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La comandancia del Ejército de Nicaragua no participó en la Conferencia de Jefes de Defensa del Hemisferio Occidental, celebrada este miércoles 11 de febrero en Washington. A esta reunión fueron invitados 34 líderes militares de la región para «explorar la importancia de alianzas sólidas, cooperación continua y esfuerzos para contrarrestar las organizaciones criminales y terroristas transnacionales, así como los actores externos que socavan la seguridad y la estabilidad regionales», según el jefe del Estado Mayor Conjunto de los Estados Unidos, general John Daniel Caine.
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Esta ausencia provocó distintas lecturas, más allá de que el jefe del Ejército de Nicaragua y su segundo, el general Julio César Avilés y el coronel general Bayardo Rodríguez, se encuentran sancionados por Estados Unidos. «Nicaragua no es un país interesado en colaborar con nosotros. Entonces, en vez de perder nuestro tiempo, ya hemos enfocado nuestros esfuerzos en la cantidad de otros países con voluntad y posibilidad de realizar cooperación real», explicó el experto en temas de seguridad, Evan Ellis.
Ellis es profesor de investigación de América Latina y titular de la cátedra Douglas MacArthur del Instituto de Estudios Estratégicos, que pertenece al colegio de guerra de los Estados Unidos. El régimen de Ortega se ha declarado aliado público de Rusia y China. Incluso, el secretario de Estado, Marco Rubio, ha señalado a Nicaragua como un país usado como base de operaciones rusas en el hemisferio, una colaboración que se ha expresado en la formación de policías en una escuela de adiestramiento instalada en Managua que ha servido para apoyar la represión contra opositores.
Circulan fotografías y el mensaje de Hegseth
La oficina de prensa del general Cane ha hecho circular una fotografía de todos los líderes militares, en que no se aprecia la presencia de ningún representante de Nicaragua. La reunión militar contó con la participación del secretario de Guerra, Peter Hegseth, cuyas declaraciones se han enmarcado dentro de la política de seguridad nacional de Estados Unidos, asumida por la administración Trump.
Se trata de la llamada doctrina Donroe, que es un nuevo entendimiento de la doctrina Monroe surgida a finales del siglo XIX. Desde este punto de vista, la política exterior de Estados Unidos, bajo el impulso del secretario de Estado, Rubio, reafirma el predominio estadounidense en el hemisferio.
«Debemos trabajar juntos para evitar que cualquier adversario o actor criminal explote su territorio o utilice su infraestructura para amenazar lo que un gran expresidente estadounidense, Teddy Roosevelt, una vez llamó paz permanente en este hemisferio`», expresó Hegseth.
Además de Rusia, Estados Unidos intenta alejar a China que tiene lazos también con el régimen de Ortega, desde que reanudaron sus lazos diplomáticos en diciembre de 2021. Los vínculos con Pekín, Moscú y Teherán son llevados por Laureano Ortega Murillo, hijo de los dictadores.
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La reunión del alto mando militar es la primera de este tipo desde el 3 de enero, cuando las tropas Delta capturaron al dictador venezolano Nicolás Maduro y a su esposa Cilia Flores en un operativo militar dirigido por el general Cane. El Ejecutivo venezolano quedó en manos de la chavista Delcy Rodríguez, que se entiende con Washington, mientras Trump presiona a Cuba y también ha cuestionado públicamente a la dictadura nicaragüense.
Ortega «trabaja contra los EE. UU. y sirve como anfitrión de sus adversarios»
El académico Evan Ellis ahondó en su análisis: «Lo que yo puedo presumir es que el general Caine y la política de los Estados Unidos, consistente con su pensamiento estratégico de seguridad, es que buscamos colaborar con esta comunidad de países interesados en colaborar con nosotros», agregó refiriéndose a las 34 naciones que participaron.
«En el sentido de que este gobierno autoritario (el de los Ortega-Murillo) ya está completamente metido en trabajar contra los Estados Unidos, sirviendo como anfitrión de los adversarios de los Estados Unidos, incluso en actividades militares con Rusia, entonces no hace sentido involucrar a Nicaragua en un grupo de países para colaborar juntos en temas importantes, sencillos, como crimen organizado e inmigración», explicó a LA PRENSA.

Según Ellis, esta reunión difiere de otras cumbres de jefes militares en las que Nicaragua ha participado en años anteriores. Estados Unidos busca sentar las bases para acuerdos voluntarios y oportunidades de trabajo conjunto concretas para lograr los objetivos de la administración Trump.
A su juicio, la dictadura en Managua nunca tuvo una verdadera voluntad de colaborar con Estados Unidos, sino que más bien era un «régimen oportunista», interesado en beneficiarse de las iniciativas de cooperación regional de ese país sin aportar de forma proporcional. Pero, además, la administración Ortega Murillo ha sido acusada de facilitar el tránsito del país de miles de inmigrantes irregulares que se dirigían a Estados Unidos. Un negocio millonario.