El artista multidisciplinario Franck de las Mercedes, de Masaya, muy reconocido en Nueva York. LA PRENSA/ CORTESÍA

El artista multidisciplinario Franck de las Mercedes, de Masaya, muy reconocido en Nueva York. LA PRENSA/ CORTESÍA

Franck de las Mercedes: nacido en Nicaragua, made in USA

Un niño que nació “bailando marimba” en Masaya, huyó de la “pesadilla” de la guerra en Nicaragua y ahora es un artista “multidisciplinario” famoso en Nueva York.

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“Hijo, me voy. Tenés que cuidar a tu hermanita”, le dijo, un día antes de irse a Estados Unidos, la profesora Auxiliadora Pérez a su hijo Franck de las Mercedes, en 1982, cansada del acoso de los sandinistas. Aun 43 años después, el recuerdo es muy doloroso para Franck de las Mercedes.

Auxiliadora Pérez tuvo que salir de su casa oculta en un carro, para no ser detectada por los sandinistas y poder irse del país.

La hermana menor de Franck de las Mercedes tenía entonces 7 años y supo de la ida de la mamá hasta el día de su salida. “No me dejés, mamá, no me dejés”, lloraba la niña. Literalmente, se la tuvieron que arrancar del vestido.

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En Estados Unidos, hoy Franck de las Mercedes escucha historias similares de nicaragüenses que han debido exiliarse debido a la persecución de la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo. Para él es insólito hablar de Ortega, porque es la misma persona que estaba en el poder cuando Franck de las Mercedes también salió del país, en 1984, dos años después que su mamá.

La profesora Auxiliadora Pérez, madre de Franck de las Mercedes. LA PRENSA/ CORTESÍA
La profesora Auxiliadora Pérez, madre de Franck de las Mercedes. LA PRENSA/ CORTESÍA

Franck de las Mercedes, que como niño vivió lo más duro de la guerra entre sandinistas y el dictador Anastasio Somoza Debayle, y también los primeros meses del Servicio Militar obligatorio, cuando era común que entre sus vecinos se velara a algún joven “caído en las montañas” combatiendo a los contras, hoy es un artista famoso en Estados Unidos, especialmente en Nueva York, donde reside desde que se fue de Nicaragua, en el barrio Washington Heights. Él suele decir que es alguien «nacido en Nicaragua, made in USA (hecho en Estados Unidos)».

Se considera un artista “multidisciplinario”, porque ha sido músico y actor de teatro, pero ahora también pinta, dibuja, toma fotografías y escribe poesía. Se interesó en el movimiento del expresionismo abstracto y actualmente es un importante artista visual.

En 2006, de las Mercedes logró reconocimiento internacional con su proyecto de arte conceptual Cajas de la Paz, un proyecto público concebido como una forma de promover la paz y acercar el arte contemporáneo a un público más amplio.

En el año 2015, Franck de las Mercedes fue nombrado uno de los “15 Artistas que Dominarán 2015” por la revista Complex. Un año antes, en 2014, el Senado y la Asamblea General de Nueva Jersey lo honraron por su Proyecto Cajas de la Paz. También fue reconocido como “Latino Destacado” por el Proyecto Musical de Union City por ser un ejemplo a seguir para los estudiantes y un líder en la comunidad.

En 2012, su retrato de Francisco de Quevedo fue adquirido por la Fundación Francisco de Quevedo para su colección permanente en Ciudad Real, España.

El artista nicaragüense ha aparecido en numerosos programas de la televisión nacional estaodunidense, pero también a nivel internacional y en publicaciones prestigiosas. Su arte forma parte de colecciones públicas y privadas de todo el mundo.

Franck de las Mercedes

Franck de las Mercedes no es un nombre artístico, sino su nombre real. El nombre completo es Franck de las Mercedes Ramírez Pérez y nació y pasó sus primeros años de vida en el barrio El Pochotillo, en Masaya, en 1972.

