En una iglesia local de la Diócesis de Limón, Costa Rica, fueron consagrados —en una ceremonia clandestina— dos sacerdotes de origen nicaragüense, según el portal religioso “Religión en Libertad”.
La ceremonia, según la publicación, no tuvo convocatoria oficial, retransmisión ni tampoco presencia de familiares de los ahora nuevos sacerdotes, por temor a represalias de la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo en perjuicio de los presbíteros o de sus familias.
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La ordenación de ambos sacerdotes se realizó el pasado sábado 7 de febrero, de forma privada, y fue presidida por el obispo Javier Román Arias, encargado de la Diócesis de Limón.
Destierro no detiene ordenación de seminarias nicaragüenses
El obispo Román Arias, en la homilía de ordenación, resaltó que la “obra de Dios es una obra que no se apaga con la persecución, que no se detiene ante las fronteras, que no se rompe con el destierro”.
“Hoy la Iglesia ora en silencio, porque sabe que cuando Dios llama, incluso en el silencio, se vuelve fecundo”, afirmó el encargado de la Diócesis de Limón.
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Además, mencionó que ambos sacerdotes nicaragüenses «no abandonaron su patria por elección, sino por fidelidad» y sería «ordenados lejos de su familia, sin el abrazo de los suyos, en una celebración sobria, casi escondida».

«Esta ordenación vivida en silencio es ya un poderoso testimonio de fe, porque proclama que la vocación no depende de las circunstancias, sino de la fidelidad de Dios», resaltó el sacerdote costarricense.
Decenas de destierros de sacerdotes y religiosos nicaragüenses
En enero pasado, la abogada Martha Patricia Molina denunció ante la Comisión de Estados Unidos sobre Libertad Religiosa Internacional (USCIRF, por sus siglas en inglés), en actualización de su informe «Nicaragua: una Iglesia perseguida», que registró 19,836 agresiones y ataques contra la libertad religiosa, perpetradas por la dictadura Ortega Murillo, desde abril de 2018.
La investigadora nicaragüense mencionó que, como parte de esa persecución que vive la Iglesia Católica de Nicaragua, se han documentado que más de 300 sacerdotes y religiosos han sido obligados al exilio, tras destierros o negaciones de ingreso a Nicaragua, ordenadas por el orteguismo.