CONTENIDO EXCLUSIVO.
Lista de reproducción
- No hay más artículos para escuchar
Hace apenas dos años, “Josué” solía reunirse con su grupo de compañeros de clases para planificar su día a día en las aulas, pasillos y oficinas de la Universidad Centroamericana (UCA). Eran días memorables, recuerda hoy con nostalgia.
Estudiaba entonces el segundo año de la carrera de Derecho y estaba entusiasmado por hacer carrera en Derecho Mercantil, siguiendo los pasos de un tío paterno que le pagaba por entonces los gastos de estudios.
Josué tenía 19 años y calculaba que a los 23 ya tendría su título de la UCA. Ya hasta tenía, cosa rara a esa edad, una idea bien definida del tema monográfico: “Iba a ser sobre la violación de los derechos de los cuentahabientes del Banco del Café”.
Todo sus planes se fueron al traste en agosto de 2023, cuando la jueza al servicio de la dictadura sandinista, Gloria María Saavedra Corrales, ordenó el cierre y confiscación de la UCA.
De allá para acá, la vida universitaria y personal del joven estudiante cambió radicalmente. De los 58 estudiantes que recuerda que iniciaron la carrera con él, apenas 15 continuaron sus estudios cuando la universidad, después de dos semestres de retraso, finalmente reabrió sus puertas como “Universidad Nacional Casimiro Sotelo”.
Hoy sólo quedan ocho. Nueve con él. Y ahora otras personas, muchos muy pasados de edad para su gusto, algunos de ellos aun en uniformes de oficinas estatales, ocupan los espacios que antes llenaban sus amigos de universidad.
Lea además: Las “perlas” de la Casimiro Sotelo

Libros prohibidos
Josué muchas veces estuvo a punto a de “tirar la toalla”; se desencantó de la universidad, de sus nuevos compañeros de clases, de los docentes extraños y de la propaganda partidaria metida a raudales en aulas, libros, charlas, cátedras, discursos y pósteres por todo el campus.
“Yo incluso pensé en irme a El Salvador a concluir allá la carrera, pero mi tío me dijo que no me apresurara, que tuviera mente fría y aguantara, que eso iba a forjar mi carácter”, dice Josué.
Gestionó una beca para continuar en línea la carrera en la jesuita Universidad Rafael Landívar de Guatemala, le convalidaron algunas clases y espera que el próximo año pueda viajar a concluir de modo presencial su carrera allá.
Al final, logró concluir su pensum en la Casimiro y casi presenta la monografía con un tema abismalmente opuesto al que antes pensaba. “Propuse cualquier tontería y me lo aceptaron hasta con aplausos. En la UCA de antes no hubiera sido posible”, cuenta con sarcasmo.
Una de las cosas que más incidió en esa decisión de cambiar de monografía, fue la pérdida de acceso a información de archivo en la biblioteca de la UCA: “En la hemeroteca al inicio te veían sospechoso al pedir un archivo de LA PRENSA de la época, donde buscábamos los datos”.
Luego le negaron el acceso completo bajo el argumento de que estaban “reclasificando los recursos”. “Ahorita ya nadie tiene acceso a los archivos viejos de los periódicos”, dice.

La pañoleta “vale puntos”
El pasado 15 de julio, las autoridades de la Casimiro Sotelo anunciaron con bombos y platillos la reapertura del local donde antes funcionó el prestigioso Instituto de Historia de Centroamérica y Nicaragua (INHCA), en el antiguo campus de la UCA.
De acuerdo con dos estudiantes de esa universidad, más de 80 estudiantes seleccionados por sus bajas calificaciones, pero identificados como “militantes”, fueron convocados a participar en la inauguración del nuevo Instituto de Historia “Héroes y Heroínas de la Revolución”.
“En un toldo estaban los secretarios políticos de la universidad y los de la Unión Nacional de Estudiantes de Nicaragua (UNEN). De entrada nos dieron una pañoleta rojinegra, algunas pancartas y nos anotaron en una lista. Ya con eso tenemos ganados puntos”, dijo “Alma”, estudiante de una carrera de Humanidades.
“Sólo como 20 llegamos, los demás que llenaron el acto son de los sindicatos, de la UNEN y de otros lados. Un montón de señores que no pertenecen a la Casimiro”, dice.
Ella estaba iniciando el primer año de su carrera en la UCA cuando se la tomaron. Lo poco que logró conocer y disfrutar en ese tiempo, ha cambiado radicalmente.
Lea también: Las trabas que enfrentan exestudiantes de la UCA al querer continuar sus estudios en Nicaragua