Se llama así porque su abuela paterna, Rosa María Tapia, se encontraba en Costa Rica cuando, en 1949, estaba a punto de dar a luz y se vio mal. Eran los tiempos en que la gente no sabía si de los embarazos iba a resultar un varón o una mujercita y Rosa María Tapia, pensando que podría ser mujercita, le prometió a la Virgen de la Merced que le iba a poner ese nombre al bebé si se lo salvaba.

Nació varón y Rosa María Tapia dijo que cumpliría la promesa. Como su esposo se llamaba Francisco, a su hijo le puso Frank de las Mercedes Ramírez Tapia.

Franck de las Mercedes, de niño, en Nicaragua. LA PRENSA/ CORTESÍA
Franck de las Mercedes, de niño, en Nicaragua. LA PRENSA/ CORTESÍA

A Frank de las Mercedes no le gustaba su nombre, decía que era “de mujercita”. Sin embargo, tal vez por presiones de la familia, cuando en 1972 se casó con Dominga Auxiliadora Pérez Huerta, mejor conocida en Masaya como la profesora Chilo Pérez, o solo la Chilo Pérez, al primer hijo que tuvieron también le puso Franck de las Mercedes.

“Desde que yo tengo uso de razón era Franck de las Mercedes. Nunca me dijeron solo Franck. Sobre todo, entre la familia de mi padre, era Franck de las Mercedes. Me quedé así”, cuenta.

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Al principio, Franck de las Mercedes sufrió burlas debido al nombre, pero dice que ya “son cosas superadas”, tanto que, con su esposa, una estadounidense de nombre Nicola, con quien convive desde el año 2001, y se casaron en 2009, tienen un hijo y le pusieron de nombre Luca de las Mercedes Ramírez. En Estados Unidos no suelen ponerse un segundo apellido.

En Nueva York, personas que conocen de otras culturas y también de santería le dijeron a Franck de las Mercedes que ese nombre es “fuerte”. Y, como además él también era devoto de la Virgen de la Merced, terminó aceptando su nombre y lo usa hasta como si fuera artístico, a pesar de que en ese “mundo” le dicen que es muy largo.

Maestros, bailarines y guerrilleros

Los Pérez de Masaya, al menos los que Franck de las Mercedes recuerda, son una familia de maestros y de bailarines de folclor. “Yo nací bailando marimba”, dice el artista.

Sus dos padres, Francisco de las Mercedes Ramírez Tapia y la profesora Auxiliadora Pérez, bailaban folclor. Ella también enseñaba a bailar folclor, aparte de que era maestra de primaria.

Un tío materno, Marcos, tenía un grupo de chicheros y le pagaba a Franck de las Mercedes para que este último tocara los platillos. “Fue mi primera experiencia musical. Yo fui músico en Nicaragua”, asevera Franck de las Mercedes, quien estudió la primaria en el Colegio Salesiano de Masaya.

Otro tío, Orontes Pérez, fue muy pintoresco y conocido en la ciudad de Masaya.

El abuelo materno, Ramón Orontes Pérez Ortega, fue maestro.

Aunque al inicio no era un problema en sí, pero después se volvió uno muy grave, la familia materna de Franck de las Mercedes simpatizaba con el dictador Anastasio Somoza Debayle. Principalmente el abuelo Orontes Pérez. “Mi abuelo tenía vínculos con altos ejecutivos del somocismo. No es que era allegado de Somoza”, aclara Franck de las Mercedes, pero admite que después esos nexos pusieron en peligro a la familia.

Por parte de su padre, la familia colaboraba con el grupo guerrillero Frente Sandinista (FSLN), que entre las décadas de 1960 y 1970 peleó con las armas para sacar del poder a Somoza Debayle.

El padre de Franck de las Mercedes es hermano y primo hermano de dos de los considerados héroes y mártires del sandinismo en la lucha contra Somoza.

Su hermana Silvia Marlene Ramírez Tapia, con seudónimo “María de los Ángeles”, murió en un combate con la Guardia Nacional en Chinandega el 2 de junio de 1979, a pocos días de que los sandinistas tomaran el poder en Nicaragua.

