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La frecuencia con la que vemos y escuchamos en las noticias sobre tiroteos en universidades, escuelas, centros comerciales y el más reciente el tiroteo en una escuela en Minneapolis realizado por un joven transgénico son cada vez más trágicas y con mayor periodicidad. Hasta la fecha en que escribo este artículo, el FBI está tratando el incidente que dejó más de una docena de heridos y dos niños fallecidos como un acto de venganza, se sabe que el tirador fue abatido en el lugar en que perpetró su delito.
En encuestas realizadas los adolescentes dicen que la venganza es la motivación más fuerte detrás de los tiroteos escolares. Por ser este un tema muy delicado, me di a la tarea de investigar sobre los motivos que estudiosos de la materia han encontrado en sus investigaciones.
Les comparto lo más relevante que encontré. El 87 por ciento dijo que los tiroteos están motivados por el deseo de «vengarse de aquellos que les han hecho daño». El 86 por ciento dijo que «otros niños que se burlan de ellos, los molestan o los intimidan» provoca que los adolescentes recurran a la violencia letal en las escuelas. Los estudiantes reconocen que ser víctima de abuso en el hogar o presenciar el abuso de otros en el hogar puede causar violencia en la escuela. El 61 por ciento dijo que los estudiantes disparan a otros porque han sido víctimas de abuso físico en casa. El 54 por ciento dijo que presenciar abuso físico en el hogar puede conducir a violencia en la escuela. Los estudiantes tienen acceso a armas. El 61 por ciento de los encuestados dijo que conoce a estudiantes que podrían llevar un arma a la escuela si quisieran. El 24 por ciento de los estudiantes dice que podría «conseguir un arma fácilmente si quisiera». El 37 por ciento de los encuestados dijo que hay «niños en mi escuela que creo que podrían dispararle a alguien». El 10 por ciento de los estudiantes dijeron que alguna vez pensaron en cómo dispararle a alguien en la escuela.
Otros estudios han encontrado que más del 10 por ciento de los adolescentes norteamericanos pueden ser propensos a la violencia, y más del 2.5 por ciento de ellos podrían ser considerados peligrosos, lo que significa que tienen tanto la propensión a la violencia como los medios para cometerla.
Los estudiantes dicen que sus escuelas no son seguras. Más de una cuarta parte de los encuestados dijeron que sus escuelas son sólo «algo» seguras o nada seguras. El 75 por ciento de los encuestados estaban preocupados por la posibilidad de que se produjera un tiroteo en sus escuelas. Los estudiantes consideran que las escuelas rurales son las más peligrosas y las suburbanas las más seguras. El 23 por ciento dijo que los profesores deberían preocuparse más por sus estudiantes. El 12 por ciento dijo que los profesores deberían escuchar más y prestar más atención a sus estudiantes. En general, el 13 por ciento de los estudiantes nos dijo que no se puede hacer nada para detener los tiroteos en las escuelas.
Como podrán ver, son datos preocupantes pues estos adolescentes podrían ser potencialmente peligrosos para la sociedad en su adultez. La mejor prueba de que esta aseveración no es tremendista, la tenemos en el joven que atentó contra la vida del hoy presidente de los Estados Unidos, Donald Trump.
Desgraciadamente no veo en el corto ni en el mediano plazo nada que pueda suponer que ese tipo de acciones puedan detenerse y la razón es muy sencilla, los recortes al presupuesto escolar están dejando en el mínimo las actividades académicas, los psicólogos y otros profesionales que podrían detectar potenciales incidentes están siendo retirados por falta de presupuesto o porque sencillamente hasta la fecha el gobierno y las autoridades escolares no están haciendo nada por prevenirlos. Así que muy a nuestro pesar seguiremos leyendo noticias de ese tipo.
Ojalá y pronto el gobierno se dé cuenta que escamotearle el presupuesto estudiantil a las futuras generaciones podría resultar fatal para el futuro de su sociedad. Recordemos que la mejor y más valiosa inversión de un país es la que se brinda a sus niños y adolescentes en las escuelas pues es allí donde se forman los hombres y mujeres del futuro.
El autor es analista político.