Ni rastros de aquella UCA
En el otrora INHCA retiraron las colecciones de libros de historia modernos y han desempolvado viejos tomos de los años 80 que promocionaban la Revolución Sandinista.
Los retratos de los jesuitas insignes de la universidad, como Xavier Gorostiaga, Amado López, César Jerez, Juan Bautista Arríen y otros, que antes estaban en las paredes, fueron sustituidos por retratos digitalizados de “héroes” como Fidel Castro, Hugo Chávez, Sandino, Carlos Fonseca, Tomás Borge y otras decenas más de rostros para ella desconocidos.
Las edecanes que hacían el tour a los sindicalistas y militantes sandinistas revelaron que hasta 14,000 piezas históricas de la Revolución “que estaban secuestradas por los jesuitas”, habían sido “rescatadas” para “alegría del pueblo”.
Y en efecto, miles de fotografías de Daniel Ortega, en blanco y negro, y de Rosario Murillo, en diferentes ángulos y de diferentes épocas, fueron exhibidas en vitrinas.
De hecho, Alma sólo identificó como “personajes vivos” a los dictadores Ortega y Murillo; los demás rostros sepia o en blanco y negro le son desconocidos.
Los antiguos mapas, pergaminos y pinturas históricas antes expuestos en vitrinas y murales, fueron sustituidas por remozadas portadas del antiguo periódico Barricada, órgano oficial del FSLN, con titulares como “400 somocistas salen en guinda” y “Todos a fortalecer al EPS”.




Puede interesarle: La UCA se queda vacía. Crónica de un día triste para la educación superior en Nicaragua
Censura a libros y escritores
“Tobías”, también estudiante activo de la Casimiro y becado de una universidad online en Costa Rica, reitera los cambios radicales que ha sufrido la antes prestigiosa UCA.
Como estudiante de una carrera de ciencias económicas dice que ha confirmado que ya no hay acceso a las colecciones de LA PRENSA, El Nuevo Diario, Confidencial, La Tribuna y otros medios escritos que servían de referencia y búsqueda para investigaciones documentales.
Igual ya no existen para consultas monografías y tesis de antes de 2018, ni literatura de autores como Sergio Ramírez, Ernesto Cardenal, Gioconda Belli, Guillermo Rothschuh, Oscar René Vargas y Emilio Álvarez Montalván.
“Hasta los retratos de los presidentes quitaron. Ahora sólo están Ortega y Murillo por todos lados, hasta en los baños”, dice a modo de broma Tobías.
Igual reitera que pinturas de Solentiname, retratos de intelectuales como José Coronel Urtecho, Ernesto Cardenal y otros que adornaban auditorios y salas, fueron retirados de todo espacio y sustituidos por retratos de “líderes prehistóricos” del FSLN.
En sentido contrario a las fechas de conmemoraciones de antes, como el Día Internacional del Libro, del ambiente, de la paz, de los derechos humanos, de los refugiados y otros, han sido cambiados por fechas de “gestas heroicas” y “aniversarios de héroes y mártires”.
Por ejemplo, dice que este mes de abril en la Casimiro se ha celebrado una galería de arte “Héroes de la paz” con fotos de policías muertos mientras reprimían a los manifestantes en abril de 2018.
Lea también: Así protestaron los estudiantes desde la UCA en apoyo a madres de los presos políticos y la Iglesia Católica