Con sus abuelas materna y paterna. LA PRENSA/ CORTESÍA
Con sus abuelas materna y paterna. LA PRENSA/ CORTESÍA

Su primo Ulises Tapia Roa también murió en un enfrentamiento con la Guardia el 10 de septiembre de 1978, en Masaya. Sobre la muerte de este tío, Franck de las Mercedes recuerda haber escuchado que los sandinistas tiraron una granada contra una tanqueta, pero no explotó. El tío Ulises se acercó para hacerla detonar, pero recibió un tanquetazo. Al menos eso es lo que recuerda haber escuchado.

La abuela paterna de Franck de las Mercedes era hermana del padre de ese héroe sandinista, de nombre José Constantino Tapia, el tío Tino, a como le dice el artista.

Una tía de Franck de las Mercedes, hermana de Ulises Tapia Roa, fue funcionaria de la actual dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo. Se trata de Ruth Tapia Roa, quien fue diplomática del régimen Ortega Murillo ante la Organización de los Estados Americanos (OEA) y ante la Unesco. Además, en 2007, fue secretaria general del Ministerio de Defensa.

“Mi tía Ruth”, dice Franck de las Mercedes, aunque él no la conoce bien porque no tuvo muchos roces con la familia de su padre, pues este último se divorció de la mamá de Franck de las Mercedes muy pronto. De hecho, Franck de las Mercedes dice tener recuerdos vívidos de la familia de su padre, pero en la actualidad no sabe de ellos y la relación con su padre, aunque se hablan por teléfono, es más distante que otra cosa. “Con mi papá, creo que no nos conocemos”, asegura.

Al final de la guerra entre los sandinistas y la Guardia de Somoza se formó una especie de conflicto entre las dos familias de Franck de las Mercedes, pues estaban en aceras opuestas. Sin embargo, cuando los sandinistas estuvieron a punto de quemar la casa de la familia materna, el abuelo paterno, Francisco Ramírez, incidió para que los sandinistas finalmente dejaran en paz la vivienda.

Franck de las Mercedes, su madre y una hermana menor tuvieron que salir de Masaya en los últimos días de la guerra.

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“Lo fuerte (de los combates) nos agarró solos en Managua y no sabíamos nada de mi familia en Masaya. Solo oíamos que habían bombardeado Masaya. Monimbó estaba encendido en ese momento. Se veían los muertos en las calles, que los quemaban. Bastante fuerte. A mí se me impregnó todo eso. Nicaragua es para mí un gran sueño, nunca he perdido el amor a Nicaragua, y recuerdo todas las cosas buenas y lindas de Nicaragua, pero a la vez también como que fue una pesadilla”, comenta Franck de las Mercedes.

Una vida difícil bajo el sandinismo

Decir que Franck de las Mercedes se tuvo que ir a Estados Unidos cuando tenía 12 años para evitar el Servicio Militar, que los sandinistas impusieron en septiembre de 1983, es una verdad a medias. La realidad es que era inevitable que su familia materna saliera del país porque la vida se les había tornado “imposible” en la Nicaragua gobernada por los sandinistas desde 1979.

Para empezar, a su madre, Auxiliadora Pérez, los sandinistas primero la dejaron sin empleo. Como maestra, en actividades de la escuela se negó a colocarse una pañoleta rojinegra alrededor del cuello y la despidieron y le negaron totalmente la posibilidad de trabajar en cualquier escuela u oficina del Ministerio de Educación (MED).

Franck de las Mercedes no recuerda que a su madre la hayan tildado de contrarrevolucionaria, ni si esa palabra era ya común entonces en el vocabulario sandinista, de lo que sí está seguro es que a su mamá la declararon “nociva” para la Revolución Sandinista. Al menos eso es lo que decía en la carta de despido, rememora. El argumento de su madre era que el país había sido “liberado” y no entendía por qué la estaban obligado a usar la pañoleta rojinegra.

