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Tengo que ser honesto. Al principio tenía mis reservas con la actual presidenta de los Estados Unidos Mexicanos, Claudia Sheinbaum, pues, aunque había logrado alzarse con una victoria amplia e indiscutible, había sido apoyada por el presidente saliente Manuel López Obrador que me caía como una patada en la chimpinilla. Pero la verdad que en el poco tiempo que la presidenta Claudia Sheinbaum ha estado al frente de la conducción de México, ha demostrado su calidad de líder. Cada vez que comparece en la conferencia diaria con los periodistas, su hablar pausado, su domino escénico proyectado por su personalidad y la forma de expresarse no solo infunde respeto, sino que también proyecta seguridad y control de las situaciones que le han tocado enfrentar.
Trataré de hacerles un pequeño resumen de quien es Claudia Sheinbaum y cómo llega a la Presidencia de México. Es una política, científica especializada en energía cambio y climático, además de académica. Asumió el cargo en 2024, sucediendo a Andrés Manuel López Obrador. Antes de ser presidenta, fue jefa de gobierno de la Ciudad de México. Sheinbaum nació el 24 de junio de 1962. Es licenciada en Física, maestra y doctora en Ingeniería Energética por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). También fue miembro del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) de las Naciones Unidas, grupo que recibió el Premio Nobel de la Paz en 2007.
Además de su carrera académica y científica, Sheinbaum ha tenido una trayectoria política activa, participando en el Partido de la Revolución Democrática (PRD) y posteriormente en Morena, el partido fundado por López Obrador. En resumen, Claudia Sheinbaum es la primera mujer presidenta de México, con una sólida formación académica y una trayectoria política que la llevó a ocupar importantes cargos públicos antes de llegar a la Presidencia.
Pero mi admiración por la presidenta de los mexicanos no es solo por su brillante currículo político y académico, sino por la forma en que ha sabido sortear los exabruptos de su vecino del norte. Defendió con valentía y coraje el nombre y la razón de ser del golfo de México, se le ha plantado a Donald Trump en varias ocasiones defendiendo los intereses de los mexicanos haciéndolo recular en varias ocasiones. Hasta que finalmente tuvo que admitir públicamente que la admiraba y que era una gran presidenta (palabras textuales de Donald Trump).
Actualmente se encuentra lidiando con una nueva arremetida del temperamental inquilino de la Casa Blanca, pues está amenazando con un impuesto del quince por ciento a todos los productos mexicanos que ingresen a los Estados Unidos. La presidenta Sheinbaum además de estar lidiando con esta nueva arremetida de Trump, está consolidando nuevos mercados con Brasil y la Unión Europea y he leído de pláticas sostenidas con el gobierno chino.
En síntesis, sigue planteándole pelea a Trump sin amilanarse a pesar de estar consciente del poder económico de los Estados Unidos y de la dependencia actual de su comercio con el gigante del norte. Pero la forma en que lo enfrenta, su gallardía y personalidad, hacen quedar como un patán al presidente Trump, que dicho sea de paso al momento de escribir este artículo, está enfrentando una férrea oposición del pueblo norteamericano por los aranceles impuestos a México, pues estos terminaran siendo pagados por los consumidores norteamericanos.
En una reciente conferencia en la que la presidenta Sheinbaum se refirió al tema, decía que el ochenta por ciento de los tomates que consumen los estadounidenses, son producidos en México y que esa relación comercial es imposible de romper en el corto y mediano plazo, que el mercado norteamericano no tiene de donde abastecer la necesidad del consumos del tomate y que tendrán que pagarlo más caro, mientras tanto ella está auscultando la posibilidad de introducirlos a otros mercados y así con otros productos de consumo popular de los norteamericanos como el aguacate, legumbres etcétera.
Para finalizar solo me resta decir que disfruto cada vez que tengo la oportunidad de verla por televisión en sus acostumbradas conferencias, la forma pausada en que se expresa, el dominio del tema que refleja y la elegancia con que viste infunde confianza a su pueblo, a pesar de que son muchos los retos que tiene por delante, pues lidiar con el temperamental de su vecino no es cosa fácil, pero confío en que sabrá seguir haciéndolo.
Por ello es que felicito a los mexicanos porque tienen una madre bien padre como presidenta de su gran nación. Viva México.
El autor es analista político