El turismo de sangre y el sportswashing de los Ortega Murillo 

La dictadura impone el llamado turismo de sangre que promueve visitar un país con un amplio historial de violencia, masacres y abusos

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Para los dictadores Daniel Ortega y Rosario Murillo dominar la narrativa de los hechos es fundamental para asegurar su permanencia en el poder y controlar a la sociedad, manipulando la opinión pública para garantizar la lealtad de sus estructuras e imponer la desinformación.  

Una de las primeras medidas que impulsaron para falsear la realidad fue eliminar todos los medios de comunicación independientes, incluidos los que pertenecían a agrupaciones religiosas. Además, desnacionalizaron y empujaron al exilio a casi trescientos periodistas, comentaristas y propietarios de medios de comunicación. 

La eliminación de toda voz crítica los llevó a encarcelar y desterrar a sacerdotes, religiosos y pastores evangélicos; a cerrar más de cinco mil Organizaciones No Gubernamentales (ONG), todas las universidades privadas y a poner fin a la libertad de cátedra en las universidades públicas.  

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Persiguen a todo aquel que tenga liderazgo político, social o capacidad para narrar la realidad. Mediante el monopolio de la comunicación que incluye supervisión y rastreo de las redes sociales, distorsionan la verdad a través de la manipulación de los hechos y la desinformación. 

La imposición de la versión oficial de la paz y el amor, que sólo existe en la mente cruel de Rosario Murillo, incluye la prohibición de que las empresas de cable incorporen en su oferta canales internacionales de noticias y programas específicos.  

Vetan a creadores de contenido 

También están limitados para ingresar al país periodistas internacionales que, por identificarse así, están restringidos de reportar desde Nicaragua. Esta medida es extensiva a muchos youtubers y otros creadores de contenido, incluso los que se enfocan en temas turísticos, y cuando logran cruzar la frontera y los encuentran grabando, son sujetos de acoso policial junto con sus colaboradores nicaragüenses.  

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La eliminación de la memoria histórica es práctica constante desde las masacres y ejecuciones extrajudiciales cometidas por la dictadura a partir de abril de 2018. Este esfuerzo incluye: el impedimento de distribuir libros o novelas históricas alusivos a la crisis y presentar documentales; eliminar las cruces que familiares y amigos instalaron en los lugares donde cayeron las víctimas de las balas de policías y paramilitares; y llegó al extremo de obligar a la jerarquía católica a borrar de las paredes de la iglesia Divina Misericordia de Managua las huellas de balas y destrucción provocada en el ataque donde asesinaron a dos estudiantes e hirieron a varios. 

La negativa de permitir el ingreso a los organismos internacionales y ONG de derechos humanos y el retiro del país de diversas organizaciones internacionales, para evitar testigos incómodos, es parte de la política de distorsión de la verdad e imposición de la narrativa oficial, que en los últimos tiempos ha sido acompañada de fuertes campañas para promover el turismo, eventos deportivos y conciertos. 

La dictadura impone el llamado turismo de sangre que promueve visitar un país con un amplio historial de violencia, masacres y abusos contra los derechos humanos, pretendiendo desconocer y ocultar estos hechos oscuros que siguen impunes.  

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Sportswashing para mejorar imagen 

Igualmente, usan el sportswashing como herramienta para mejorar la imagen y reputación del país, pretendiendo que con los eventos deportivos que organizan se olviden los crímenes de lesa humanidad.  

Lo mismo buscan con la celebración de constantes conciertos con artistas de renombre. Ellos, al visitar Nicaragua ignoran la grave crisis de derechos humanos de un país sometido a un régimen de terror, donde sus habitantes no disfrutan de ninguna libertad o derecho humano y viven compelidos por el miedo, a aceptar la narrativa oficial, y sometidos a la voluntad de la familia que ha establecido una dictadura dinástica. 

La fuerte inversión que hacen los Ortega Murillo para promover a Nicaragua como un gran destino turístico, en medios internacionales de gran prestigio y audiencia; la organización de competencias deportivas de alto nivel; y los eventos recreativos encabezados por artistas de moda, buscan desviar la atención sobre la crisis del país y el sufrimiento de sus ciudadanos, distrayendo a la prensa internacional de los problemas y críticas contra la dictadura. 

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Tomando como ejemplo el rechazo a los diamantes de sangre, por su significado de dolor y muerte por ser fruto de las guerras, la Concertación Democrática Nicaragüense (CDN) llama a los operadores turísticos, viajeros, deportistas y artistas internacionales, a informarse sobre la realidad nicaragüense, y a dejar de ser partícipes de los intentos de la dictadura Ortega Murillo para ocultar la verdad y promocionar una normalidad inexistente. Además, alerta a quienes se involucran, atraídos por las promociones, a estar conscientes de que son instrumentalizados por quienes no respetan la dignidad humana.  

*Este artículo se publicó originalmente en: www.cdnicaraguense.org 
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