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Ana Violeta Navarro Flores, hoy conocida como Ana Navarro-Cárdenas, es una estratega republicana y comentarista política muy popular en la televisión estadounidense. Desde 2012, ha laborado para cadenas como CNN, Telemundo y la ABC, donde es copresentadora permanente en uno de los programas de entrevistas más exitosos de esa cadena de noticias, The View.
La presentadora televisiva, nacida hace 53 años en Chinandega, fue considerada en sus inicios como “brusca” y a veces “escandalosa”, pero muy del gusto de los televidentes por su “franqueza”, señaló en 2013 un artículo del medio Tampa Bay Times.
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A pesar de ser simpatizante del partido Republicano desde que era una adolescente en la década de los ochenta del siglo pasado, siempre se ha opuesto a las políticas del actual presidente estadounidense Donald Trump, al que ha llamado “cerdo racista”, “misógino” y “mentiroso”, según un reportaje del diario español El País.
Precisamente en The View, Navarro recordó el pasado 12 de diciembre que la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo le tiene prohibida la entrada al país debido a que desde las redes sociales ha criticado las violaciones de derechos humanos del régimen nicaragüense.

En esa edición de The View, mientras se discutía acerca de una reciente propuesta de Trump para investigar el historial en las redes sociales de los turistas sin visa en Estados Unidos, Navarro bromeó diciendo que, si se aprueba, correría el riesgo de ser deportada.
“Si revisan cinco segundos de mis redes sociales, me prohibirían entrar en este país (Estados Unidos) de por vida”, interrumpió Navarro a la comediante Joy Behar en un momento del programa, según reprodujo el medio Entertainment Weekly (EW).
“Pensé que ya lo estabas”, le dijo Behar, a lo que Navarro indicó: “No. Tengo prohibido entrar en Nicaragua, que es una dictadura, por la misma razón”.
Ya en 2021, tras el fallecimiento de su madre Violeta Flores, Navarro había revelado la prohibición que le impusieron los Ortega Murillo.
“Anoche, mi madre, Violeta, falleció a los 81 años. No he podido visitarla en Nicaragua porque el dictador allí ha negado la entrada a los medios y ha encarcelado a muchos de sus críticos. Mis padres me pidieron que no fuera por miedo a mi seguridad”, publicó Navarro en aquella ocasión en Instagram.
Una infancia feliz interrumpida
Navarro nació en una familia acaudalada de Chinandega, la que habían conformado sus padres, Violeta Flores y el agricultor José Augusto “Tuto” Navarro, quien fue ministro Agropecuario y Forestal durante la presidencia de Arnoldo Alemán, pero antes había sido antisomocista y luego miembro de la contra, la guerrilla que luchó contra los sandinistas en la década de 1980.
“Tuve una niñez feliz por unos cuantos años, hasta que empezó la guerra civil”, dijo Navarro en una entrevista con el medio Confidencial en el 2016.
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En 1980, mientras su padre decidió apoyar a los contras, Ana Navarro, su madre y tres hermanos mayores salieron al exilio en Honduras, desde donde luego partieron hacia Miami, Florida. Según Navarro, ella pensaba que estaría fuera de su natal Chinandega por poco tiempo.
En Estados Unidos, Navarro se encandiló con el apoyo que el entonces presidente Ronald Reagan le brindaba a los contras y decidió que quería ser del partido Republicano. Señala que desde pequeña le gustó leer libros y el ámbito de la política, incluso, asistía a mítines e iba a hablar a la radio haciendo campaña para conseguir apoyo para los contras.
En 1993 se graduó en la universidad de Miami en ciencias políticas y luego, en 1997, sacó un doctorado en derecho en la universidad de St. Thomas.

En esos años, el Congreso aprobó una ley para declarar “deportables” a centroamericanos, incluidos nicaragüenses obviamente, que estaban en Estados Unidos por medio de permisos temporales.
Navarro se unió a una lucha por revertir esa situación, lo cual incluyó huelgas, misas, vigilias, además de que ella cabildeaba para conseguir votos de los congresistas para aprobar una ley que protegiera a los centroamericanos y que fue conocida como NACARA. Fue en esos años en los que también fue asesora del gobierno de Arnoldo Alemán.
Poco después, fue embajadora de Nicaragua ante la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas (ONU) y apoyó una condena a la dictadura de Fidel Castro por violación de los derechos humanos del pueblo cubano.
En aquel momento, 2002, Tomás Borge la criticó duramente por apoyar la condena a Cuba, según indican archivos del diario LA PRENSA. Incluso, un representante del gobierno cubano criticó al gobierno nicaragüense de ser títere de los Estados Unidos y a ella la tildó de “prostituta”.
En TV
En el 2008, Navarro apoyó la candidatura presidencial del senador John McCain, liderando a los asesores hispanos del candidato, por lo que empezó a aparecer en la televisión estadounidense.
Un reportaje del diario español El País indica que a los directores de la televisión estadounidense les llamó la atención la forma “franca” y “deslenguada” de hablar de Navarro y empezaron a disputarse el tenerle entre sus presentadores.
La batalla la ganó CNN en 2012, pero Navarro después también empezó a trabajar para Telemundo y para la ABC. Navarro ha indicado que le encanta hablar de política, pues lo ha hecho desde niña y lo haría hasta “gratis”.
Presentadora influyente
La carrera de Navarro ha estado adornada por las amistades que ha ido forjando desde que estudiaba derecho y entre sus cercanos se cuentan al exgobernador de Florida, Jeb Bush; el propio John McCain, considerado un héroe en Estados Unidos y al actual Secretario de Estado de los Estados Unidos, Marco Rubio.
Entre sus amistades también se cuenta la poderosa pareja del mundo artístico conformada por Gloria y Emilio Estefan.
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A pesar de ser republicana, Navarro no comulga con Trump, al que acusa de ser demócrata recientemente reconvertido en republicano.
El mismo Trump llegó a pedirle a la cadena CNN que la despidiera porque “no tiene talento ni carisma televisivo” y, además, es amiga de los Bush. CNN se decidió por apoyar a Navarro-Cárdenas.

A Navarro, quien reside en una lujosa zona de Miami, Coral Gables, se le atribuye una fortuna de cinco millones de dólares y, en marzo de 2019, se le criticó por realizar una boda lujosa con su ahora esposo, el cubano americano Al Cárdenas, 24 años mayor que ella y de quien tomó su actual apellido y quien fue el primer latino en ser representante del partido Republicano en La Florida.
Antes, Navarro estuvo con otra persona mayor que ella, Gene Prescott, presidente del hotel Biltmore.
En la actualidad, Navarro piensa seguir como presentadora de The View y no regresa a Nicaragua mientras estén los Ortega Murillo en el poder. En 1990, sus padres regresaron a Nicaragua tras el exilio, pero ella no quiso porque ya tenía su vida hecha en Estados Unidos.
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