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En esta ocasión voy a referirme a dos casos que han acaparado las noticias en los diarios de todo el mundo, estos son el otorgamiento del Premio Nobel de la Paz a la venezolana María Corina Machado, y la devolución de los rehenes por parte de Hamás y la firma de la paz entre judíos y los palestinos habitantes de la franja de Gaza.
Comencemos con el Nobel otorgado a María Corina Machado. Si no fuera porque el presidente Donald Trump no ocultaba su deseo de alzarse con tan prestigioso premio, creo que el galardón a María Corina no hubiese generado tantos comentarios en los periódicos del mundo. Pero independientemente de lo que pienso, quiero referirme a las expresiones vertidas al respecto por la presidenta de México Claudia Sheinbaum. En artículos anteriores me he referido a ella (Claudia) catalogándola como una excelente presidenta, elogiando a los mexicanos por su suerte al tener al frente de su país a una mujer de su categoría.
Mi padre decía que cuando la ideología política entra a la casa de la inteligencia, esta sale por la ventana. Y las respuestas dadas por Claudia Sheinbaum a dos preguntas que le hicieran en su acostumbrada rueda de prensa matutina lo confirman. A la primera pregunta sobre qué pensaba del Premio Nobel a María Corina, contestó que el pueblo y gobierno de México son respetuosos de la independencia de los pueblos. A la segunda pregunta en el mismo sentido, contestó lacónicamente: Sin comentarios. Yo sí sé el porqué de ambas respuestas, pero se lo dejaré a ustedes para que las descifren según su propio criterio.
En cuanto a la segunda noticia, de la paz entre los gazatíes y los judíos, por supuesto que celebro la entrega de rehenes, así como la excarcelación de miles de palestinos. Hasta allí todo bien. Pero en cuanto a la paz, debo confesarles que tengo mis serias dudas. Lo explico: la paz se da luego de que los combatientes de Hamás recibieran la amenaza de Donald Trump de que si no entregaban a los rehenes les caería con todo el poderío militar norteamericano. Es decir, se da para evitar el extermino en un momento difícil para ellos (los Hamás) tanto político como militar. Pregunto: ¿Alguien cree que esa firma borró décadas de enfrentamientos, odios y deseos de exterminarse entre unos y otros, más unos que los otros? Mi opinión es que no, la interrogante es cuánto durará, eso solo el tiempo nos lo dirá.
Por el momento la estrella de dicha firma es el presidente estadounidense Donald Trump y no hay la menor duda de que está disfrutando el momento. Tan es así que aseguró en uno de sus discursos que su secretario de Estado, Marco Rubio, es el mejor secretario que ha existido en la historia de los Estados Unidos. Yo creo que exageró un poco, pero nos da la medida del triunfalismo y de su estado de ánimo en ese momento.
Los norteamericanos tienen una expresión al referirse a algo que luce demasiado bueno para ser verdad. La frase es: To good to be true (demasiado bueno para ser verdad) y ese acuerdo de paz que yo quisiera que fuera en verdad definitivo, luce demasiado bueno para ser duradero.
Pero como dije antes, no olvidemos que se firma bajo amenaza de exterminio. Para finalizar solo puedo decirles que hagamos votos porque ambos bandos comprendan la necesidad de convivir en paz. En cuanto al Nobel de María Corina, ojalá y la presidenta de México termine de digerirlo, sentimiento que hago extensivo al presidente Trump.
El autor es analista político.