La salud, materia pendiente de resolver en los Estados Unidos

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La controversia entre la administración del presidente Donald Trump y el Partido Republicano que causó el cierre del gobierno más largo de su historia, tuvo como causa principal la falta de acuerdo en lo referente al subsidio gubernamental al pago de los estadounidenses de sus seguros de salud entre otras cosas. Muchas cosas se dijeron y otras muchas salieron a luz pública sobre ese vital apoyo gubernamental a la población, la verdad es que los que afirman que es el peor y más injusto sistema de salud entre los países desarrollados tienen razón y les puedo asegurar que no están exagerando. 

Entre las críticas que se le hacen están los altos costos: El sistema es extremadamente caro, con primas de seguro que pueden ser exorbitantes y copagos o franquicias que hacen que la atención sea inaccesible incluso para los asegurados. Millones de personas no tienen seguro médico, lo que las expone a tarifas hospitalarias más altas y las deja en riesgo de sufrir graves problemas financieros; La deuda médica es una de las causas principales de bancarrota personal en Estados Unidos, y millones de adultos tienen deudas médicas significativas que afectan sus presupuestos familiares; El seguro médico a menudo está vinculado al empleo, lo que crea inseguridad para aquellos que pierden su trabajo. A pesar de su alto costo, el sistema tiene un desempeño deficiente en comparación con otros países desarrollados, otros factores son los precios de los servicios de salud que son poco transparentes, y los pacientes a menudo no conocen el costo total hasta que reciben la factura, y por si fuera poco, los precios de los medicamentos son considerablemente más altos en Estados Unidos en comparación con otros países.  

Si bien es cierto que en los hospitales te atienden si vas de emergencia, la verdad es que, si no te moriste, cuando regresas a tu casa te llega una factura de varios miles de dólares. Les comento que cuando viví en Estados Unidos, tuve la suerte de tener un trabajo con un buen seguro y cuando nació mi hija mayor el parto natural con una noche de hospital costó al seguro 17,350 dólares. Aquí en Nicaragua con todas las limitaciones que se puedan tener, un nicaragüense va al hospital y la atención es completamente gratuita. Como anécdota les comento que un amigo al que se le graduó un hijo de médico en Chicago, a la semana de su incorporación recibió media docena de tarjetas preaprobadas, ofertas de carros y hasta casa, la razón, los bancos saben que un médico es un millonario en potencia en un relativo mediano plazo. 

La pregunta del millón es, por qué ningún gobierno le mete el diente y arregla semejante injusticia social.  La repuesta más acertada que pude encontrar, afirma que es debido a la resistencia de grupos de interés influyentes, un sistema político fragmentado, una cultura individualista, y la falta de consenso a la posible reforma, según el National Institute of Health. La fuerte influencia de los lobbys de las aseguradoras privadas, que invierten millones para mantener el status quo, además, la falta de un partido obrero fuerte y la autoidentificación de la mayoría de los estadounidenses como «clase media» dificultan la consolidación de un movimiento por un sistema de salud universal. Además de la Influencia de grupos de interés, como las aseguradoras privadas, que gastan millones de dólares para influir en la política y proteger su posición en el mercado. 

En pocas palabras, ambos partidos tienen muy poco o ningún interés en arreglar o reconfigurar el sistema de salud, pues las multinacionales del ramo de la salud, les aportan miles de millones a sus respectivas campañas electorales.  

Para finalizar, les puedo asegurar que independientemente de que ya arreglaron sus diferencias políticas y se reabrió el gobierno, la injusticia social existente en los Estados Unidos, seguirá existiendo mucho tiempo indistintamente que los vecinos de ese país por el norte y por el sur, tienen sistemas de salud gratuitos pues este es pagado o cubierto por los impuestos generales que pagan sus ciudadanos. 

El autor es analista político. 

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