Lista de reproducción
- No hay más artículos para escuchar
Una de las cosas que me ha llamado más la atención cuando viajo es cómo la comida marca fronteras. Para los nicas es fundamental la naranja agria para preparar la carne, darle sazón a una sopa o poner ese toque casi mágico de un arroz aguado, pero sales de tierra pinolera y toca buscar el árbol, el fruto o el jugo que te permitan mantener este recuerdo en el paladar.
Entre Costa Rica y Nicaragua, y hablemos de capital a capital, la comida es muy diferente. Tengo la idea de que los nicaragüenses comen carne de res más suave y jugosa, pero, y por favor no se ofendan, los costarricenses preparan un cerdo que a mi parecer es más sabroso.
Las fronteras a veces se pierden y también pasa con la comida y las eternas discusiones. Recientemente miré un video de Tik Tok donde salía alguien en el hospital, despertaba luego de diez años y se quería volver a dormir al saber que Nicaragua y Costa Rica aún no decidían de quién era el gallopinto.
Démosle un poco a la frontera culinaria y veamos las diferencias, como el rojo en la bandera de los ticos, su “pinto” lo preparan con frijoles negros y le agregan varios ingredientes y si es realmente de Costa Rica debe llevar salsa Lizano. En cambio, la preparación del gallopinto nica es más sencilla. Paila, chorrito de aceite, se sofríe la cebolla, frijoles rojos previamente cocidos, agregas el arroz, lo revuelves hasta que el arroz cambia de color, sus tres golpecitos del cucharón en la sartén y listo.
Es increíble cómo de un lado de la frontera a otro estos pequeños detalles hacen la diferencia y a veces de países un pocos más alejados. En Costa Rica consumen agua dulce, que no es más que el dulce de rapadura con agua. En Colombia a eso se le llama aguapanela, pero le agregan queso.
Los colombianos disfrutan agregar queso a todo, a las sopas, al aguapanela, al arroz con leche, a la fruta y al chocolate. Y si esas les parecen combinaciones extrañas, no olviden que son famosos por ponerle miel al pollo frito.
Entre tanta mescolanza no era de extrañarse tuvieran también una discusión con las fronteras culinarias y como nuestro gallopinto, los colombianos tienen esa eterna discusión de la arepa, de si es venezolana o colombiana. Una teoría desarrollada luego de comer arepas en dos sitios en Bogotá uno de Venezuela, me hacía ver que los venezolanos se preocupan mucho por el relleno y en Colombia son conocidos por la harina, por algo tienen infinitos tipos de pan.
Pero buenola recomendación de estas fronteras culinarias es conocer los países por sus comidas y por esas pequeñas grandes diferencias. Y para que vean que no les miento no es lo mismo pedir un salpicón en Nicaragua (carne picada con cebolla) que uno en Colombia (ensalada de frutas) o hablar de nuestro delicioso quesillo nica con un venezolano que conoce el quesillo que es más una especie de flan que no lleva queso.
Así que espero conozcan municipios, departamentos, países, regiones por sus sabores, por sus olores, por “su cuchara” y que en cada bocado tengan buen provecho.
La autora es licenciada en Ciencias de la Comunicación.