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La dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo prohibió 406 viacrucis en el primer viernes de Cuaresma. “Todo tiene que ser adentro de los templos”, exigieron los dictadores, según denunció la abogada e investigadora Martha Patrica Molina, autora de la serie de informes Nicaragua: ¿una iglesia perseguida?, donde documenta los ataques a la libertad religiosa en el país.
“Jesús en la Cruz se queda confinado a los muros de cada parroquia. La dictadura tiene miedo que los laicos e imágenes salgan a las calles a rezar y cumplir sus promesas”, agregó Molina en una publicación en Facebook.
La investigadora hizo un llamado a los laicos a no dejar solos a sus párrocos, a continuar documentando las agresiones y a estar atentos y no exponerse si ven llegar a las iglesias a policías uniformados o vestidos de civil.
Policías vigilan las iglesias
Molina también denunció que agentes policiales visitan e intimidan a sacerdotes para que entreguen los programas de Semana Santa. “Habrá presencia policial en las actividades de Cuaresma y Triduo Pascual, mismas que han sido confinadas a los templos. Los policías vigilarán que nadie salga de los límites de las parroquias”, expresó.
Desde 2018, la dictadura de Ortega-Murillo ha provocado un detrimento de la libertad religiosa en Nicaragua. Las agresiones principalmente contra la Iglesia católica han sido documentadas en informes del Mecanismo Especial de Seguimiento para Nicaragua (Meseni), que ha instado al régimen a cesar la persecución religiosa. Además de expresar su preocupación por violaciones a la libertad de religión o creencias.
Organizaciones que investiga y denuncia abusos a los derechos humanos a nivel mundial como Human Rights Watch (HRW), Christian Solidarity Worldwide de Reino Unido (especializada en la libertad de religión o creencias) e incluso la Comisión de EE. UU. para la Libertad Religiosa Internacional (Uscirf) han documentado y denunciado las agresiones contra la libertad religiosa en Nicaragua por parte de la dictadura Ortega Murillo.
Desde que inició la brutal represión a las protestas antigubernamentales de 2018 por parte del régimen contra manifestantes, 309 religiosos entre obispos, sacerdotes, diáconos, seminaristas y monjas han sido obligados a huir al exilio, desterrados o su ingreso ha sido prohibido, según reportes de Martha Molina.
La investigadora señala que las formas de agresión han escalado a tal punto que “la Policía llega donde los curas y los amenazan con matarlos o llevarlos presos”.