Oro: el metal que vino de las estrellas y ahora domina el mercado global 

Nacido en uno de los eventos más violentos del universo, el oro ha sido codiciado por imperios, bancos centrales y dictaduras. Su peso hegemónico crece en un mundo marcado por crisis geopolíticas, sanciones internacionales y mucha desconfianza. Sin embargo, más del 99.5 por ciento se halla en el núcleo de la Tierra.

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Origen. El rey de los metales nobles se produjo hace miles de millones de años, en encuentros entre estrellas de neutrones. Estas estrellas son uno de los cuerpos más densos del universo conocido, pues contienen de 1.5 a 5 veces la masa de nuestro Sol en un espacio de apenas 20 o 30 kilómetros de diámetro. Cuando colisionan entre sí generan una devastación cósmica capaz de producir las temperaturas y presiones necesarias para la creación del oro y otros elementos pesados. Hace 130 millones de años una colisión (percibida por astrónomos en agosto de 2017) produjo una cantidad de oro equivalente a 100 veces el tamaño de la Tierra. 

Antiquísimo. La humanidad lo conoció temprano, porque se le encuentra sobre la superficie terrestre y directamente en su forma metálica. Ciertos autores consideran que lo empezamos a usar hace cuarenta mil años, durante el Paleolítico Inferior, pues se han hallado pequeñas cantidades de oro en pinturas rupestres de la época. Otros creen que su uso se remonta a cuatro o cinco milenios antes de nuestra era. Esa edad tienen los ídolos dorados de las antiquísimas tumbas de Varna, en la actual Bulgaria. 

La minería artesanal es la que produce más accidentes mortales en Nicaragua.

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España. Hay varias opiniones sobre cuánto oro extrajo España de América. Las estimaciones varían de 200 a 700 toneladas. El primer número lo da el escritor Bernardo Veksler, estudioso del tema de la Colonia. El segundo, Ricardo León Villegas en su libro El oro que quieren los dioses. Según él, “antes del siglo XVI el oro era extremadamente raro en Europa” y hasta 1493 en el viejo continente solo circulaban 90 toneladas de este metal. “Entre 1493 y 1600 llegaron de América 700 toneladas métricas de oro y 22 mil de plata”, asegura.

Mitos. Muchos conquistadores persiguieron el mito de ciudades de oro en América y perecieron en numerosas empresas, plagadas de enfermedades y rebeliones. La más famosa de estas ciudades imaginarias es El Dorado, un lugar “recubierto de oro” situado en alguna parte entre los actuales Perú y Venezuela o por las amplias cuencas del Amazonas y el Orinoco. Pero México tuvo su propia leyenda. Ahí los españoles buscaron a Cíbola, luego de que un fraile dijera que en ese reino indígena se usaban vasijas de oro y plata. Cuando no apareció Cíbola, fueron tras Quivira, donde, según un nativo, “de los árboles colgaban cascabeles de oro”. Nada tampoco. 

Núcleo. El oro ya estaba presente en el polvo cósmico del que se formó el sistema solar. Investigaciones geológicas recientes sugieren que más del 99.5 por ciento del oro de la Tierra se encuentra en su núcleo. Se halla a unos 2,900 kilómetros de profundidad, inaccesible para la minería actual. Pequeñas cantidades de oro se han filtrado hacia la corteza terrestre a través de procesos geológicos, pero a lo largo de miles de millones de años. 

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Inalterable. Con 79 protones, un número igual de electrones y 118 neutrones, el oro es uno de los elementos más pesados. También es uno de los metales más químicamente estables: no se oxida ni se corroe con el tiempo y no pierde su brillo con facilidad. Esa inalterabilidad significa que todo el oro extraído todavía existe hoy en alguna forma y lo hace extremadamente valioso para la economía, la joyería y la electrónica.

Dientes. El oro presenta desventajas cuando se usa en dientes y muelas. No se une al diente como la resina, por lo que promueve afloración de bacterias. Además, es un excelente conductor del calor y la electricidad, por lo que todo cambio de temperatura es percibido en el nervio de la pieza dental. Por otro lado, requiere que se desgaste el diente para que el metal no se desprenda.  A pesar de ello, en algunos lugares los “dientes de oro” todavía simbolizan estatus económico y algunas personas incluso se hacen desgastar los dientes para colocarse revestimientos de este metal precioso. 

Trabajadores en una mina de Nicaragua.

Heces. A fines de 2024 una investigación de la Sociedad Estadounidense de Química  reveló que en las heces humanas “hay partículas de metales preciosos como oro, plata y platino”. Esto podría responder al uso de productos cosméticos que contienen nanopartículas, ingesta accidental a través del agua y los alimentos o por contaminación ambiental. De todas formas, la cantidad de oro en el cuerpo humano es insignificante (se estiman 0.2 miligramos) y no se le conoce una función biológica esencial. En nuestro organismo también hay trazas de cobre, paladio y vanadio. 

Extracción. Se estima que el oro representa 3 partes por cada mil millones de material en la capa superficial del planeta. No es el metal más raro, pero sí es raro y escaso y cada vez se encarece más. En Nicaragua se extrajeron 10.5 millones de onzas troy (326.6 toneladas) de 1870 a 2011. Es decir, en 141 años. A esta cifra habría que sumar las 53 mil onzas de oro (1,648 kilos) que se calcula se llevaron los españoles durante el periodo colonial. Estos datos aparecen en el estudio Minería en el contexto histórico de la humanidad. Se desconoce a cuánto asciende la reserva actual de oro en suelo nicaragüense, extraído por compañías canadienses y chinas. 