Con su padre Frank Ramírez y su hermana menor, en Nicaragua. LA PRENSA/ CORTESÍA
Con su padre Frank Ramírez y su hermana menor, en Masaya, Nicaragua. LA PRENSA/ CORTESÍA

En Managua, Auxiliadora Pérez buscó trabajo en otras tareas. Laboró como secretaria de un ingeniero del que Franck de las Mercedes sólo recuerda que era de apellido Osorio. Y también empezó a comerciar.

Sin embargo, el acoso no cesaba porque los sandinistas no olvidaban que Auxiliadora Pérez era la hija de alguien que había sido cercano al somocismo.

“Se volvió una cuestión fuerte, llegaban las turbas a gritar cosas y hubo un par de atentados. Hubo bastante persecución”, señala Franck de las Mercedes, mencionando también el intento de quemarles la casa en 1979.

Fue entonces que Auxiliadora Pérez decidió, literalmente, irse “escondida” del país, en 1982, llevándose consigo solo a la hija menor, Luisa, y dejando con su madre a Franck de las Mercedes, entonces de 10 años, y a otra hija de 7.

El Servicio Militar, en 1983, sólo terminó de empujar a Franck de las Mercedes y a su hermana menor a los Estados Unidos. “Mi mamá ya no iba a regresar. No podía regresar, como hoy tampoco pueden regresar muchos nicaragüenses”, explica.

En 1984, él y su hermana salieron a reencontrarse con su madre y su hermana más pequeña.

En Nueva York

El mismo día que Franck de las Mercedes y su hermana menor arribaron a Nueva York, en 1984, se fueron del aeropuerto a la casa donde los esperaba la mamá.

Como tenía la costumbre de, en Nicaragua, sentarse en las afueras de su casa, salió a la acera y se sentó. Sin embargo, escuchó una balacera.

No se le ocurrió la palabra crimen al escuchar los balazos, sino que lo primero que pensó es que en Nueva York había también una revolución como la que había visto en Nicaragua, donde, antes de 1979, veía las calles de Managua atestadas de cadáveres quemándose, producto de los combates urbanos entre los sandinistas y la Guardia Nacional. O, después de la llegada al poder de los sandinistas, veía con mucha frecuencia que a las casas de los vecinos llegaban ataúdes con los cuerpos de los jóvenes que morían en las montañas combatiendo a los contras y “había velas (velorios) por todos lados”.

Franck de las Mercedes pensaba que Nueva York era “lo máximo” y que iba a vivir “solo entre gringos”, pero comprendió después que, al lugar en que llegaron a vivir en Nueva York, Washington Heights, era un barrio pobre y bastante peligroso, especialmente porque, además de la violencia que existía y se oían balazos perennemente, también fue la época en que el crack empezó a inundar las calles de ciertas zonas de Estados Unidos y además estaba en auge el sida.

En la escuela, las cosas fueron igualmente muy difíciles. No considera que haya sido buen estudiante y además sufrió lo que hoy se le llama “bullying”. El colegio se le tornaba un lugar “inhóspito” y sus compañeros eran muy agresivos.

Portada del libro de poesía Primógenito, en el que Franck de las Mercedes cuenta su historia en la Nicaragua violenta, su llegada a Nueva York y los desafíos que tuvo, así cómo encontró en el arte las respuestas a todo lo vivido. LA PRENSA/ CORTESÍA
Portada del libro de poesía Primogénito, en el que Franck de las Mercedes cuenta su historia en la Nicaragua violenta, su llegada a Nueva York, los desafíos que tuvo y cómo encontró en el arte las respuestas a todo lo vivido. LA PRENSA/ CORTESÍA

“Me parece que todos llegábamos estropeados de nuestros países. Además, eran los años ochenta. Yo, por ejemplo, nací en una Nicaragua déspota, donde todos eran déspotas, la familia, la Iglesia, el presidente. También, vivir en Nueva York era una cuestión de sobrevivencia y había que subsistir. Los padres se mantenían trabajando y nosotros hacíamos lo mejor que podíamos. Mi mamá ni iba a la escuela a saber de las notas porque estaba trabajando, no por mala madre, sino porque tenía que hacer dos o tres turnos. Es la vida del inmigrante, trabajar sin cesar”, explica Franck de las Mercedes.

