dictadura de Nicaragua para justificar la represión, la ausencia de libertades y derechos, y en particular la persecución contra la Iglesia católica y otras entidades religiosas.
En la jerga marxista se llama “lucha ideológica”, uno de los tres componentes de la “lucha de clases”, el cual consiste en la difusión de ideas y propaganda amañada para manipular la mente de las personas, controlar la opinión pública, distorsionar la cultura nacional e impedir o contrarrestar la difusión de ideas humanistas, democráticas y de libertad.
El líder y teórico comunista chino, Mao Tse Tung, decía que las masas populares son “como un papel en blanco” en el que los comunistas podían y debían escribir lo que fuese necesario para “educarlas” y conducirlas.
Lo que hizo realmente el fundador de la República Popular de China fue apropiarse de la idea sustantiva del sociólogo francés Gustave Le Bon (1841-1931) quien escribió en un libro titulado Psicología de las Masas que las multitudes son como un rebaño que debe ser orientado y dirigido por líderes de fuerte personalidad, con creencias bien definidas y una voluntad poderosa.
En ese concepto deshumanizador se han sustentado todos los regímenes totalitarios, fascistas, comunistas y revolucionarios, para elaborar y practicar sus estrategias de “lavado de cerebros” y “reeducación” masiva y forzada de la gente, con el fin de hacerla sumisa a la dictadura. Al mismo tiempo que reprimen a los que no quieran someterse.
Pero la verdad es que no es por sus ideas y su propaganda falaz que las dictaduras se mantienen en el poder, algunas por largo tiempo como son los casos de China, Corea del Norte y Cuba. Es por la cruda represión y el estricto control policíaco que esas dictaduras han durado mucho tiempo, dicho esto sin perjuicio de reconocer que siempre hay gente que se beneficia del sistema y lo apoya, o simplemente se acomoda para subsistir sin ser molestada.
La persona humana, por su propia naturaleza quiere ser libre y tiende a buscar la libertad. Pero también siempre hay alguna gente que tiene “miedo a la libertad”, lo que, como advirtió el sicólogo y filósofo social alemán Erich From (1900-1980), ocurre con las personas para las que la libertad implica incertidumbre y responsabilidad que prefieren delegarla en autoridades, líderes, ideologías o partidos. Eso es la explicación de que muchas personas no solo han aceptado, sino que también apoyado, sistemas extremadamente opresivos y odiosos como el nazifascismo y el comunismo, que en el fondo son lo mismo.
Y es la misma razón por la que es muy importante contrarrestar la propaganda mentirosa y la desinformación de la dictadura, aunque se tenga que hacer en condiciones muy difíciles y desventajosas. Y desde el exilio, como lo tenemos que hacer los medios de comunicación nicaragüenses libres e independientes.