Parte de los nicaragüenses graduados de una maestría en California, Estados Unidos.

«Llegamos solo con la ropa puesta»: Del destierro a una maestría en Estados Unidos

Cinco excarcelados políticos nicaragüenses combinaron trabajo, estudio y vida familiar en el exilio para propinar una derrota a la dictadura Ortega Murillo.

El mensaje inequívoco del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo era anular su futuro. Sin embargo, más de dos años después de su destierro, cinco excarcelados políticos optaron por reinventarse y se graduaron de una maestría en administración de negocios en la Universidad Dominican University de California en Estados Unidos.

La dictadura los privó además de su nacionalidad aquel febrero de 2023. Pero la historia de Gabriel Alfonso López del Carmen, Walter Gómez, Alex Hernández, Alexis Peralta y Moisés Astorga está cruzada por la palabra resistencia, a pesar de la represión de la que han sido víctimas.

La maestría corresponde a un programa denominado Global MBA en que participaron alumnos de todos los rincones del mundo. La participación de los nicaragüenses fue posible por las gestiones de Nicaraguan American Human Rigths Alliance (NAHRA). Una vez finalizados sus estudios, los graduados deberán pagar al Estado un préstamo por la inversión educativa.

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Gabriel López: Del encierro a la gestión inmobiliaria

La detención de Gabriel López estuvo marcada por la lógica del castigo indirecto. Fue arrestado el 14 de septiembre de 2022, luego de que la Policía allanó la vivienda de su madre, Andrea Margarita del Carmen Ibarra, entonces directora de Programas del Centro PEN Nicaragua. Al no encontrarla, los agentes se llevaron a su hijo. Organizaciones como PEN International y Fundamedios denunciaron el arresto como arbitrario.

López fue recluido en la Dirección de Auxilio Judicial, conocida como El Chipote, un centro policial señalado por organismos de derechos humanos por las condiciones de detención impuestas a presos políticos. Tras su excarcelación y destierro, llegó a Estados Unidos con una carga emocional profunda.

“Al inicio (de mi destierro) no me sentía bien. Tenía pesadillas todas las noches y sentía que todavía estaba preso. Sentía que en cualquier momento iba a despertar y volver a esa realidad”, señaló López a LA PRENSA.

A la par del impacto psicológico llegó la preocupación práctica. Había perdido la nacionalidad nicaragüense y no tenía posibilidad de regresar al país. “Prácticamente llegamos solo con la ropa que llevábamos puesta”, dice.

Su día a día comenzó a estructurarse alrededor del trabajo y el estudio. López relata que llegó con dominio del inglés, adquirido tras haber trabajado en Nicaragua en empresas como Concentrix y Accedo. Esa ventaja le permitió acceder más rápidamente a empleos en el estado de Tennessee, aunque no sin sacrificios.

Durante la maestría sostuvo dos trabajos simultáneos, ajustó gastos y rechazó ofertas mejor pagadas que no le permitían compatibilizar horarios. “Opté por ganar menos, pero poder dedicarle el tiempo que la maestría necesitaba”, explica.

Actualmente se desempeña como gerente de propiedades, a cargo de un complejo de unas 200 viviendas. Sus responsabilidades incluyen la renovación de contratos, la cobranza, el mercadeo del inmueble y la coordinación de equipos de mantenimiento. De forma paralela, se prepara para presentar el examen estatal que le permitirá obtener la licencia de realtor. Los fines de semana trabaja como coordinador de eventos en un hotel.

“Desde que actualicé mi currículum con la maestría, las oportunidades se abrieron de inmediato”, afirma. En cuestión de días comenzó a recibir invitaciones a entrevistas laborales, algo que no había ocurrido antes de obtener el título.

Walter Gómez, reconstruir la confianza tras la prisión

La trayectoria de Walter Gómez estuvo marcada por un proceso más largo de encarcelamiento. Economista y exadministrador financiero de la extinta Fundación Violeta Barrios de Chamorro fue detenido en mayo de 2021 y condenado a 13 años de prisión en un montaje judicial, ampliamente cuestionado en la opinión pública.

Permaneció encarcelado hasta el 9 de febrero de 2023, cuando fue incluido en la excarcelación masiva y enviado al exilio. Para Gómez, llegar a Estados Unidos fue, ante todo, motivo de agradecimiento, pero también el inicio de un proceso complejo de adaptación.

“Combinar trabajo, estudio y familia en un país nuevo exige mucha disciplina”, explica. El idioma, las diferencias culturales y la presión económica marcaron sus primeros meses. Aun así, decidió apostar por la formación académica como vía para retomar su trayectoria profesional.

«Cursar la Maestría en Administración de Negocios significó algo más que obtener un título. Fue una forma de reconstruir la confianza en mí mismo, de volver a creer en mis capacidades después de todo lo vivido”, afirma.

Su rutina diaria se reparte entre el trabajo, las tareas académicas y la vida familiar. El programa exigía cumplir con créditos, trabajos y ensayos semanales, además de mantener un rendimiento constante. La validación de documentos académicos fue posible gracias al apoyo de su esposa, que logró trasladar desde Nicaragua la documentación necesaria.

Walter Gómez, administrador de la extinta FVBCH

Integrarse a Estados Unidos sin renunciar a Nicaragua

Para ambos, la integración a Estados Unidos ha sido un proceso gradual, marcado por el aprendizaje, el trabajo constante y la construcción de nuevas redes, aunque ninguno idealiza el exilio o intentan convertirlo en «algo romántico». Reconocen las oportunidades, pero también el costo emocional del desarraigo.

“Estados Unidos ofrece oportunidades, pero nada es automático. Hay que trabajar, estudiar y esforzarse todos los días”, insiste López.

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Un mensaje para el futuro

Durante la graduación, los excarcelados dedicaron el logro a sus familias y a los nicaragüenses que continúan resistiendo dentro y fuera del país. También recordaron a quienes permanecen encarcelados en Nicaragua.

Más allá de las historias individuales, el logro académico confirma que el país cuenta con talento y capacidad profesional incluso en las condiciones más adversas.

Durante la ceremonia, los graduados dedicaron el título a sus familias y a los nicaragüenses que continúan resistiendo dentro y fuera del país. Alex Hernández animó a otros desterrados a no renunciar a sus aspiraciones. Alexis Peralta subrayó la importancia de seguir formándose para servir mejor a la comunidad. Moisés Astorga, quien se graduó con honores, destacó la disciplina y el acompañamiento académico recibido.

Los graduados coinciden en que el logro confirma que Nicaragua cuenta con talento y capacidad profesional, incluso en las condiciones más adversas.

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El fracaso del castigo

La cárcel, el destierro y el despojo de la nacionalidad buscaban cerrar todas las salidas. Sin embargo, la experiencia de estos excarcelados políticos demuestra que el castigo no logró su objetivo final.

Lejos de quedar anulados, aseguran que transformaron el exilio en una etapa de formación y resistencia silenciosa. Sus títulos no borran el daño causado por la represión ni el desarraigo forzado, pero sí dejan la constatación incómoda para el régimen de que ni la prisión ni el destierro bastaron para destruirlos. Brilla la esperanza.

Política Estados Unidos excarcelados políticos archivo

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