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Desde el 14 hasta el 17 de este mes en curso se ha celebrado en la ciudad de Arequipa, Perú, este X Congreso, bajo el lema: Grandes desafíos de la Lengua Española: mestizaje e interculturalidad; lenguaje claro y accesible; culturas digitales e inteligencia artificial.
Ha sido organizado por la Real Academia de la Lengua Española (RAE), el Instituto Cervantes junto con la Asociación de las Academias de la Lengua Española (Asale) esparcidas por ya incluso por varios continentes, por ejemplo en Asia con Filipinas, conocida como la Academia Filipina de la Lengua Española.
El rey de España, Felipe VI, inauguró oficialmente el Congreso en el que inició su intervención agradeciendo a Arequipa y al Perú por el cariño recibido en su bienvenida y calificó de emocionante el haber conocido la Casa Museo de Mario Vargas Llosa, manifestando que tuvo el placer y la fortuna de visitar la casa que fue de su madre y de sus abuelos.
Destacó el rey en su intervención que el X CILE de Arequipa es una lengua pujante y dinámica: “Esta cumbre nos habla claramente del futuro, de cómo podemos dar a nuestra lengua un enfoque aún más estratégico que nos ayude a proyectar nuestra voz sobre un panorama global ciertamente incierto… esta reunión es una conversación en torno a los que nos une, no a lo que separa”. Y finalizó su intervención diciendo que “la lengua española es para los hispanohablantes, lo que Arequipa para Vargas Llosa.
Haciendo también un elogio a la figura de Vargas Llosa, que en vida —manifestó Felipe VI—, terminó siendo uno de los mayores narradores y ensayistas de la lengua española, ganador del Premio Cervantes, el Premio Nobel de las Letras Hispánicas, y fue impulsor en vida de traer este magno evento a la ciudad que le vio nacer. Indudablemente el mejor homenaje que se le ha podido rendir póstumamente.
Asistieron a este Congreso 280 personajes entre conferenciantes, académicos, escritores, lingüistas, historiadores, pensadores, editores, creadores profesores, periodistas y científicos, lo que significa que la lengua que ya hablamos 600 millones de hispanohablantes merece justificadamente un punto de reflexión, sobre su pasado y su futuro.
En la ceremonia inaugural también contó con las palabras de Santiago Muñoz Machado, director de la Real Academia Española; Luis García Montero y Carmen Noguero, director y secretaria general del Instituto Cervantes, dependiente del gobierno español en la proyección material de la lengua española, que también está esparcido por varios continentes: Europa, Asia, América, Oceanía y África.
Recordemos que estamos hablando de la segunda lengua del mundo de hablantes nativos, incluyendo por ejemplo a los hispanohablantes radicados en EE.UU —que como sabemos habla inglés— y que ya es la segunda lengua hablada con 57.2 millones, lo que representa un 17 por ciento de la población, incluso más que los que hablamos en España.
La Real Academia Española de la lengua, con su slogan que nos dice que “limpia, pule y da esplendor”, es una institución cultural que se encarga de regular y promover el uso del español, garantizando su unidad y normatividad en el ámbito hispano hablante es la que incorpora cada año nuevas palabras que nacen de abajo hacia arriba, lo que quiere decir que no impone sino que recoge lo que el pueblo crea en los distintas partes del mundo y que pasan a formar parte del diccionario de la RAE que cada año incorpora esas nuevas voces que ya hablan muchos millones de hispano hablantes.
La RAE, está conformada por 46 académicos, entre ellos el director, vicedirectora, secretario y otros cargos que son académicos de número. Estos asientos son vitalicios y tradicionalmente se distribuyen según letras del alfabeto latino, aunque no todas las letras tienen representación en las sillas, por ejemplo las letras v, w, y, z, ñ, w, y, que nunca han tenido sillón. Cuenta con académicos correspondientes y académicos honorarios.
Además de regular y promover el uso del español, es responsable de la elaboración y publicación del Diccionario de la Lengua Española y de la gramática oficial del español; promociona el buen uso del español, trabajando para difundir el correcto español y contribuir a su esplendor, asegurando que los cambios en la lengua no quiebren su unidad.
En cuando a la colaboración internacional, la RAE colabora con otras academias de la lengua española, formando parte de las Asociación de Academias de la Lengua Española (Asale).
Tan importante como las anteriores funciones es la de estudios lingüísticos, ya que impulsa estudios sobre la historia y el presente del español, así como la divulgación de escritos literarios y no literarios que sean importantes para el conocimiento del idioma. En resumen, la RAE desempeña un papel crucial en la regulación y promoción del español, asegurando su evolución y adaptación a las necesidades de los hablantes, mientras mantiene su unidad y riqueza cultural.
Ha sido una lástima que este magnífico acontecimiento cultural se hay visto empañado por una discrepancia habida entre el director del Instituto Cervantes sobre una cuestión que afecta al director de la RAE, al decir que “la Academia está en manos de un catedrático de derecho administrativo experto en llevar negocios desde su despacho para empresas multimillonarias”, y el mencionado Instituto que se define a sí mismo como “la institución pública creada por España en 1991 para promover universalmente la enseñanza, el estudio y el uso del español y contribuir a la difusión de las culturas hispánicas en el exterior depende del Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación de España”. La respuesta a esta invectiva contra el director de la RAE, los reunidos en una sesión en la que participaron presencialmente los habían viajado al Perú para participar en el Congreso, y los que están en Madrid por video conferencia, manifestaron su absoluta repulsa por las incomprensibles manifestaciones del director del Cervantes.
Pero en el fondo de esta polémica se trasluce la intervención de la política, que quiere seguir colonizando todas las instituciones del Estado estén o no en la política, política que es promovida por el presidente del gobierno, Pedro Sánchez, que ha derivado ser un político autocrático y dominante el mismo que no ha ganado él personalmente ninguna elección y que para mantenerse en la presidencia del gobierno es capaz de aliarse con el mismo demonio si es necesario.
El autor es abogado nicaragüense residente en España.