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La extracción de oro que güiriseros nicaragüenses realizan de forma ilegal en territorio costarricense está dinamizando tanto la economía de algunas comunidades de ese país, que la moneda nicaragüense está desplazando al colón tico. El córdoba es ahora moneda de uso común en las transacciones comerciales en Crucitas de Cutris, en San Carlos, Alajuela, Costa Rica, comunidad ubicada a solo unos tres kilómetros de la frontera con Nicaragua.
Pobladores de la zona confirmaron a LA PRENSA que el uso del córdoba se está generalizando y que incluso está subiendo. Antes por cada 50 córdobas les daban 1,000 colones, pero en la actualidad reciben 75 córdobas por cada 1,000 colones.
La zona de Crucitas, según denunciaron recientemente las autoridades costarricenses, enfrenta la invasión de mineros artesanales nicaragüenses, a los que en Costa Rica denominan coligalleros, pero en Nicaragua se conocen como güiriseros. Ellos cruzan la frontera para desarrollar la minería a cielo abierto, una práctica que no es común en Costa Rica, y que está causando graves impactos ambientales.
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La intensa actividad de la minería artesanal, más la falta de empleos en esa zona, ha obligado a los pobladores costarricenses a realizar «alianzas» con los invasores nicaragüenses y esto ha propiciado el uso del córdoba, denunció el presidente del Colegio de Geólogos de Costa Rica, Néstor Chamorro, quien encabezó un equipo de científicos y policías, que recientemente visitó la zona por cuarta vez desde que se originó el problema.

Extracción del material la pagan en córdobas
Además, el presidente de la Asociación de Desarrollo El Jocote, en Pocosol, Gerald Gutiérrez Alemán, señaló que para nadie es un secreto que el oro de Crucitas se está yendo para Nicaragua y que, cuando los güiriseros nicaragüenses venden en Nicaragua el material del que se extrae el oro, regresan con córdobas a Crucitas para comprar más. Eso ha propiciado que la moneda nicaragüense circule como válida en esa zona fronteriza.
«Se extrae aquí (el oro), ya sea puro o en saco y se lleva para el otro lado (Nicaragua), allá lo venden y vienen con los córdobas, entonces acá, si compran un fresco, de comer, lo que compren lo pagan con córdobas», indicó Gutiérrez Alemán, quien agregó que antes cambiaban 50 córdobas por cada 1,000 colones, pero en la actualidad por cada mil colones se reciben 75 córdobas.
«El pueblo de Crucitas dice que ellos ya interactúan muchísimo con la gente de Nicaragua y el córdoba es una moneda muy utilizada por ellos porque ya las transacciones internas en el pueblo de Crucitas son en esa moneda, lo cual nos llamó mucho la atención», reiteró por su parte Chamorro.

140 córdobas por cada saco de material
Güiriseros nicaragüenses que capturaron en Crucitas durante la reciente incursión de funcionarios del Colegio de Geólogos costarricenses con policías, dijeron que a ellos los reclutan en Nicaragua con el pretexto de que «el trabajo está bueno» en Crucitas.
«Nos dicen que el trabajo está bueno, que se gana», dijo un güirisero que se identificó como Alexis.
Otro, de nombre Juan, manifestó que él es de la zona de Alamikamba, cabecera de Prinzapolka, en la Región Autónoma de la Costa Caribe Norte (RACCN), de Nicaragua, y que llegó a Crucitas porque le dijeron que «había buen trabajo».
Juan aseguró que hay dos tipos de tareas en Crucitas. La primera es meterse a un túnel durante toda una noche para extraer material (tierra) en la que hay oro. Por ese trabajo les pagan 2,000 córdobas (unos 54 dólares) por noche o «turno». En cada turno extraen en promedio unos 120 sacos de material con oro.
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La otra faena es «jalar los sacos» que extraen de los túneles, por eso pagan entre 120 y 140 córdobas (entre 3.20 y 3.80 dólares) por cada saco de material extraído de la mina. Al final, los güiriseros ganan unos 200 dólares en cada quincena, pero de ahí tienen que pagar la comida, por lo que en realidad «no ganan mucho», indicó Juan.

