Cartas al director
/ Janak Raj

¿Podrá China satisfacer sus enormes necesidades de financiación climática? 

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Los debates sobre financiación climática suelen centrarse en los países más vulnerables, como los pequeños Estados insulares en desarrollo, y con razón. Sin embargo, las nueve principales economías de mercado emergentes (EME) —Argentina, Brasil, China, India, Indonesia, México, Rusia, Sudáfrica y Turquía— también tienen importantes necesidades de financiación climática, que deben satisfacerse si el mundo quiere tener alguna posibilidad de alcanzar sus objetivos climáticos. En ningún lugar son esas necesidades mayores que en China. 

 Este es un hallazgo clave de nuestro nuevo estudio que examinó las necesidades de financiación climática de los cuatro sectores con mayores emisiones (energía, acero, cemento y transporte por carretera) en las nueve principales economías de mercado emergentes (EME) para el período 2022-2030. Estimamos que las necesidades de financiación climática de China para estos sectores ascienden  a unos 1.3 billones de dólares, el 61 por ciento de la financiación climática total requerida por las nueve EME (2.2 billones de dólares), lo que implica un promedio anual de 155,000 millones de dólares. El sector siderúrgico presenta la mayor necesidad (55 por ciento del total), seguido del transporte por carretera (25 por ciento), el cemento (16 por ciento) y la energía (4 por ciento). 

Empecemos por el acero. En 2022, China representó el 77 por ciento de las emisiones de dióxido de carbono procedentes de la producción acero en las nueve economías de mercado emergentes. Prevemos que este porcentaje se reduzca al 66 por ciento para 2030, ya  que la desaceleración del crecimiento económico, la caída de la inversión en nuevos proyectos de infraestructura y el descenso de la demanda en la industria siderúrgica china provocarán que la producción anual de acero de China disminuya de 1,020 millones de toneladas a 910 millones de toneladas. 

Sin embargo, debido al método de producción empleado, la  intensidad de carbono de la industria siderúrgica china es particularmente alta: 1.8 toneladas emitidas por tonelada de acero producido. Descarbonizar completamente el sector le costará a China 733 mil millones de dólares, o 80 mil millones de dólares anuales  hasta 2030. Esto  representa el 65 por ciento de la financiación total necesaria para descarbonizar los sectores siderúrgicos de las nueve principales economías de mercado emergentes. 

La situación es similar en el sector cementero. La participación de China en las emisiones totales (entre las nueve economías de mercado emergentes) se situó en el 70 por ciento en 2022, pero es probable que disminuya al 52 por ciento para 2030, a medida que la producción de cemento se reduzca de 2100 millones de toneladas a 1,475 millones de toneladas. La razón de esta disminución es sencilla: el 67 por ciento de la población china ya está urbanizada y el país ha completado en gran medida sus redes de ferrocarriles y carreteras de alta velocidad, por lo que es probable que la actividad de la construcción se ralentice en los próximos años. Sin embargo, la descarbonización de este sector no será barata: costará 453,000 millones de dólares  en las nueve economías entre 2022 y 2030, de los cuales China representará el 48 por ciento. 

Al igual que el acero, el cemento es un sector difícil de descarbonizar, donde la inversión en soluciones tecnológicas para  mitigar las emisiones aún no ha generado una  reducción significativa de los costos. Por lo tanto, la descarbonización de ambas industrias, tanto en China como en otros países, dependerá en gran medida del  despliegue a gran escala de la tecnología  de captura y almacenamiento de carbono, una iniciativa costosa. Es fundamental aumentar la inversión en investigación y desarrollo en este ámbito. 

 En cuanto al transporte por carretera, China avanza a buen ritmo  hacia un futuro eléctrico. El país es  responsable de aproximadamente el 70 por ciento de todos los vehículos eléctricos producidos a nivel mundial cada año, y en 2022 representó el  97 por ciento de todas las ventas de  vehículos eléctricos en las nueve economías de mercado emergentes, cifra que se prevé que disminuya ligeramente, hasta el 73 por ciento, para 2030. Se proyecta que la cuota de mercado de los vehículos eléctricos en China aumente al 63 por ciento (45 millones de unidades) en 2030, a pesar de una disminución prevista en las ventas totales de vehículos a 72 millones de unidades, en comparación con los 85 millones de 2022. 

Sin embargo, completar la transición de los vehículos de combustión interna a los eléctricos aún requerirá una inversión de capital considerable. Tan solo el desarrollo de la infraestructura de carga necesaria costará 460 mil millones de dólares en los nueve países, de los cuales China representa un impresionante 97 por ciento (446 mil millones de dólares). Esto se debe en gran medida a que China está desarrollando principalmente estaciones de carga de alta velocidad, cuyo costo es aproximadamente siete veces mayor que el de los cargadores convencionales. 

Finalmente, está el sector energético, que, quizás de forma inesperada, no requerirá grandes cantidades de financiación climática. En este ámbito, China también va por buen camino. Si bien se prevé que su capacidad energética instalada total aumente de unos 2,800 gigavatios en 2023 a 4800 GW en 2030, la participación de los  combustibles fósiles en dicha capacidad  debería disminuir  de aproximadamente  el 45 por ciento en 2023 al 35 por ciento en 2030, gracias a la rápida expansión de la energía solar y eólica. 

En cuanto al costo, China debería poder descarbonizar su sector eléctrico con unos 55,000 millones de dólares entre 2024 y 2030, o 8,000 millones de dólares anuales, incluyendo inversiones en generación y almacenamiento. La financiación total necesaria para la descarbonización en las nueve principales economías de mercado emergentes durante ese período  ascendería a aproximadamente 150,000 millones de dólares. 

 En conjunto, estas cifras pueden parecer desalentadoras, pero para China son perfectamente alcanzables. Al fin y al cabo, la necesidad total de financiación climática asciende a tan solo el 0.7 por ciento del PIB del país, y la tasa de inversión anual actual de China ronda  el 40 por ciento del PIB. Si a esto se le suma su elevada tasa de ahorro y su persistente superávit por cuenta corriente, China debería poder cubrir sus propias necesidades  de financiación climática  con relativa facilidad, utilizando  únicamente  recursos internos. Dado que las brechas de financiación climática para las demás economías de mercado emergentes importantes son  menores de lo que parecen —India ocupa un distante segundo lugar— hay motivos para albergar la esperanza de  avanzar en el cumplimiento de los objetivos climáticos mundiales. 

Los autores, Rakesh Mohan fue subgobernador del Banco de la Reserva de la India y es presidente emérito e investigador distinguido del Centro para el Progreso Social y Económico. Janak Raj  es  investigador sénior del Centro para el Progreso Social y Económico. 

Derechos de autor: Project Syndicate, 2025.  
www.project-syndicate.org 

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