A Franck de las Mercedes le ayudó a adaptarse rápido en Nueva York el hecho de que le gustaba el inglés, incluso, fue de los primeros en participar en los programas de inglés como segunda lengua que Estados Unidos implementó para educar a los inmigrantes, y de que eran los días en que estaba en su apogeo MTV con sus videos musicales. “Me encantó la música americana, como le decíamos en Nicaragua”, indica.

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A pesar de que solo vivió 11 años en Nicaragua, hoy, a los 53 años, Franck de las Mercedes habla un español perfecto, más que con un acento nicaragüense, con uno neutro. Considera que fue vital para él haber sido criado dentro de una familia de maestros, como su madre y su abuelo Ramón Orontes Pérez, quienes le inculcaron la lectura. Su mamá siempre lo ponía a leer en español en voz alta.

De la música a la pintura

Lo de Franck de las Mercedes eran la música y la actuación. Recordaba su época de “chichero” en Masaya y, en Estados Unidos, empezó a tocar guitarra y también llegó a actuar en teatro.

La pasión por la pintura le llegó “ya tarde” en la vida, considera Franck de las Mercedes, pues cuando comenzó a pintar, a mediados de la década de 1990, ya tenía 25 años.

Alrededor del año 1997, estaba en “un buen momento”, pues hacía teatro y trabajaba en producciones discográficas, con un amigo que tenía un estudio de grabación. Para mantenerse económicamente, trabaja también en otras cosas que no tenían que ver con arte.

De repente, comenzó a sentirse como “dentro de un abismo” mentalmente. Él no lo dice así, pero describe una situación similar a un trauma de guerra.

“Fue como que algo en mi mente explotó. Yo no recordaba todo lo que había sucedido en la guerra (en Nicaragua). Como que mi mente había bloqueado muchas cosas y por alguna razón mi mente destapó toda esta caja de Pandora. Yo no sabía qué hacer con todo lo que estaba sucediendo. Me sentía como en un abismo, una cuestión que no podía explicar ni resolver”, expone Franck de las Mercedes.

Evitaba hablar de ello por temor a lo que pensarían de él los demás y, en el trabajo, “ponía buena cara” y después regresaba a la casa “sin haber resuelto” lo que lo atormentaba.

Un día, en una farmacia, compró un par de acuarelas y papel y empezó a pintar. Hasta hoy no ha parado de hacerlo. Dejó la música, la actuación y todo lo que hasta entonces había hecho en la vida.

A través de la pintura, Franck de las Mercedes comenzó a darle salida a todas las inquietudes que tenía en la mente. “Nunca quise que fuera como una muleta hacer arte, pero sí me permitió explorar, buscar las respuestas de todo eso (traumas de guerra)”, indica.

Aunque la vida de un artista es “bastante dura y trajineada”, de “trabajo arduo”, y no como piensan algunos, que es fácil, Franck de las Mercedes considera que el arte le ha dado “grandes satisfacciones”, aparte de que le da de comer y lo ha proveído de amistades y de gente que lo apoya. Además, su historia ha sido también importante en su vida artística.

Con parte de su obra Contil. LA PRENSA/ CORTESÍA
Con parte de su obra Contil. LA PRENSA/ CORTESÍA

En el año 2006, estaba haciendo obras estilo pop, como copias, imitaciones al estilo de Andy Warhol y, para su sorpresa, se estaban vendiendo bastante.

“Pintaba y pintaba y estaba vendiendo. Limpiaba los pinceles en las cajas en que iba a enviarlas las pinturas que había vendido”, recuerda.

No obstante, empezó a sentirse mal porque se decía que se había metido a artista para hacer su propio arte y no copiar.

“Un día, una señora del correo, cuando voy a dejar las cajas, que me miraba que estaba todo pintado, me dijo: ‘¿Se te ha ocurrido que tus cajas también son obras de arte?’”, dice el artista.

