La Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia señaló que las recientes excarcelaciones de presas políticas que fueron enviadas a casa por cárcel por parte del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo, responden a una nueva modalidad de represión de la dictadura.
“Estas excarcelaciones, realizadas bajo condiciones restrictivas, no representan libertad plena, si no una modalidad renovada de control estatal”, detalló la organización opositora a través de un comunicado divulgado en sus redes sociales.
El régimen Ortega Murillo envió a casa por cárcel a un grupo de presos políticos el pasado sábado 29 de noviembre. Hasta el momento, solo se han conocido los nombres de seis personas que fueron excarceladas. Estos son los políticos liberales Alejandro Hurtado y Valmore Valladares; la asesora en derecho canónico de la Diócesis de Matagalpa, Carmen Sáenz; la extrabajadora de Cáritas, Lesbia Gutiérrez; la empresaria Evelyn Matus; y la activista Evelyn Guillén.
El mecanismo de verificación dice que solo tiene confirmado ocho personas excarceladas de su lista de más de 70, de las que tiene registro hasta octubre de este año.
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De acuerdo con la Alianza Cívica, estas medidas “equivalen a un cautiverio ampliado, caracterizado por vigilancia policial permanente, arresto domiciliario, restricciones de movilidad y ausencia total de garantías jurídicas”.
Por otro lado, la organización opositora recordó que a pesar de que el régimen ha hecho excarcelaciones en las últimas semanas, aún mantiene a personas detenidas o en calidad de desaparición forzada porque sus familiares no han sabido nada de ellos.


Además, “el régimen continúa realizando nuevas detenciones y persigue sistemáticamente la organización sindical, social, comunitaria, religiosa, indígena y estudiantil”, se lee en el comunicado.
La organización también alertó de que podría haber nuevos encarcelamientos de opositores en Nicaragua debido a “un patrón cíclico” con el que opera la dictadura. Se refiere a que el régimen excarcela a personas cuando está bajo presión internacional y posteriormente vuelve a detener personas para mantener “un clima de temor y control generalizado”.
Por otro lado, también instaron a la comunidad internacional a continuar con la presión en contra del régimen y que esta no sea solamente en el ámbito diplomático, si no también “en decisiones comerciales, financieras, técnicas, de cooperación y de relacionamiento bilateral o multilateral”.