Aprender en El mundo de Sofía

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De esas cosas que uno quiere dejar pendiente al iniciar un año está terminar de leer algún libro, te fallé 2026. Empecé a releer El mundo de Sofía, de Jostein Gaarder, a finales de diciembre y no logré culminarlo. Por lo que empiezo año endeudada como lectora.  

Aunque se trata de releer una novela sobre la historia de la filosofía, me habría gustado culminarla con el año, pero realmente es intensa y cuando la leo me doy cuenta por qué a veces no me considero una Persona Normal, como se titula mi libro favorito del mexicano Benit Taibo. Les explico, El mundo de Sofía lo leí en el Colegio Centro América, para adentrarme al mundo del aprendizaje de la filosofía.  

Aunque para muchos es una asignatura aburrida a mí me apasionó desde ese momento y despertó mi interés por la mitología. Para resumir, aprendí a dudar, a pensar y analizar.  

Hasta lo que recuerdo y he releído Sofía es una chica que ronda los 15 años, que recibe correspondencia de un profesor de filosofía que se va presentando poco a poco.  

Pero no son solo sobres, son notas con preguntas, sobres con documentos contándole la historia de los filósofos y cómo muchos de ellos marcaron los tiempos en los que vivieron. El libro inicia con una aclaración importante: “lo único que necesitamos para convertirnos en buenos filósofos es la capacidad de asombro”.  

Sofía inicia el curso con un sobre con una pregunta sencilla ¿Quién eres?, y es importante cuestionarnos en diferentes momentos de la vida sobre este tema. De niñas y niños nos preguntamos mucho por el mundo por eso son conocidos por decir “por qué”, pero de adultos dejamos de sorprendernos. 

Pareciera que todo lo que estudia Sofía en el libro ya está descubierto, como los filósofos de la naturaleza que querían hacer lo que hacen los niños, entender cómo funciona el mundo y ahora sabemos que sí era como los legos, como le explica el filósofo a Sofía a Demócrito y su todo tiene pizas muy pequeñas que hoy llamamos átomos.  

Pero, pensar así es como dice el libro vivir en la piel de un conejo cuando te puedes subir a los pelos y darte cuenta de que hay un mundo mucho más grande por descubrir, eso lo podemos explicar a los más chiquitos con el Grinch que vive en tan solo un copo de nieve, desde donde se desarrolla una de las historias más conocidas de la Navidad.  

No quiero contar cómo termina el libro, quiero decir que debemos tomar enseñanzas y aprender a pensar, el cerebro es un músculo y todo músculo que no se usa se atrofia. Si a los chavalitos los llenamos de juegos para que desarrollen sus habilidades motoras y aprendan cosas, ¿por qué dejamos de jugar?  

Para iniciar un nuevo año lo que traigo es una invitación a leer este y muchos otros libros con los que podemos aprender y tomar lecciones como las que aprendió Sofía, que justo cuando dejaba de sorprenderse empezó a cuestionar todo y conocer la ciencia que estudia la sabiduría. 

No dejemos de sorprendernos, de cuestionarnos, de jugar y por supuesto de analizar el mundo que nos rodea, ese conejo en el que vivimos y que a veces no tenemos el valor de subirnos al pelo y darnos cuenta de que es solo una narrativa única que nos pintaron, pero hay un mundo diferente, opciones, decisiones y realidades por descubrir.  

La autora es licenciada en Ciencias de la Comunicación. 

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