Ana Navarro es hija del exministro Agrupecuario y Forestal, José Augusto "Tuto" Navarro, y de Violeta Flores. LA PRENSA/ TOMADA DE REDES SOCIALES

Ana Navarro es hija del exministro Agrupecuario y Forestal, José Augusto «Tuto» Navarro, y de Violeta Flores. LA PRENSA/ TOMADA DE REDES SOCIALES

Ana Navarro, la exiliada vetada por Ortega y enfrentada a Trump

Defendió a los contras, abrazó el Partido Republicano y acabó enfrentada a Ortega, sin poder visitar a su madre antes de morir.

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Ana Violeta Navarro Flores, hoy conocida como Ana Navarro-Cárdenas, es una estratega republicana y comentarista política muy popular en la televisión estadounidense. Desde 2012, ha laborado para cadenas como CNN, Telemundo y la ABC, donde es copresentadora permanente en uno de los programas de entrevistas más exitosos de esa cadena de noticias, The View.

La presentadora televisiva, nacida hace 53 años en Chinandega, fue considerada en sus inicios como “brusca” y a veces “escandalosa”, pero muy del gusto de los televidentes por su “franqueza”, señaló en 2013 un artículo del medio Tampa Bay Times.

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A pesar de ser simpatizante del partido Republicano desde que era una adolescente en la década de los ochenta del siglo pasado, siempre se ha opuesto a las políticas del actual presidente estadounidense Donald Trump, al que ha llamado “cerdo racista”, “misógino” y “mentiroso”, según un reportaje del diario español El País.

Precisamente en The View, Navarro recordó el pasado 12 de diciembre que la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo le tiene prohibida la entrada al país debido a que desde las redes sociales ha criticado las violaciones de derechos humanos del régimen nicaragüense.

En una edición del programa The View, Navarro, de rojo, aparece con algunas personalidades estadounidenses, entre ellas la ex candidata demócrata a la presidencia de Estados Unidos, Kamala Harris, en el centro, y la actriz Whoopi Goldberg, entre Navarro y Harris. LA PRENSA/ TOMADA DE REDES SOCIALES
En una edición del programa The View, Navarro, de rojo, aparece con algunas personalidades estadounidenses, entre ellas la ex candidata demócrata a la presidencia de Estados Unidos, Kamala Harris, en el centro, y la actriz Whoopi Goldberg, entre Navarro y Harris. LA PRENSA/ TOMADA DE REDES SOCIALES

En esa edición de The View, mientras se discutía acerca de una reciente propuesta de Trump para investigar el historial en las redes sociales de los turistas sin visa en Estados Unidos, Navarro bromeó diciendo que, si se aprueba, correría el riesgo de ser deportada.

“Si revisan cinco segundos de mis redes sociales, me prohibirían entrar en este país (Estados Unidos) de por vida”, interrumpió Navarro a la comediante Joy Behar en un momento del programa, según reprodujo el medio Entertainment Weekly (EW).

“Pensé que ya lo estabas”, le dijo Behar, a lo que Navarro indicó: “No. Tengo prohibido entrar en Nicaragua, que es una dictadura, por la misma razón”.

Ya en 2021, tras el fallecimiento de su madre Violeta Flores, Navarro había revelado la prohibición que le impusieron los Ortega Murillo.

“Anoche, mi madre, Violeta, falleció a los 81 años. No he podido visitarla en Nicaragua porque el dictador allí ha negado la entrada a los medios y ha encarcelado a muchos de sus críticos. Mis padres me pidieron que no fuera por miedo a mi seguridad”, publicó Navarro en aquella ocasión en Instagram.

Una infancia feliz interrumpida

Navarro nació en una familia acaudalada de Chinandega, la que habían conformado sus padres, Violeta Flores y el agricultor José Augusto “Tuto” Navarro, quien fue ministro Agropecuario y Forestal durante la presidencia de Arnoldo Alemán, pero antes había sido antisomocista y luego miembro de la contra, la guerrilla que luchó contra los sandinistas en la década de 1980.

“Tuve una niñez feliz por unos cuantos años, hasta que empezó la guerra civil”, dijo Navarro en una entrevista con el medio Confidencial en el 2016.

