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La Fuerza Pública de Costa Rica detuvo a 16 nicaragüenses que fueron encontrados dentro de cuarterías clandestinas, donde almacenaban equipos y materiales para extraer oro en el sector Crucitas y sectores aledaños en la frontera norte con Nicaragua. Los connacionales no poseían un estatus migratorio legal en suelo costarricense.
La detención de los nicaragüenses se llevó a cabo durante una operación conjunta ejecutada por oficiales de la Fuerza Pública, el Ministerio de Salud y la Policía de Fronteras y Migración.
De acuerdo con las autoridades, las cuarterías eran utilizadas como centros de operación. Ahí los mineros artesanales no sólo dormían en hamacas, sino que almacenaban «equipos y materiales para luego incursionar en las áreas de extracción minera».
Los nicaragüenses se encontraban en condición migratoria irregular. Por esta razón, algunos fueron remitidos a las autoridades de Migración, mientras que otros quedaron a la orden del Ministerio Público al ser detenidos en flagrancia. Entre los detenidos, según los videos compartidos por las autoridades, figuran dos mujeres y el resto son hombres.
Herramientas, radios y cerca de 2 millones de colones
En la operación conjunta, los oficiales decomisaron herramientas para practicar minería ilegal, cigarrillos, radios de comunicación y dinero en efectivo tanto en colones, la moneda nacional de Costa Rica y en córdobas.
«En total, mantenían en su poder un millón de colones y 59.000 córdobas (equivalente a unos 756.000 colones), todo lo cual fue incautado», aseguraron las autoridades.
En esa misma línea, las autoridades indicaron que continúan con operaciones policiales en el sector del cerro Conchuditas. Eso le ha permitido encontrar y decomisar pilas con cianuro, motores, plantas, sacos con tierra o material minero y herramientas como palas, picos, macanas que son utilizados para la extracción minera.

A inicios del mes, oficiales del Grupo de Apoyo Operacional de la Fuerza Pública en Costa Rica asestaron un fuerte golpe a la minería ilegal en el cerro Conchuditas, al capturar a un grupo de mineros ilegales y decomisaron un millonario equipo que era utilizado para la extracción del oro.
Las acciones ejecutadas por las autoridades costarricenses siguen exponiendo la realidad que se enfrenta en la zona norte frontera con Nicaragua, pese a que las autoridades del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo se comprometieron ante funcionarios costarricenses a desarticular campamentos de minería ilegal.
Desde mediados de febrero, el Gobierno de Rodrigo Chaves denunció cómo el oro extraído, mediante la minería ilegal, que afecta al territorio costarricense -particularmente el sector de Crucitas y el cerro Conchuditas- termina siendo comercializado en Nicaragua. Luego es adquirido por empresas chinas.
De hecho, el presidente costarricense anunció que denunciaría dicha situación ante Estados Unidos. En paralelo, funcionarios costarricenses de Seguridad llamaron a Nicaragua a abordar con urgencia el reforzamiento de la vigilancia en el río San Juan, desde el territorio nicaragüense, con el fin de controlar el robo de oro que sufre el territorio costarricense.
El compromiso de Nicaragua
El 28 de febrero, la dictadura orteguista, a través de su canciller Valdrack Jaentschke y otros funcionarios, incluidos de la Policía y el Ejército, se comprometió con el Gobierno de Costa Rica a mejorar los operativos de vigilancia en la frontera entre ambos países para hacerle frente al tráfico ilegal de oro.
En la reunión celebrada en la frontera con Costa Rica, estuvieron presentes el canciller costarricense Arnoldo André Tinoco, el ministro de Seguridad de ese país, Mario Zamora y otros funcionarios del país vecino.

De acuerdo con el canciller de Costa Rica, el objetivo de la reunión fue mejorar el control de vigilancia para resolver el problema de la minería ilegal a través del río San Juan, que es de jurisdicción nicaragüense. Al mismo tiempo aseguró que se trató de un «diálogo respetuoso» y que hubo interés de ambas partes para buscarle soluciones a la problemática.
El ministro costarricense de Seguridad señaló que durante el encuentro se abordaron las características del tráfico ilegal de oro en Crucitas, y cómo se está trasladando hacia Nicaragua, a través de la frontera común, el material aurífero extraído en esa zona.
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Específicamente, acordaron mejorar la coordinación de los operativos policiales, tanto del lado costarricense como nicaragüense. También, intercambiar información oportuna cuando se realicen dichos operativos, para que sean más eficaces y además, se comprometieron a designar «un punto focal» de comunicación y coordinación por cada uno de los países, así como celebrar reuniones bimensuales de seguridad fronteriza entre ambas naciones.
Recientemente la Fundación del Río aseguró que centenares de güiriseros continúan operando en campamento minero irregular, ubicado en Las Cruces, zona fronteriza con Costa Rica. En dicho campamento laboran entre 3,000 y 4,000 personas dedicadas a la actividad minera ilegal. Además, Ortega ha fomentado una alianza con China. Hasta el momento, ha entregado en concesiones 8.5 por ciento del territorio a 15 mineras asiáticas.