China. En los últimos dos años la dictadura Ortega Murillo ha entregado decenas de licencias extractivistas a mineras de capital chino. Para octubre de 2025 la cantidad de territorio cedida a China para la extracción de oro nicaragüense superaba las 830 mil hectáreas, un área equivalente al departamento de Río San Juan. Se trataba de más del 6 por ciento del territorio nacional repartido entre once compañías chinas y 56 concesiones. Estas empresas ponen en riesgo el ecosistema e incluso las reservas de Bosawas e Indio Maíz. Además, se llevan mucho más que lo que aportan y producen pocos empleos formales. Este año el régimen ha seguido otorgando licencias a China.

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Exportaciones. El oro lidera las exportaciones de Nicaragua. Hasta los primeros once meses de 2025 las exportaciones de oro sumaron cerca de 1,827 millones de dólares, superando lo exportado en oro en todo 2024. El año cerró con un estimado de 1,971 millones de dólares de oro exportado, un 22.7 por ciento del total de las exportaciones, con 19.9 toneladas métricas enviadas  al extranjero. Estados Unidos fue el principal comprador de oro, con un 51 por ciento, seguido por Canadá con 44 por ciento. Después están Suiza y la Unión Europea que adquieren el 4 por ciento y el 1 por ciento respectivamente. No obstante, existe un enorme subregistro que favorece la corrupción del régimen y sus allegados.

Venezuela. Hace una década el régimen chavista de Venezuela envió en secreto 127 toneladas de oro del banco central venezolano a refinerías suizas, informó Euronews. Ocurrió en un plazo de solo cinco años. Con ello los chavistas buscaban liquidez y garantías mientras se agravaba la crisis de deuda venezolana. Suiza es el mayor importador y exportador de oro del mundo, pero no porque lo extraiga, sino por su papel central en la refinación y el comercio internacional del metal.

Fiebre. En tiempos de tensiones geopolíticas y realidades virtuales el mundo está viviendo una nueva fiebre del oro. Muchos están invirtiendo en este metal, pues en portales como Amazon se pueden comprar lingotes, monedas, cuencos, medallones y barras. Parece ser que la economía del planeta necesita algo sólido y real a lo que aferrarse. Ya había ocurrido tras la pandemia de Covid-19, que creó una demanda enloquecida de lingotes. Volvió a pasar tras el triunfo de Donald Trump en Estados Unidos. Su precio se ha disparado desde inicios desde 2025 y ya casi alcanza los cinco mil dólares por onza. 

En los últimos dos años el régimen Ortega Murillo ha entregado más del 6 por ciento del territorio nacional a empresas mineras chinas.

Dictaduras. Desde 2022 los bancos centrales han acelerado sus compras netas de oro. En 2024 y 2025 los bancos oficiales adquirieron más de mil toneladas anuales, un ritmo que duplica el promedio de la década anterior. El oro ha ganado importancia geopolítica porque es líquido (se compra y vende con facilidad y transparencia en los precios), demandado, transportable y menos vulnerable a ciertas sanciones financieras que los activos bancarios. Estados y actores con preocupaciones sobre acceso al sistema financiero internacional han incrementado compras y almacenamiento físico. Las dictaduras lo aprecian de manera especial para protegerse de sanciones internacionales. 

Reciclaje. La producción aurífera (de oro) global anual ronda las 3,000–3,500 toneladas. Históricamente solo una fracción se extrae de minas nuevas. Gran parte de la oferta proviene del reciclaje y existencias en manos de bancos centrales, joyería y fondos cotizados. Las principales minas se concentran en unas pocas jurisdicciones, como Australia, China, Rusia y Estados Unidos. Esto condiciona tanto la oferta física como la geografía de inversión y el control sobre las cadenas de valor.

Alquimistas. Durante la Edad Media y el Renacimiento, sobre todo entre los siglos XII y XVII, los alquimistas intentaron producir oro a partir de metales comunes como plomo o mercurio. Su idea se basaba en que los metales “maduraban” dentro de la Tierra y que, si se entendían sus principios, podían perfeccionarse hasta volverse oro. Buscaban la llamada piedra filosofal, una sustancia mítica capaz de transmutar metales y otorgar longevidad. Nunca lograron crear oro químicamente, pero sus experimentos impulsaron técnicas de laboratorio, destilación y observación que luego alimentarían el nacimiento de la química moderna. En ese sentido, fracasaron en su objetivo, pero dejaron un legado científico.

Crear oro. Sí, es posible producir oro a partir de otros elementos, pero no de forma práctica ni rentable. Hoy se sabe que convertir un elemento en otro requiere cambiar su número de protones, es decir, hacer transmutación nuclear, no química. Esto puede lograrse en reactores nucleares o aceleradores de partículas bombardeando átomos (por ejemplo, de mercurio o platino) para que pierdan o ganen protones y se conviertan en oro. El problema es el costo y la escala. El proceso consume muchísima energía, requiere infraestructura nuclear y produce cantidades ínfimas, a un precio muy superior al oro de mina. Además, a veces genera isótopos radiactivos.

Reservas. El país con más reservas oficiales de oro es Estados Unidos, con más de 8,100 toneladas, custodiadas principalmente en Fort Knox y la Reserva Federal. Le siguen Alemania, Italia y Francia. El Banco de la Reserva de la India posee unas 800–900 toneladas, muy por debajo de Estados Unidos. Sin embargo, según la agencia de noticias AsiaNews, India es el país con más oro en manos privadas. Se estima que los hogares indios acumulan de 25,000 a 34,000 toneladas en joyas, monedas y lingotes. Esa cantidad supera todas las reservas oficiales de los bancos centrales del planeta combinadas.

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