Rionsito ha regresado para burlarse de la otra dictadura sandinista

El eminente científico, médico, psicólogo y psiquiatra alemán, Sigmund Freud (1856-1939), dijo que el humor “es una forma de no dejarse llevar por los afectos dolorosos, usando la broma para tomar distancia ante la tragedia. Es una herramienta que permite reírse de uno mismo o de la propia desgracia como una forma de seguir adelante”.

Citamos estos conceptos de Freud, a propósito de que Rionsito ha regresado a LA PRENSA con su inseparable compañero Maloso, para burlarse de la dictadura sandinista, que ahora, en su segunda versión corregida, aumentada y empeorada, es totalitaria, conyugal, familiar y dinástica.

Ciertamente, desde el martes 17 de febrero Rionsito ha vuelto a LA PRENSA dos o tres veces por semana, para divertir a los lectores con sus burlas de la dictadura y los codictadores con la misma fina ironía con la que lo hacía en los años ochenta, en tiempos de la primera dictadura sandinista.

Por supuesto que Rionsito no ha regresado a LA PRENSA para competir con las caricaturas de Manuel Guillén, nuestro consagrado caricaturista de merecido reconocimiento nacional e internacional, cuyas creaciones gustan tanto a nuestros lectores y a todos sus admiradores. Pero su estilo y sentido son completamente diferentes a Rionsito, de manera que ambas creaciones más bien son y serán complementarias.

Pedro Joaquín Chamorro Barrios, en un artículo publicado en LA PRENSA el miércoles 2 de diciembre de 2020, relató el origen de Rionsito. Escribió que en 1980, durante la primera dictadura sandinista, el editor de la página editorial de este Diario era Humberto Belli, a quien se le ocurrió “ensayar una columna humorística en la página editorial, para lo cual dio a hacer un logotipo apropiado en el Departamento de Arte de LA PRENSA, equivalente hoy en día a informática”.

Pero el logotipo no estuvo a tiempo, de manera que Belli tomó una figura de happy face (cara feliz en español), el símbolo icónico de una carita sonriente que aparenta felicidad y es usado en la publicidad comercial impresa y digital, así como también en programas educativos. La happy face clásica es de color amarillo, pero la que encontró Belli era en negro y la usó para publicar por primera vez el Rionsito de LA PRENSA, el 5 de julio de 1980. Y con bastante irregularidad por la férrea censura sandinista se pudo publicar hasta 1988, explicó Pedro Joaquín Chamorro Barrios.

Recordó además que algunos lectores fieles y acuciosos de LA PRENSA recortaban a Rionsito cada vez que aparecía en el periódico, entre ellos el historiador Alejandro Bolaños Geyer “quien hizo una colección completa de los 597 Rionsitos y que ahora cualquiera puede leer en la biblioteca virtual fundada por su hermano, el expresidente Enrique Bolaños”.

Las caricaturas, y las estampas humorísticas como Rionsito, según explican los expertos son formas de expresión ingeniosa, artística y periodística, que por medio de la exageración, el humor y la burla, ilustran la realidad “ofreciendo una visión crítica, satírica e irónica de la sociedad y sus actores. Su valor radica en su capacidad de síntesis, su papel de contrapeso social y crítico al poder y su capacidad de estimular la reflexión de las personas para cuestionar con humor la realidad cotidiana y política”.

Las dictaduras, los dictadores y las dictadoras no tienen nada de chistosos, son gente malvada y perversa que roban la libertad, los derechos, las propiedades y demás bienes, y hasta las pensiones de sus víctimas. Detentan el poder mediante la represión y el terrorismo de Estado, mientras con alarde de cinismo hablan de amor, paz y reconciliación, e invocan símbolos religiosos.

Pero también los dictadores y las dictadoras son ridículos y estrafalarios, mueven a risa con sus mentiras evidentes que pretenden hacer pasar como verdades. Y por lo tanto son motivos apropiados para burlarse de ellos en las conversaciones personales y en las caricaturas y figuras simbólicas como la de Rionsito.

“En los tiempos de crisis la risa se vuelve más necesaria y útil —escribe el sociólogo mexicano Sergio de la Calle—, porque el humor es una brújula para orientarse en medio del caos; una bolsa de aire para los accidentes emocionales; y un faro que nos guía en la oscuridad”.

Invitamos, pues, a todos los estimados lectores de LA PRENSA (ellos y ellas) a seguir resistiendo contra la dictadura con el insuperable humor incisivo de las caricaturas de Manuel Guillén, y ahora con los ingeniosos comentarios de Rionsito en sus diálogos con Maloso.

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