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En 1980, mientras su padre decidió apoyar a los contras, Ana Navarro, su madre y tres hermanos mayores salieron al exilio en Honduras, desde donde luego partieron hacia Miami, Florida. Según Navarro, ella pensaba que estaría fuera de su natal Chinandega por poco tiempo.

En Estados Unidos, Navarro se encandiló con el apoyo que el entonces presidente Ronald Reagan le brindaba a los contras y decidió que quería ser del partido Republicano. Señala que desde pequeña le gustó leer libros y el ámbito de la política, incluso, asistía a mítines e iba a hablar a la radio haciendo campaña para conseguir apoyo para los contras.

En 1993 se graduó en la universidad de Miami en ciencias políticas y luego, en 1997, sacó un doctorado en derecho en la universidad de St. Thomas.

Una escena familiar. Al frente, los padres de Navarro: Violeta Flores López y José Augusto “Tuto” Navarro. Atrás: Navarro y su esposo Al Cardenas. LA PRENSA/ TOMADA DE NICKI SWIFT
Una escena familiar. Al frente, los padres de Navarro: Violeta Flores López y José Augusto “Tuto” Navarro. Atrás: Navarro y su esposo Al Cardenas. LA PRENSA/ TOMADA DE NICKI SWIFT

En esos años, el Congreso aprobó una ley para declarar “deportables” a centroamericanos, incluidos nicaragüenses obviamente, que estaban en Estados Unidos por medio de permisos temporales.

Navarro se unió a una lucha por revertir esa situación, lo cual incluyó huelgas, misas, vigilias, además de que ella cabildeaba para conseguir votos de los congresistas para aprobar una ley que protegiera a los centroamericanos y que fue conocida como NACARA. Fue en esos años en los que también fue asesora del gobierno de Arnoldo Alemán.

Poco después, fue embajadora de Nicaragua ante la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas (ONU) y apoyó una condena a la dictadura de Fidel Castro por violación de los derechos humanos del pueblo cubano.

En aquel momento, 2002, Tomás Borge la criticó duramente por apoyar la condena a Cuba, según indican archivos del diario LA PRENSA. Incluso, un representante del gobierno cubano criticó al gobierno nicaragüense de ser títere de los Estados Unidos y a ella la tildó de “prostituta”.

En TV

En el 2008, Navarro apoyó la candidatura presidencial del senador John McCain, liderando a los asesores hispanos del candidato, por lo que empezó a aparecer en la televisión estadounidense.

Un reportaje del diario español El País indica que a los directores de la televisión estadounidense les llamó la atención la forma “franca” y “deslenguada” de hablar de Navarro y empezaron a disputarse el tenerle entre sus presentadores.

La batalla la ganó CNN en 2012, pero Navarro después también empezó a trabajar para Telemundo y para la ABC. Navarro ha indicado que le encanta hablar de política, pues lo ha hecho desde niña y lo haría hasta “gratis”.

Presentadora influyente

La carrera de Navarro ha estado adornada por las amistades que ha ido forjando desde que estudiaba derecho y entre sus cercanos se cuentan al exgobernador de Florida, Jeb Bush; el propio John McCain, considerado un héroe en Estados Unidos y al actual Secretario de Estado de los Estados Unidos, Marco Rubio.

Entre sus amistades también se cuenta la poderosa pareja del mundo artístico conformada por Gloria y Emilio Estefan.

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A pesar de ser republicana, Navarro no comulga con Trump, al que acusa de ser demócrata recientemente reconvertido en republicano.

El mismo Trump llegó a pedirle a la cadena CNN que la despidiera porque “no tiene talento ni carisma televisivo” y, además, es amiga de los Bush. CNN se decidió por apoyar a Navarro-Cárdenas.

Con Joe Biden, cuando este último era presidente de Estados Unidos. LA PRENSA/ TOMADA DE REDES SOCIALES
Con Joe Biden, cuando este último era presidente de Estados Unidos. LA PRENSA/ TOMADA DE REDES SOCIALES

A Navarro, quien reside en una lujosa zona de Miami, Coral Gables, se le atribuye una fortuna de cinco millones de dólares y, en marzo de 2019, se le criticó por realizar una boda lujosa con su ahora esposo, el cubano americano Al Cárdenas, 24 años mayor que ella y de quien tomó su actual apellido y quien fue el primer latino en ser representante del partido Republicano en La Florida.

