El incremento de la recompensa por la cabeza de Nicolas Maduro y la filtración de una orden secreta para usar a las fuerzas militares estadounidenses contra algunos cárteles de droga en América Latina, está siendo un «caldo de cultivo» para las teorías sobre hasta dónde podría llegar la administración de Donald Trump en su lucha contra el crimen organizado, conociendo lo temerarias e impredecibles que pueden ser sus acciones.
A lo interno del país norteamericano, los debates giran alrededor de la ilegalidad que supone usar al Ejército sin la aprobación del Congreso, mientras que los países a los que va dirigida esta medida, ya sentaron su posición de que no es aceptable una «invasión» de Estados Unidos si fuera ese uno de los planes que están en marcha.
Según la nota del New York Time, que fue el medio de comunicación que filtró la orden secreta firmada por Trump, la jerarquía militar estadounidense ha comenzado a elaborar opciones sobre cómo podrían perseguir a estos grupos que tienen su base de operaciones en México y Venezuela.
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En cuanto a la oferta duplicada por información que conduzca al arresto de Nicolas Maduro, la misma fiscal general de Estados Unidos, Pam Bondi –quien hizo el anuncio el jueves pasado–, reconoció que es inédito este nuevo techo de 50 millones de dólares por la captura de un criminal internacional. Bondi calificó a Maduro como uno de los mayores narcotraficantes del mundo y una amenaza para la seguridad nacional de Estados Unidos.
Para algunos críticos, esto tiene el objetivo de avivar el interés por la captura de Maduro, sobre tentar a quienes lo rodean.
Estados Unidos considera a Maduro el cabecilla del Cártel de los Soles, organización del narcotráfico que debe su nombre a las insignias de sol de los generales venezolanos.

Y es que apenas hace dos semanas, el Cártel de los Soles, el Cártel de Sinaloa y la organización criminal venezolana en auge Tren de Aragua, recibieron la designación de grupos globales terroristas por parte de la administración Trump.
La interpretación de la suma de todas estas nuevas acciones es que Estados Unidos se está abriendo camino para acciones extraterritoriales contra organizaciones terroristas, algo que no sería nuevo de un gobierno estadounidense. A finales de los ochenta, Estados Unidos concretó la captura del dictador panameño Manuel Noriega durante la administración de George Bush padre. Y durante la presidencia de George Bush hijo (2001-2009) se ofreció una recompensa de 25 millones de dólares por la captura del dictador iraquí Saddam Hussein, o una prueba fehaciente sobre su muerte, lo que se concretó en diciembre de 2003 por parte de una operación militar de Estados Unidos en Irak.
Estados Unidos contradictorio
La nueva medida contra Maduro también es sorpresiva, porque apenas hace dos semanas se confirmó que la petrolera estadounidense Chevron iba a reanudar sus operaciones en el país sudamericano, lo que confunde a la opinión pública.
Sin embargo, los analistas políticos están claros que con Trump cualquier cosa es posible. El especialista costarricense en relaciones internacionales, Carlos Murillo Zamora, dijo que en la política tradicional las acciones de Trump pueden ser contradictorias, pero consideró que para Trump no aplica esa lógica, «porque vive de la noticia diaria», y lo que dijo hoy lo puede contradecir mañana. «Lo que busca son logros de corto plazo», valoró Murillo.
El politólogo nicaragüense José Antonio Peraza también reconoció que no sabe cuál podría ser el propósito de Trump al dar concesiones al régimen venezolano y luego pedir la cabeza de su líder.
«Es ambiguo, primero le devuelve la Chevron, después le pone una recompensa, le quita el TPS a los venezolanos, intercambian presos políticos; hace una cosa con la derecha y hace otra con la izquierda, yo no veo una lógica ni una congruencia en esas decisiones, a menos que ellos sepan cosas que nosotros no sabemos», expresó Peraza.
Aunque no tienen claridad sobre las acciones del presidente estadounidense, Murillo y Peraza reconocieron que la recompensa duplicada por la captura de Maduro deja expuesto a este mandatario.
Recompensa para tentar a oficiales venezolanos
Para Murillo, la recompensa es un mensaje para tentar a la guardia venezolana, porque son los únicos que podrían tener información sobre la ubicación exacta de Maduro y ayudar a su captura.
«Yo diría que es para tentar a algún oficial venezolano que provea información suficiente que lleve a la detención de Maduro, ese es el principal propósito», dijo.
«Un soldado o un oficial de nivel bajo podría estar tentado a arriesgarse a transmitir información, pero tiene que ser alguien cercano a Maduro, para que pueda tener información concreta en determinado momento. Lo de los 25 millones no ha funcionado, entonces probaran con 50 millones (de dólares)», valoró Murillo.
Otra situación de la que tiene certeza Peraza es del temor que le debe causar al dictador nicaragüense, Daniel Ortega, una caída de su gran aliado en la región.
«Ellos deben de tener miedo, porque si hay una extracción de Maduro o hay un dron que localice a Maduro, lo podrían hacer con ellos también. Nicaragua es 100 veces más vulnerable que Venezuela. Venezuela tiene misiles rusos para detener drones y aviones, pero Nicaragua no tiene nada eso. Estados Unidos podría deshacerse de Ortega en cuestión de minutos», dijo el politólogo.
Alerta para los aliados de Maduro
Un analista político que habló bajo condición de anonimato no duda que la dictadura de Daniel Ortega e incluso otros países aliados de Venezuela, están en alerta tras las nuevas medidas que prevé ejecutar Estados Unidos.
«Los cárteles del crimen organizado tienen vinculaciones con diferentes países y si se trata de los cárteles como el del Tren de Aragua y otros similares, estos están conectados al más alto nivel con los gobiernos de toda centroamérica, incluido el de Nicaragua. Desde hace mucho tiempo se ha señalado y hay evidencias de vinculación del régimen con estos grupos criminales, entonces para ellos también significa una alerta y una señal de peligro para sus negocios y sus asuntos», dijo la fuente.
Al igual que Murillo y Peraza, este analista político también tiene dudas sobre el propósito de Estados Unidos con estas duras medidas.
«Puede ser para presionar a Maduro y a los grupos criminales que acechan a Estados Unidos y que se mueven sobre todo en la región mesoamericana, extendido eso hasta Colombia y Venezuela».
«Pero puede ser también una orden real y entonces sí podría implicar que el Ejército de Estados Unidos prepare operaciones militares en contra tanto de los cárteles como en este caso podría ser de Maduro y algunos de sus cómplices, considerando de que los han señalados como integrantes de cárteles y con esto de la recompensa que están ofreciendo», dijo la fuente.
Si es la segunda opción, el analista político valoró que Estados Unidos tendría que hacer «operaciones quirúrgicas», porque hacer operaciones militares abiertas en contra de cárteles establecidos en otro países significaría violaciones a la soberanía de otro país y también implicaría abrir frente de conflicto internacional.
«No se pueden descartar las operaciones quirúrgicas. Ya Estados Unidos ha hecho algunas en contra de terroristas o líderes vinculadas con Al Qaeda, Osama bin Laden por ejemplo, esa fue una operación quirúrgica que tuvo mucho éxito. Ellos saben cómo hacerlo, tienen experiencia y tienen los recursos», agregó la fuente.