Minería ilegal, mal pagada y peligrosa
Freddy Guillén, comandante de la Fuerza Pública costarricense, expresó que los «coligalleros» usan el río San Juan para entrar a Costa Rica, primero al sector de Conchudita, y también a Crucitas, lugares donde realizan la minería artesanal ilegal.
Guillén agregó que el proceso de extracción, tanto del material o del oro ya procesado, es bastante complicado porque entre las minas de Crucitas y la frontera nicaragüense hay como cinco horas de camino, por lugares muy fangosos.
Los güiriseros nicaragüenses confirmaron que entran a Costa Rica por el río San Juan, pero deben ser cuidadosos porque por el sector de cruce hay muchos animales que se han comido a algunos güiriseros.
Juan indicó que también ha trabajado como güirisero dentro de Nicaragua, donde la minería artesanal no es ilegal, pero llegó a Crucitas porque ahí se gana más que en las minas artesanales de Nicaragua.

Hoyos de 50 metros de profundidad
La minería artesanal en Crucitas ha crecido mucho, en extensión y en intensidad. El geólogo Néstor Chamorro dice que en las primeras incursiones al territorio que realizó el Colegio encontraron hoyos de cinco metros de profundidad. Pero en esta cuarta ocasión, los huecos encontrados superan los 50 metros de profundidad.
Chamorro añadió que en la expedición encontraron, además de cuarzo y también mercurio, lo cual es peligroso no solo para el medio ambiente y la población, sino para los güiriseros mismos.
La minería de oro no ha sido importante para la economía costarricense. Y el poco oro obtenido se ha extraído, principalmente, a través de túneles por los que se entra al subsuelo en pos del metal.
Sin embargo, los güiriseros nicaragüenses lo que han empleado es el método conocido como “a cielo abierto”, que consiste en hacer profundos huecos en el suelo, de miles de metros cuadrados de extensión en la superficie, a fin de sacar rocas en las que hay presentes minúsculas cantidades de oro, el cual, con cianuro muy diluido en agua, es desprendido de otros minerales que lo acompañan.

La alianza entre güiriseros y costarricenses
Según los pobladores, el mercurio y el cianuro que usan los güiriseros nicaragüenses ya tienen contaminados los suelos y las aguas de Crucitas. Por lo que en la zona, ya no pueden vivir ni de las plantaciones ni de la producción de queso, externó Gerald Gutiérrez Alemán, presidente de la Asociación de Desarrollo El Jocote, Pocosol.
«En este momento nos dicen que los suelos están contaminados con mercurio, las aguas también. El queso que producimos se está contaminado. Los productos que nos da la tierra, yuca, quequisque, lo que sembramos, igual, la carne. Entonces, ¿de qué vamos a vivir?», cuestionó Gutiérrez Alemán.
La situación, a la que se suma la falta de empleo en la zona, ha obligado a los pobladores de Crucitas a aceptar a los güiriseros nicaragüenses y hasta a hacer tratos con ellos.
«Los coligalleros son un mal necesario para nosotros los que vivimos en esta zona. Sin ellos no vivimos. En mi caso, tengo una pequeña pulpería y estos días, en los que se ha bajado un poco lo de la minería, hemos sufrido porque no se vende», explicó Nery Segura Arrieta, presidenta de la Asociación de Desarrollo Crucitas.
En términos similares se expresó Lizeth Salas Benavides, lideresa comunal en Crucitas, quien apuntó que la población de Crucitas no quiere participar de la minería ilegal, pero no les está quedando otra opción.

Falta de oportunidades los empuja hacia la minería
«Uno no quisiera entrarle a esto, ilegal, pero no nos quedó de otra a los que vivimos en el pueblo. Aquí no hay fuentes de trabajo y lo estamos necesitando, es importante que nos ayuden. ¿Qué nos va a dar un bioparque? ¿qué nos va a dar una quesera? Si ni agua tenemos», se quejó Salas Benavidez.
El productor Alberto Asdrúbal Rojas Huertas afirmó que el 70 por ciento de los finqueros de Crucitas ya casi son «hermanos con los (güiriseros) nicaragüenses en los negocios».
«Ya en lugar de que el coligallero llegue con el machete, uno le lleva una pala. Vea, aquí tengo un huequito, usted que se la sabe, deme un poquito a mí y llévese usted el resto. Ya no hay nada que hacerle, jugársela uno porque aquí hay hambre. Ya nos tienen convencidos (de la minería ilegal), son un montón. Uno qué dice, ideay, Pedro está sacando (material con oro), Juan también y ¿por qué yo no? Ya esto se hizo una cadena», lamentó Rojas Huertas.
Los pobladores de Crucitas están pidiendo ayuda al Congreso costarricense, porque la minería ilegal está acabado con el medio ambiente de la zona.
En los últimos días, la Policía costarricense decomisó más de 300 tómbolas en Crucitas y Conchudita, las cuales se utilizan para procesar el material en busca de oro. Se necesitan de 12 a 15 policías para extraer una sola tómbola, que vienen acompañadas de motor y unas barras.