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El Foro Económico Mundial (FEM), en su informe global sobre la Brecha de Género 2025, nuevamente ubicó a Nicaragua entre los primeros diez países con mayor paridad de género en áreas como educación, salud, supervivencia, empoderamiento político, participación y oportunidades económicas.
Nicaragua este año además escaló de puesto respecto a los últimos tres años anteriores, pasando del séptimo al sexto lugar a nivel mundial con un índice de paridad de género del 81.1 por ciento.
El país subió de puesto porque otros países como Alemania y Bélgica tuvieron ligeras caídas en subíndices.
Sin embargo, el puesto en el que ubica a Nicaragua el Foro Económico Mundial, a juicio de feministas y defensoras de derechos humanos, ni en este ni en años anteriores ha estado acorde con la realidad que viven las mujeres nicaragüenses.
Informe sin reflejar la realidad
La socióloga María Teresa Blandón, líder feminista y directora de la organización La Corriente, valoró que el Foro Económico Mundial “cuando analiza el estado de la brecha de género a nivel global e incluye a Nicaragua en los primeros lugares, está evidenciando dos cosas: una, que sus informes tienen muy poca credibilidad, y dos, que hacen eco de los datos oficiales de un régimen dictatorial, donde hay múltiples evidencias de los retrocesos que tenemos en materia de derechos humanos, y de derechos de mujeres en particular”.
“Es claro que sus datos no reflejan la realidad y que, por tanto, no se pueden considerar como una fuente fiable para conocer no solo lo que pasa en Nicaragua, sino lo que pasa en equidad de género o de persistencia de brechas de inequidad en el mundo entero”, resaltó Blandón.
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Además, señaló que el Foro Económico Mundial aparenta no saber lo que quiere decir empoderamiento, resaltando que “el empoderamiento es multidimensional, o sea, no hay un único indicador matriz con el que se pueda evaluar la equidad. Puede ser que tengamos unos cuantos avances cuantitativos en la participación de las mujeres en el espacio público, pero un retroceso significativo en materia de legislación, de derechos económicos y sociales, seguridad y libertades”.
La feminista y activista de derechos humanos Ana Quirós, directora del Centro de Información y Servicios de Asesoría en Salud (Cisas), concuerda con Blandón, asegurando que pese al posicionamiento que recibe Nicaragua de parte del Foro Económico Mundial, la realidad en el país «dista mucho».
Dictadura promueve la violencia
A criterio de Quirós, la medición del Foro Económico Mundial es limitada, pues solo se refleja lo formal, «que se aprobó una ley, que existe un nombramiento, que existe una política, pero no toman en cuenta la situación real. Por ejemplo, en Nicaragua aunque en teoría existe igual número de funcionarias en alto rango, el poder de esas mujeres es prácticamente nulo”.
La directora de Cisas subrayó que, más allá de cifras y nombramientos, el empoderamiento real de las mujeres en Nicaragua está ausente, justamente, por la represión de la dictadura Ortega-Murillo. “La participación de las mujeres en la toma de decisiones es prácticamente cero, salvo las que son parte de la estructura dinástica de la dictadura Ortega Murillo. Difícilmente podemos hablar de empoderamiento cuando su capacidad de tomar decisiones es prácticamente nula y, cuando lo hacen, dependen de la voluntad del régimen dinástico”, señaló Quirós.
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La defensora también denunció que el retroceso ha sido doble en el país, mencionando que se han cancelado decenas de organizaciones de mujeres y se han liberado agresores de mujeres, por orden de la dictadura, causando directamente un aumento también de la violencia de género.
“Se debe tomar en cuenta que se cerraron prácticamente todas las organizaciones que trabajaban con mujeres, muchas quedaron en el exilio y silenciadas. Paralelamente, cada año se dan más femicidios y femicidios frustrados, mientras los violadores y agresores son liberados mediante indultos. Por lo tanto, que el Foro Económico Mundial siga reconociendo a Nicaragua como un país con equidad de género es no sólo una falacia, sino un insulto a la vida de miles de mujeres que han tenido que dejar el país o que hoy están presas por ejercer sus derechos”, denunció.
