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Las nubes de chayules que han llegado hasta las costas del lago Cocibolca, en el municipio de San Jorge, en Rivas, comienzan a afectar a los habitantes de esa localidad, especialmente a los negocios ubicados en el sector del Puerto San Jorge.
Habitantes del lugar, a través de redes sociales, reportaron que tomar el ferry —con destino a Moyogalpa o Altagracia en la Isla de Ometepe— se ha vuelto una odisea en el Puerto San Jorge, en Rivas, ya que los animales “se meten por todos lados”.
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Algunos negocios, incluso ventanillas de la Empresa Portuaria Nacional (EPN), han tenido que tomar medidas que incluyen sellar ventanas, puertas y accesos de cobro para que estos insectos no ingresen a los edificios.
Usan protección por enjambres de chayules
Los pobladores de ese sector, a través de redes sociales, también mostraron que ahora deben protegerse con prendas de ropa que les cubren la nariz, boca y orejas, ya que señalan que caminar o andar por ese sector “es insoportable”.
El biólogo y ambientalista nicaragüense Amaru Ruiz explicó que la presencia de chayules en el lago Cocibolca es “normal” en ese afluente. Aunque aclaró que cuando estos tienen condiciones propicias se reproducen “rápido, a montones y generan esas nubes o enjambres” que ha visto últimamente la población.
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“Esas nubes, con los vientos, llegan a las zonas costeras. Eso sucede en Rivas, Ometepe, en San Carlos, Morrito, toda la zona costera del lago. Entonces, se reproducen un montón y el viento se los lleva a zonas pobladas, zonas costeras; entonces, ahí también puede aumentar la proliferación de estos”, explicó Ruiz.
@tuchelep
Aclaró que el problema de estos enjambres de insectos es que se “estacionen en la zona urbana, se sigan reproduciendo y, al tardar solo un día, es decir, solo vivir un día, esa materia luego cae y eso puede generar vectores como las moscas, porque caen en las calles, quedan acumulados en el agua; si llueve, empieza la podredumbre y huelen horroroso, y pueden producir moscas porque son su alimento una vez se vuelven materia orgánica que se pudre”.
Vientos favorecen movimiento de los enjambres de chayules
El especialista resaltó que, si bien en las costas del lago Cocibolca siempre hay chayules, generalmente es en menos cantidades, aunque resaltó que sí pueden afectar cuando “hay condiciones que propician que se reproduzcan rápidamente y masivamente y que, además, las condiciones climáticas, por los vientos, los muevan, porque no es que ellos lleguen, es el viento que los mueve, porque ellos no tienen tanta capacidad para volar largas distancias; es que llegan a zonas pobladas y afectan”.
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El agrometeorólogo Agustín Moreira, director del Observatorio de Fenómenos Naturales (Ofena), también indicó a LA PRENSA que este tipo de eclosión de chayules es usual en temporada lluviosa y, si están en dirección de la circulación de los vientos, estos pueden llegar hasta las zonas costeras.

Afirmó que este tipo de insectos, aunque son normales en ciertas zonas por los cuerpos de agua y condiciones climáticas, en enjambres en zonas más pobladas pueden generar algunas afectaciones en alimentos, agua e incluso en la vista.
Ofena, entre el 10 y 19 de octubre pasado, reportó para el Pacífico de Nicaragua vientos con velocidades entre 12.5 y hasta 48 kilómetros por hora.
Ataque de enjambres de chayules en San Carlos
Las nubes de chayules, en 2003, afectaron fuertemente por varias semanas al municipio de San Carlos, Río San Juan, que también colinda con las costas del lago Cocibolca.
En ese año, según reportes de este Diario, los enjambres afectaron gravemente el comercio y a los habitantes de la zona, que debían incluso sellar sus viviendas para poder realizar sus labores diarias o incluso alimentarse.
En ese entonces, diversas instituciones públicas se organizaron para evitar que los chayules muertos quedaran sobre las calles y atrajeran moscas, que luego transmitieran —al posarse sobre agua o alimento— otras enfermedades para la población de ese municipio.