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“… yo siento un fuego, yo siento un fuego, yo siento un fuego, yo siento un fuego, yo siento un fuego, sharabababababá, sharabababá, sharabababá, sharabababá…”, se escucha una música cristiana, viral en redes sociales, acompañada de un video en el que se ve a un grupo de personas evangélicas afroamericanas danzando mientras pagan ofrendas en un culto.
Al que más se aprecia es a un hombre de raza negra, vestido con camiseta verde, rayas blancas y un pantalón blanco, haciendo movimientos casi acrobáticos, con un ritmo contagioso, incluso, tirándose al suelo y levantándose casi inmediatamente con una agilidad envidiable.

La canción se llama Cierra tus ojos, es una alabanza evangélica y la interpreta Marvin Flores, un evangelista de Estelí, de 60 años, pero quien se ha hecho famoso en Honduras, por lo cual muchos creen que es hondureño.
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Flores ha viajado a muchos países, predicando, incluso, ha estado en Texas, pero no conoce al hombre que sale bailando en el video viral de su canción.
La conversión
El nombre completo de Flores es Marvin Alberto Flores Castillo, pero no usa el Castillo. Nació en 1965 en Estelí y su padre, quien ya falleció, era Chon Castillo. Su madre, aún viva, es Marcelina Flores.
En los años ochenta del siglo pasado, los sandinistas lo enviaron a Cuba a estudiar y estuvo en la Isla de la Juventud, en el Esbec 54. Entre los compañeros que tuvo, recuerda al dueño del autolote El Chele, Juan Carlos Zúniga, entre otros.
En unas vacaciones en Nicaragua, se enamoró de una joven y ya no quiso regresar a Cuba. Ni siquiera se había bachillerado.
La historia de Flores es la de un esteliano común, amante de los caballos, tomador de cerveza y ron, y mujeriego.

A inicios de los años 2000, él no recuerda la fecha exacta, para obtener dinero andaba buscando cómo poner un night club, pero en esos mismos días se metió a una iglesia evangélica en Estelí, La Hermosa, de las Asambleas de Dios, en busca de una muchacha que le gustaba. De ahí, ya no salió el mismo Marvin Flores.
“Dios me tocó ese día. El pastor Miguel Ángel Castro dio una buena prédica”, comenta Flores.
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Flores finalmente se casó con la muchacha que andaba buscando, pero el matrimonio ya se acabó, se divorciaron. Sin embargo, asegura que siguen siendo amigos, especialmente porque “ella fue el instrumento que Dios usó para sacarme de la vida que yo llevaba”, dice el ahora evangelista.
El Sharabababá
Desde el momento en que se convirtió, nació el deseo de Flores de convertirse en una especie de misionero y comenzó a viajar por diferentes países de Centroamérica.
En una ocasión, hace unos 18 años, tampoco puede precisar fecha, estaba en un culto en Mezapa, Atlántida, Honduras, cuando le pidió a un grupo musical cristiano, llamado Sama, que lo acompañara a cantar.
Flores dice que él no es músico, sino evangelista, pero canta como una forma de alabar a Dios.
Ese noche, en Mezapa, se subió al estrado junto al grupo Sama, pero sin saber qué iba a cantar. Vio a la feligresía y les pidió que cerraran los ojos. Por eso la canción que creó en ese momento se llama Cierra tus ojos. “Cierra tus ojos y alaba a Jehová”, decía.
Poco a poco las palabras le brotaron, pero él dice que no salieron de él, sino que fue inspiración de Dios. Comenzó a decir: “Yo siento un fuego que me está quemando, yo siento un fuego, yo siento un fuego…”. Luego, asegura que comenzó a hablar en lenguaje celestial, gracias a “los dones del Espíritu Santo”, y comenzó a decir: “Sharabababababababá, sharabababá, sharabababá…”.
El culto lo había grabado en un casete porque quería vender la grabación para obtener dinero. De no haber sido por esa grabación, al día siguiente no se hubiera acordado de la letra de la canción, porque no fue una composición suya, asegura, sino de Dios, insiste.
“Esa alabanza yo no la hice, el Señor me la dio en el momento”, asegura Flores.

A los días, le dijeron que su canción estaba sonando en toda Mezapa, que era un éxito, y después en toda Honduras. Ahora, la canción es súper popular desde Argentina hasta Estados Unidos.
Sobre la palabra Sharabababá, Flores dice que en lenguaje celestial significa “alabanza a Dios”.
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Esa canción la cantan ahora otros músicos y grupos cristianos, pero él no ha reclamado derechos de autor porque no “entiende” de esas cosas, ni de tecnología, ni tampoco es artista, solo predicador.
Ahora le dicen el Sharabababá y ha compuesto en total 14 canciones, pero la gente prefiere solo cuatro: Cierra tus ojos, Llegaste a tu encuentro, Yo tengo la bendición y el Sharabababá, que es un complemento a Cierra tus ojos.
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