Nicaragua ubicada al nivel de países democráticos
El Foro Económico Mundial ubicó a Nicaragua al nivel de países de primer mundo, democráticos, libres de dictadura, donde se respeta la libre organización de las mujeres, como Islandia, Finlandia, Noruega, Reino Unido y Nueva Zelanda, que consiguieron ser los primeros cinco del ranking en paridad de género de ese organismo.
En Nicaragua, según el Foro Económico Mundial, hay una supuesta mejor participación económica y oportunidades para las mujeres. El informe indica un 70.4 por ciento de paridad en lo que ganan las mujeres en relación con los hombres; un 57.7 por ciento de paridad en participación laboral, y un 54.3 por ciento en representación de cargos directivos.
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Además, asegura que el país ha alcanzado casi una paridad total en educación, señalando que no hay diferencia entre el acceso a la educación que tienen hombres y mujeres. También ubica una situación similar en salud, al referir que existe un 97.8 por ciento de paridad en acceso a servicios de salud y supervivencia.
En cuanto al empoderamiento político, según el Foro, la paridad está cerrada en 62.6 por ciento, lo cual refleja —de acuerdo con la evaluación numérica de ese organismo— que más mujeres ocupan cargos ministeriales y parlamentarios que los hombres.
«Es imposible que Nicaragua esté en los primeros lugares»
Blandón advirtió que los números que muestra el FEM no revelan las verdaderas limitaciones de las mujeres en Nicaragua, resaltando que, si bien es cierto “hay más mujeres en prácticamente todos los poderes del Estado —en el Judicial, en el Legislativo, en los ministerios—, no ocurre lo mismo en los gobiernos locales, que siguen siendo mayoría hombres”.
La socióloga cuestionó quiénes tienen el verdadero poder de decisión en un país controlado por un régimen dictatorial, pese a que en números sean mujeres las que estén al frente. “¿Quiénes son los que pueden intervenir en el Parlamento? ¿Quiénes han presentado iniciativas de ley? ¿Quiénes tienen permiso, por ejemplo, para dar declaraciones públicas? ¿Cuántas leyes se han aprobado para favorecer los derechos de las mujeres? El balance va a ser deficitario”, apuntó.
Blandón también criticó el rol decorativo que se le ha asignado a ministerios que deberían ser fundamentales para garantizar los derechos de las mujeres. “El Ministerio de la Mujer ni siquiera aparece en conferencias de prensa, no presenta informes, no se evidencia cuánto recibe en presupuesto ni en qué lo usan, es como inexistente”, señaló la defensora.
Recordó además cómo la dictadura sandinista mueve a su antojo a las funcionarias, removiéndolas de cargos o creándoles puestos sin ninguna función relevante. “¿Cuántas ministras han cambiado en el Ministerio de Salud? ¿Cuántas magistradas han sido depuestas de la Corte Suprema de Justicia? ¿Cuál es la situación actual de las magistradas que no han sido formalmente eliminadas de su cargo, pero que no tienen ninguna función real?”, añadió Blandón.

En Nicaragua, pese a que Ley de Igualdad de Derechos y Oportunidades, Ley 648, en sus artículos 8 y 9, establece que todos los poderes del Estado, gobiernos regionales, municipales, ministerios e instituciones, deben garantizar porcentajes proporcionales de participación en los cargos públicos e igualdad entre mujeres y hombres en el ejercicio de sus derechos políticos, en la práctica se elige de acuerdo con los intereses de los dictadores Ortega y Murillo.
En esta semana, justamente, en contradicción con la Ley de Igualdad de Derechos y Oportunidades, la dictadura nombró a otro hombre, en este caso al comisionado general Juan Victoriano Ruiz Urbina, como «Jefe de las Fuerzas Policiales», para que compartiera dicho puesto con el comisionado general Francisco Díaz, quien además es consuegro de los dictadores.
Para la socióloga, el Foro Económico Mundial omite deliberadamente, o no investiga a fondo, esas realidades que están a la vista en Nicaragua, concluyendo que es «imposible que Nicaragua esté en los primeros lugares».
«Si en Nicaragua existieran las oportunidades de las que habla ese informe, no tendríamos más de 800 mil nicaragüenses —hombres y mujeres— que han migrado en los últimos siete u ocho años (…) La realidad de las mujeres en Nicaragua, y la falta de empoderamiento, está muy lejos de lo que dice el reporte del Foro Económico Mundial”, concluyó Blandón.