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Redadas y miedo a ser deportados animan a nicas a enviar casi US$3,000 millones en remesas durante el primer semestre de 2025

Según datos extraoficiales, entre enero y junio entraron 2,903.10 millones de dólares en remesas, 425.30 millones más que el acumulado del primer semestre de 2024

Mientras en Estados Unidos siguen creciendo las redadas y deportaciones masivas de inmigrantes indocumentados; y la cancelación del parole humanitario y del Estatus de Protección Temporal, conocido como TPS, obligará a miles de centroamericanos a regresar a sus países, o a quedarse expuestos a la deportación, en el primer semestre el total de las remesas que llegan a la región creció casi 20 por ciento. Nicaragua no ha publicado estos datos, pero cifras extraoficiales indican que la expansión fue similar al del resto de la región; y que el acumulado del primer semestre rondó los 3,000 millones de dólares.

Dicho crecimiento es atribuido por los especialistas, a que ante el temor de ser deportados, en unos casos y en otros, obligados a regresar a su país por la cancelación del parole humanitario o del TPS, los inmigrantes aceleran el traslado de su dinero a sus países. Incluso, algunos podrían trasladar sus ahorros, ya que a partir del próximo año pagarán un impuesto de 1 por ciento por estos envíos.

Al momento de la publicación de esta nota el dato más reciente que aparece publicado en el registro de remesas del sitio web del Banco Central de Nicaragua (BCN), corresponde a abril. En ese mes el acumulado de estos envíos durante los primeros cuatro meses del año totalizó 1,943.10 millones de dólares, monto que representa un crecimiento del 22 por ciento con respecto a los primeros cuatro meses del 2024.

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En la región también crecieron casi 20%

Pero reportes extraoficiales indican que en mayo entraron a Nicaragua 501.6 millones de dólares en remesas y en junio 458.4 millones. Con estos montos el acumulado del primer semestre del año totalizó 2,903.10 millones de dólares, cifra superior en 425.30 millones en relación al acumulado del primer semestre del 2024, y que representa un crecimiento del 18 por ciento.

Cabe recordar que históricamente, alrededor del 80 por ciento de las remesas que entran a Nicaragua las envían los inmigrantes nicaragüenses que están en Estados Unidos. Esto implica que alrededor de 2,400 millones del total recibido provino de este país.

Dicho crecimiento iría en línea con el registrado en el periodo mencionado en los países que conforman el Triangulo Norte de Centroamérica.

Según datos publicados por la agencia de noticias EFE en el primer semestre de este año Guatemala recibió 12,127.60 millones de dólares en remesas, cifra que representa un incremento del 18 por ciento en comparación con el del mismo lapso del año pasado. El Salvador recibió 4,837.70 millones de dólares, monto que también representa un incremento del 18 por ciento y Honduras 5,799.80 millones, que reflejan una expansión del 25 por ciento en comparación con las del primer semestre de 2024.

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Mientras haya temor, remesas seguirán creciendo

Esto implica que en el primer semestre del año, los tres países que conforman el Triángulo Norte de Centroamérica recibieron un total de 22,765.10 millones de dólares en remesas. Dicho monto supera en 3,764.10 millones el que acumularon estos envíos durante el primer semestre del año pasado, y representa un aumento del 20 por ciento, en relación al acumulado de ese ese periodo de 2024.

Según especialistas consultados por la agencia EFE cuando los inmigrantes perciben que existen altas probabilidades de que sean deportados, el temor acelera el envío del efectivo a sus familiares. Por tanto, consideran que el crecimiento de estos envíos es una reacción preventiva ante las políticas migratorias que promueve la administración Trump en Estados Unidos.

Los especialistas consideran que mientras persista el temor a las deportaciones y la incertidumbre sobre los cambios en las políticas migratorias, los inmigrantes seguirán acelerando el envíos de sus recursos a sus países de origen, para asegurar la sobrevivencia ante un eventual retorno. Esto a su vez seguirá dinamizando el consumo interno en los países que reciben estos recursos.

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