Esas palabras iluminaron a Franck de las Mercedes, quien se puso a pensar en distribuir cajas pequeñas pintadas, que estuvieran vacías, pero con una leyenda en letras grandes que decían en inglés: “Handle with care. Fragile. Contains: Peace”. En español es: “Maneje con cuidado. Frágil. Contiene: la Paz”.

Fue un trabajo al que denominó Proyecto Artístico Cajas Prioritarias, una iniciativa por la paz en un momento en el que todavía estaba en boga la guerra en Irak, que había iniciado en 2004.

El proyecto se propagó por los medios de comunicación de Estados Unidos, las escuelas y hasta en las clínicas de atención mental. Hubo empresas o marcas que intentaron darle dinero a Franck de las Mercedes para que sus logos se imprimieran en las cajas, pero él no quiso “corromper el mensaje”.

“Nunca cobré un centavo. Me rehusé a hacerlo”, asegura Franck de las Mercedes.

El premio fue que las cajas lo hicieron famoso. Aunque el proyecto terminó en 2016, todavía en este año 2025 hay gente que le escribe hablándole de las cajas.

Franck de las Mercedes se considera un artista “interdisciplinario”, porque, además de pintor, también es fotógrafo y poeta. Escribió un libro de poesía al que llamó Primogénito. Trata sobre su vivencia en Nicaragua, muchos de ellos escritos de la década de 1990.

En 2014, un incendio en su casa acabó con toda su obra pictórica. Con lo que ha venido recuperando, combinándolas con fotografías perdidas y páginas de sus diarios personales y cuadernos de apuntes, incluso, negativos de fotografías, hizo su última serie, un collage digital, que se llama Contil, un nombre “muy nicaragüense”, dice.

“Contil es lo que te queda después de un incendio. Salís todo lleno de contil. Vi una correlación entre el contil y la necesidad de mirar atrás y lo que está perdido ya. No me estoy lamentando ni mirando hacia atrás, pero yo estoy lleno de contil”, asegura.

Contil se basa en Nueva York, pero aborda varios temas, de como yo soy un inmigrante, todavía me siento un inmigrante, le inculco a mi hijo que lo soy”, añade.

Nicaragüense “con mucho orgullo”

Desde 1984, cuando se fue al exilio, Franck de las Mercedes nunca ha regresado a Nicaragua. Sin embargo, asegura: “Soy un nicaragüense que llevo mi bandera (Azul y Blanco) con mucho orgullo, donde quiera que vaya”.

No sabe explicar bien el porqué no regresó al país, sólo alcanza a decir que ese viaje se fue posponiendo y, ahora, con las noticias que lee o escucha sobre lo que hace la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo en Nicaragua, no sabe si puede regresar.

Con su esposa Nicola y su hijo Luca de las Mercedes. LA PRENSA/ CORTESÍA
Con su esposa Nicola y su hijo Luca de las Mercedes. LA PRENSA/ CORTESÍA

“No estoy de acuerdo en nada de lo que está haciendo el régimen Ortega Murillo y estoy tan dolido como los demás nicaragüenses de estar viendo lo que han hecho con el país, con la gente”, expresa.

Para Franck de las Mercedes es “insólito” que la misma persona por la que debió salir de Nicaragua hace 43 años, sea la misma persona que hoy ha enviado a otros miles de nicaragüenses al exilio desde 2018: Daniel Ortega.

“No sé si puedo regresar en este momento. No he sido reservado en mi posición con los Ortega Murillo, con lo que han hecho en el poder y como se han apoderado completamente de Nicaragua para enriquecerse, toda su familia, a costa del pueblo nicaragüense. Y el silencio en que viven, ya no se diga lo del 2018”, asevera Franck de las Mercedes.

Su deseo es que “Nicaragua pueda ver la luz”. “Nuestro trabajo como nicaragüenses en el exilio es mantener el nombre de Nicaragua”, finaliza diciendo.

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