Foto de referencia de un avión con personas deportadas de EE. UU.

Uno deportado y el otro retornado voluntariamente: Gemelos que estaban en EE. UU. se reencuentran en Managua

Llegaron al mundo con apenas siete minutos de diferencia y tras migrar a EE. UU. regresaron a Nicaragua el mismo día sin ponerse de acuerdo

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Frank perdió 14 libras de peso en los 21 días de presidio que pasó en tres diferentes centros de retención en EE. UU.. Su hermano gemelo Janick, menor por apenas siete minutos, alertado del arresto de su familiar decidió retornar voluntariamente a Nicaragua.

Aunque los gemelos tienen una asombrosa capacidad de comunicación, ninguno de ellos imaginó que llegarían el mismo día a Managua, con solo tres horas de diferencia. Cuando su madre vio al mayor, a quien no esperaba, el corazón pareció estallarle, y casi muere de la felicidad.

Los gemelos, que han sido inseparables durante 28 años, estaban sorprendidos, pero no tanto, porque a ellos les han sucedido cosas raras, pues parecen leerse el pensamiento el uno al otro. Cuando niños, no eran hiperactivos, pero sí muy juguetones, y desde siempre muy unidos.

Estando encarcelado, Frank le comunicó por teléfono a Janick que había ido a una cita con migración y al finalizar fue arrestado tramposamente por agresivos agentes estadounidenses del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE, por sus siglas en inglés). Alertado de la inminente deportación de su gemelo, el hermano decidió retornar a Nicaragua y ahora ambos analizan la posibilidad de ir a trabajar a otro país.

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Frank se sintió traicionado por el modo en que lo capturaron, pero lo peor fueron los días de arresto, soportando un sistema diseñado para hacer sentir muy mal a las personas. No lo golpearon, pero fue torturado sicológicamente. “Pensar en mi mamá me ayudó a soportar lo que estaba viviendo”, contó.

Castigado por darle información a su hermano

Los últimos tres días fueron los peores. Ya lo habían trasladado a otro estado y le tocó dormir en el piso, sin colchón ni colchoneta, con gran frío. Reconoce que algunos de los guardias se mostraron solidarios con él.

Cuando logró llamar por teléfono a su hermano Janick, le comunicó su arresto y, sobre todo, le aconsejó que retornara por su cuenta a Nicaragua, porque desde principios de año habían estado viviendo en un sistema de persecución. “Desde que asumió el nuevo presidente dejó de tener sentido seguir en EE. UU.», dijo el gemelo.

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Poco después supo que su comunicación había sido interceptada por funcionarios del centro de retención, quienes lo regañaron y le cambiaron un uniforme azul, por otro de color naranja, porque había sido castigado por brindarle información a su hermano.

El vuelo de deportación y la bienvenida del “comandante y la compañera”

El día del vuelo a Nicaragua el avión hizo un recorrido para transportar a más de 100 nicaragüenses que estaban en tres centros de retención. Una vez en la nave, los “enchacharon”, aunque la molestia física de las esposas metálicas en sus manos no era tan fuerte como la sensación de vergüenza y humillación por ser tratado como si fuera un delincuente. “Nunca me había sentido tan mal en mi vida, porque cuando me iban a enchachar, me pareció que me estaban diciendo que era un peligroso delincuente”, contó.

Al entrar el avión a territorio nicaragüense, Frank sintió una mezcla de emociones: alegría porque vería a sus niñas, su esposa y su madre, e incertidumbre y temor por la situación de represión generalizada que se vive en este país.

Les quitaron las molestas esposas antes de bajar del avión en una pista del aeropuerto Sandino alejada de las mangas que utilizan los vuelos comerciales. Descendieron en fila y personal de migración los recibió con un discurso de bienvenida de parte del “comandante y la compañera”. Cuando les dijeron esto último, “sentí unas ganas de carcajearme, pero no lo hice, porque sabía que eso me pondría en peligro”, afirmó.

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Los de migración les dijeron a los deportados que si no creaban problemas, estarían bien en el país. Luego les dieron una torta y un jugo de caja y les explicaron que a los de Managua los dejarían en la gasolinera más cercana a sus domicilios; y a los de fuera de la capital, que eran unos 50, los llevarían hasta sus propias casas, donde los entregarían formalmente a sus familiares.

Frank se dio cuenta que a cinco de los deportados fueron separados del grupo, llevados a una sala de interrogatorio, y después no se supo más de ellos, por lo que presume que les encontraron antecedentes de oposición política.

Sorpresivo y emocionante encuentro de los gemelos

Janick avisó a su familia su decisión de retornar voluntariamente y les comunicó su fecha de llegada. No le dieron los mil dólares que la propaganda del presidente Donald Trump ofrece por deportación voluntaria. Un poco después del mediodía, Janick se estaba abrazando con su esposa, hija y una hermana, en el aeropuerto de Managua.

Frank no pudo avisar su llegada. Después de los trámites en la terminal aérea no lo fueron a dejar a Masaya como les dijeron a los deportados los del “comité de bienvenida”, así que, como estaba desesperado por ver a sus familiares, contrató un taxi para que lo llevara a Monimbó. Al taxista que lo llevó a su hogar le contó brevemente su historia, y él le dijo: “Cuando llegués a tu casa, vas a matar del corazón a tu mamá”.

Entró a la casa de su mamá y cuando ella lo vio estalló en llanto y en eso se asomó Janick, sorprendido, y llorando a mares se abrazaron los tres. Una hermana de ellos, Janice, que vive y labora en la capital, se unió el torbellino de sensaciones.

Todavía quedaban dos porciones del vigorón que Miurel había preparado tan amorosamente para recibir a Janick, y aunque ya eran como las 5:00 p.m., Frank las devoró como si fuera el primer almuerzo de su vida..

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Juntos en todo

El futuro no está claro para los gemelos. Frank dice que Janick le ha propuesto ir a trabajar a España, donde unos contactos les ayudarían a establecerse. “La vamos a pensar muy bien, antes de tomar una decisión», agregó.

Ambos decidieron comprar un carro usado «para ser más eficientes en nuestras gestiones”.

Según ellos, las decisiones las toman juntos. “Es que siempre estamos juntos en todo, como si tuviéramos una sola cabeza, ya que pensamos de manera muy parecida, y nos sale fácil, ponernos de acuerdo», dijo Frank.

Los inseparables gemelos trabajaron en varios oficios en Estados Unidos, el último como jardineros, y lograron ahorrar, aunque no como planearon hace cuatro años.

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