El dictador Daniel Ortega y el mandatario colombiano Gustavo Petro. LA PRENSA.

Negociaciones entre Nicaragua y Colombia por límites marítimos continúan suspendidas

Ortega aseguró que, aunque Colombia manifestó su disposición a dialogar, “todavía no se logra abordar” el tema y reiteró que Nicaragua “está esperando”

Escuchá esta nota
0:00 / 0:00
1.0x

Lista de reproducción

  • No hay más artículos para escuchar

El dictador Daniel Ortega confirmó el miércoles que las negociaciones con Colombia, a partir de los fallos de la Corte Internacional de Justicia (CIJ) en La Haya de 2012 y del 13 de julio de 2023, continúan paralizadas y aseveró que el régimen nicaragüense “está esperando” para que se retomen las conversaciones.

“He hablado con los presidentes, hemos intercambiado, bueno, a ver cuándo se puede, pero todavía no se logra abordar. El presidente Petro nos mandó a decir que estaban dispuestos y nosotros inmediatamente le dijimos a la contraparte para que empezaran a delimitar lo que mandaba la Corte. Estamos esperando todavía. Claro, Colombia tiene muchos problemas, lo entendemos”, dijo Ortega el miércoles 13 de agosto, durante el acto del 45 aniversario de la Fuerza Naval del Ejército de Nicaragua.

A la vez, el dictador aseguró que Colombia reclama tierras y aguas que están lejos y puso como referencia comunidades que, según él, tienen relación familiar con el canciller de la dictadura, Valdrack Jaentschke.

“Nuestro canciller, por ejemplo, Valdrack Jaentschke, nació allá enfrente, en las tierras que han reclamado los colombianos”, dijo Ortega.

Lea además: ¿Tensiones entre Petro y Ortega podrían afectar las negociaciones tras el fallo de La Haya?

Casi dos años desde que se suspendieron

Las islas de San Andrés, Providencia y Santa Catalina permanecieron en disputa hasta que en 2007 La Haya declaró la soberanía de Colombia sobre estas islas, aunque no definió la frontera marítima entre ambos países. En 2012, La Haya otorgó a Nicaragua 80 mil kilómetros en el mar Caribe, aunque Colombia en su momento dijo que no reconocería el fallo. De esta forma, Nicaragua pidió que la Corte interviniera y que extendiera su plataforma continental en más de 200 millas náuticas.

En 2022, la Corte de La Haya emitió un fallo en que aseguró que Colombia violó los derechos soberanos y de jurisdicción de Nicaragua en su zona económica exclusiva.

El 13 de julio de 2023, la CIJ falló a favor de Colombia, luego de que Nicaragua reclamara ante el tribunal delimitar su plataforma continental en el Caribe, alegando derechos más allá de las 200 millas náuticas establecidas por el derecho internacional, lo que implicaba que la jurisdicción nicaragüense se extendiera al archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina.

Ortega quería decreto sobre el fallo de 2012

Posterior al fallo de La Haya de 2023, el mandatario colombiano Gustavo Petro aseguró el 20 de julio de ese año que buscaría un diálogo con Ortega para negociar las condiciones de pesca del pueblo raizal, un grupo étnico afrocaribeño originario del archipiélago. Horas antes, Ortega le pidió a Petro acatar el fallo de la Corte de 2012 que le otorgó a Nicaragua 80 mil kilómetros en el mar Caribe y pidió que se plasmaran los acuerdos en un decreto.

El Ministerio de Relaciones Exteriores de Colombia confirmó a LA PRENSA, en octubre de 2024, que desde el 5 de diciembre de 2023 las conversaciones están suspendidas, luego de que se pospusiera “de forma indefinida” una reunión en Managua.

Lea además: Conversaciones entre Nicaragua y Colombia por derechos de pesca en los raizales están en «suspensión indefinida»

Sin negociaciones con Colombia no es posible aplicar fallos

A consideración del especialista en relaciones internacionales colombiano, Javier Garay, pese a que existen fallos de la CIJ, si ambos países no se ponen de acuerdo a través de diálogos, es imposible que se cumplan las disposiciones del tribunal internacional.

Garay aseguró que, en el marco de diferendos limítrofes, las negociaciones son importantes para que se adopte un marco legal interno en los países involucrados que dé cumplimiento al fallo.

“Son importantes porque, como dice Ortega, ya existe un fallo. La diferencia es que no estamos hablando de cualquier fallo, sino de una decisión que en el ámbito internacional no tiene la misma fuerza que en el ámbito doméstico. No tienen ‘los dientes’ para hacerlo cumplir. Puede haber muchas interpretaciones, pero si no hay un proceso de negociación, será muy complicado cumplir y hacer efectivo el fallo”, dijo Garay en declaraciones a LA PRENSA.

Javier Garay, especialista en relaciones internacionales colombiano. Foto: Cortesía.

Roces con Colombia incidieron

El especialista consideró que, si bien Colombia tiene muchos retos internos, los insultos de Ortega contra Petro el año pasado y la respuesta del mandatario colombiano incidieron en la falta de acuerdos.

Petro respondió el 27 de agosto de 2024 a los insultos lanzados por Ortega, un día antes en su intervención virtual en la cumbre extraordinaria del Alba, cuando señaló al mandatario colombiano de querer ser un “representante de los yanquis en América Latina”.

Lea además: Daniel Ortega: «Te estás arrastrando, Lula»

“Hay que reconocer que, a pesar de lo que se esperaba desde el punto de vista de los líderes Ortega y Petro, no ha habido mayor acercamiento ni simpatía entre ambos. Esto también afecta la relación y, sobre todo, en el lado colombiano, la política exterior está completamente subordinada a la figura del presidente; todo se hace según sus decisiones, incluso caprichos. Creo que esto también puede afectar las decisiones y los avances”, expuso.

Fotografía de archivo, tomada el pasado 18 de febrero, del presidente de Colombia, Gustavo Petro, en Bogotá (Colombia). EFE/Mauricio Dueñas

Estancamientos afectan a población raizal

Garay advirtió que si no se establece una base jurídica en cada uno de los países para cumplir el fallo, este “limbo” perjudica a los habitantes de los territorios afectados, que pertenecen a la población raizal.

“Desde el punto de vista de las personas que habitan los territorios afectados por la decisión, esto claramente les afecta, por ejemplo, en su subsistencia, específicamente en la industria de la pesca, pero también en el acceso y la tradición que han tenido en la circulación por las aguas”, señaló.

A la vez, mencionó que la falta de acercamiento demuestra, por parte de ambos países, indiferencia para atender las preocupaciones de estas poblaciones indígenas.

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí