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La noche del viernes 5 de septiembre nuestro estadio de futbol en las cercanías de la UNAN Managua se vistió de gala. Los organizadores hablan de dieciocho mil aficionados incluyendo unos cuatro mil costarricenses que vinieron a acompañar a su selección. En los días anteriores al juego, los cronistas deportivos y los aficionados al futbol que cada día son más llenaban las páginas sociales con sus comentarios y todos sin excepción comentaban lo difícil que sería el partido para los pinoleros que jamás habían jugado en esas lides, por lo tanto la selección de los pura vida llegaba como gran favorita.
Pero resulta que los nicas nos crecemos ante los grandes retos y la noche del 5 de septiembre no fue la excepción. Nadie se amilanó por el hecho de estar jugando ante una selección que ha estado en seis mundiales de futbol. La estrategia del técnico chileno no cabe la menor duda que dio resultado y el jugador número doce (el público) también hizo su parte: los gritos de viva Nicaragua los vítores ante las buenas jugadas de nuestros jugadores eran ensordecedores. En fin, fue una noche de grandes emociones y nuestros muchachos nos regalaron un empate con sabor a victoria, y qué victoria, pues seguimos con muchas posibilidades de ver por primera vez a nuestro onceno pisar la catedral del futbol en el 2026.
Desde hace largo rato vengo observando cómo el futbol viene ganando terreno en nuestro pueblo, sin importar donde vayamos veremos a nuestros jóvenes jugando al futbol en canchas improvisadas en la mayoría de ellos con dos piedras simbolizando el arco. Pero con ese ímpetu y espíritu, es que hoy estamos donde estamos y no me cabe la menor duda que en un futuro no muy lejano estaremos compitiendo de tú a tú con los diferentes equipos de la Concacaf que es el grupo al que pertenecemos como equipo centroamericano.
Pero volviendo a las incidencias del juego que nos tiene soñando despiertos con un posible espacio en el próximo Mundial, les comento que el gol de los ticos, de Alexis Gamboa, silenció por un momento a los más de 18,000 aficionados que abarrotaban el estadio. Pero en el segundo tiempo un penalti imposible de detener por el mundialista Keylor Navas, por su magistral ejecución, nos dio el empate y gracias al estupendo desempeño de los diez jugadores nicas que quedaban en la cancha, lograron mantener el marcador hasta el pitazo final que volvió el estadio en una fiesta. Pues como dije anteriormente fue un empate con sabor a victoria.
Dicho esto, solo me queda solicitarles a los responsables de dirigir el futbol nicaragüense y al Gobierno central, seguir apoyando el crecimiento del futbol, contratar buenos entrenadores y promover clínicas para mejorar las técnicas, pues está más que demostrado que los técnicos profesionales, aunque cuestan caro, valen lo que cuestan pues ayudan a mejorar en sus desempeños a nuestros jóvenes. No olvidemos que estrellas como Diego Armando Maradona, el rey Pelé y otros muchos, comenzaron jugando en sus localidades en lo que acá les llamamos perreras, es decir grupos informales de barrios.
Si el Gobierno y los funcionarios encargados del deporte aportan su granito de arena, a como lo están haciendo, muy pronto la noche del 5 de septiembre del 2025 se multiplicará con mayor frecuencia para el beneficio de nuestra juventud y de la fanaticada futbolera, que cada día crece en nuestro país.
Mis felicitaciones a nuestra selección y a todos los involucrados en regalarnos ese empate con sabor a triunfo. Por lo pronto, a seguir soñando con un espacio en el mundial del 2026.
El autor es analista político y aficionado al futbol.