Antes, Navarro estuvo con otra persona mayor que ella, Gene Prescott, presidente del hotel Biltmore.

En la actualidad, Navarro piensa seguir como presentadora de The View y no regresa a Nicaragua mientras estén los Ortega Murillo en el poder. En 1990, sus padres regresaron a Nicaragua tras el exilio, pero ella no quiso porque ya tenía su vida hecha en Estados Unidos.

La Prensa Domingo Daniel Ortega Donald Trump archivo

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COMENTARIOS

  1. Hace 5 meses

    Debí estar aletargado, al dirigirme al asqueroso afeminado Ralph Smith, como que fuese un ser humano digno de respeto.

    Aquí va como se le debe hablar a este coprofago.

    Primero que nada, Ralph Smith es vichero servil de vieja data. No razona, no debate y no entiende matices. Su forma de hacer política es adular a Somoza y Trump, la sospecha y el chisme de cantina, envuelto en una falsa superioridad moral que solo existe en su cabeza. Ser republicano no implica ser bruto ni sumiso y mucho menos con el amor homosexual que sentís por Trump o por Somoza.

    Siempre tuve diferencias políticas con Ileana Ros-Lehtinen y con Lincoln Díaz-Balart (QEPD). Sin embargo, me sentí representado cuando Ileana fue congresista de mi distrito, porque se definía primero como hispana y después como republicana. Eso hoy, para fanáticos como vos, sería considerado traición.
    Llegó la era Trump… y con ella sus adoradores más asquerosos, gente incapaz de pensar sin permiso. Alias Ralph Smith es el ejemplo perfecto: un tipo que no defiende ideas, defiende un ídolo. Cada vez que abre el hocico para opinar, el efecto es el mismo que entrar a un inodoro recién usado y sin ambientador: náusea inmediata.

    Lo que opinás de Ana Navarro. No desde argumentos, sino desde tu pasión romántica y enfermiza por Donald Trump. No es política: es devoción, mariconeria. No es conservadurismo: es fanatismo barato.

    Así que no vengás con patos ni proverbios en inglés.
    El problema no es quién camina como pato.
    El problema es quién dejó de pensar como ser humano.

    Y ahí, Ralph, vos sos el mejor ejemplo.

  2. Hace 5 meses

    He vivido la mayor parte de mi vida en esta gran nación. Nicaragüense por gracia de Dios y ciudadano estadounidense como segunda bendición.
    Y te aclaro algo, Ralph: uno puede tener principios sin convertirse en fanático.

    Tuve profundas diferencias políticas con Ileana Ros‑Lehtinen y con Lincoln Díaz‑Balart (QEPD). Sin embargo, nunca dudé de su legitimidad ni de su compromiso con el país. Ileana se definía primero como hispana y luego como republicana, algo que hoy parece herejía para los talibanes del trumpismo.

    No voté por George W. Bush, pero siempre lo reconocí como un ser humano decente. Admiré a John McCain, probablemente el último gran héroe republicano, y a Ronald Reagan, quien hablaba de conservadurismo compasivo, no de culto ciego.

    El problema no es el Partido Republicano.
    El problema es la era Trump y sus adoradores, que confundieron principios con sumisión y patriotismo con fanatismo. Gente como vos, Ralph, que ya no discute ideas: repite consignas. No analiza: sospecha. No argumenta: insulta.

    Eso es lo que opinás de Ana Navarro: no desde la razón, sino desde la obsesión. Y cuando la política se vuelve obsesión, deja de ser pensamiento y pasa a ser fe… una fe bastante pobre, por cierto.

    Así que no, Ralph:
    no todos los republicanos piensan como vos,
    no todo el que discrepa es infiltrado,
    y no todo el que camina distinto es “un pato”.

    A veces, simplemente, es alguien que todavía piensa por cuenta propia.

  3. Hace 6 meses

    Esta sujeta es solo republicana de nombre. Los verdaderos republicanos apoyan la agenda del partido. Hasta se sospecha que es un cuadro piricuaco. Trabaja para un programa de izquierdistas. Como dice el proverbio en inglés: If it walks like a duck and talks like a duck….It’s probably a duck (Si camina como un pato y habla como un pato… es probablemente un pato)

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