Propaganda mata prestigio
Los festivales estudiantiles, concursos de canto, eventos deportivos y culturales, se llaman ahora “Cantata Revolucionaria Cantos de Victoria”, “Carnaval Artístico: Fiesta Roja y Negra”, recital “Julio Victorioso 46/19” y torneo “La alegría de vivir en paz”.
Los estudiantes revelan que en muchas ocasiones los docentes les asignan como tarea asistir a conferencias con invitaciones como estas: “En el marco de conmemoración del 46/19 Julio Victorioso, la comunidad universitaria fue partícipe de la Conferencia Magistral ‘Compromiso y Mística Revolucionaria Sandinista’”.
“La actividad tiene como objetico académico recordar la historia heroica del pueblo nicaragüense, reactualizar su significado en el presente, e inspirar a las nuevas generaciones a mantener viva la llama del compromiso y la lucha revolucionaria”, dice parte de la convocatoria.
La conferencia, según los estudiantes, se enmarca en “la implementación de la Estrategia Nacional de Educación en Todas sus Modalidades Bendiciones y Victorias 2024–2026”.
“Este mes nos bombardearon con darnos puntos por participar en las marchas, en las carreras motorizadas, llegaron buses de esos chinos nuevos y ahí anduvieron recogiendo aula por aula, sobre todo a los becados”, manifiesta Tobías.
El joven estudiante dice que amigos de la carrera de Comunicación reciben como asignaturas “monitorear los discursos de la Chayo” y “extraer ideas y noticias para comentar en clases”.
“A esos pobres hasta hace poco les ponían de ejemplo de noticias falsas LA PRENSA, 100% Noticias y los otros medios del exilio. Ahora ya no, sólo analizan las noticias de los medios oficiales”, dice.
A su criterio, de aquella UCA pletórica de alegría y ambiente, no queda más que el recuerdo: “Jamás ni nunca se va a comparar esto con la UCA de antes”.


Una caricatura de la UCA
El catedrático universitario Adrián Meza lamenta profundamente lo que considera la degradación de la Universidad Centroamericana (UCA), tras su confiscación en 2023 por el régimen Ortega-Murillo y su conversión en la Universidad Nacional Casimiro Sotelo.
“Es doloroso ver en lo que ha terminado la UCA: una caricatura impuesta, sin capacidad crítica ni rigor académico”, expresó, considerando esta transformación “una afrenta a la rigurosidad académica de la Compañía de Jesús”.
Meza recordó que los jesuitas han estado presentes en Nicaragua desde 1871 y que su obra educativa ha sido siempre de alta calidad, basada en una formación científica rigurosa y un compromiso con los valores humanistas.
“Los jesuitas no llegaron ayer. Su presencia ha significado educación en serio, desde colegios como el Centro América y el Loyola, hasta iniciativas comunitarias como Fe y Alegría o el Instituto Nitlapán”, expresó.
Entre los aportes más significativos, Meza destacó el bufete jurídico de la UCA, fundado para brindar asesoría legal gratuita a sectores empobrecidos, así como el papel que jugó la universidad en momentos claves de la historia reciente del país, como en la defensa de los derechos humanos durante la represión estatal de 2018.
“La nueva universidad a la que lamentablemente le pusieron el nombre de Casimiro Sotelo no le llega ni a los tobillos a la UCA”, lamentó Meza. “Es una afrenta, incluso para la memoria del propio Casimiro, que entregó su vida en 1967 por ideales de libertad”.
El académico advirtió que con esta transformación, Nicaragua no sólo perdió una institución educativa de prestigio, sino también un espacio de pensamiento crítico.
Puede interesarle: Dictadura inaugura instituto de propaganda sandinista en instalaciones robadas al Ihnca en la UCA

IHNCA y la «nueva historia«
En ese contexto, mencionó la destrucción del Instituto de Historia de Nicaragua y Centroamérica (IHNCA), que fue sustituido, según él, por una versión académicamente manipulada para justificar el discurso del régimen.
“Nos van a querer hacer creer que la historia de Nicaragua comienza en 1961 con el surgimiento del Frente Sandinista o en 1979 con la caída de Somoza. Ahí vas a ver a los escribidores del régimen ubicando a la Rosario Murillo y Daniel Ortega dirigiendo las batallas. Todo la verdad o discurso contrario, será tachado de irrelevante o traición a la patria”.
Meza recordó también que esta no es la primera vez que los jesuitas son expulsados o perseguidos en Nicaragua “por promulgar el conocimiento y la verdad a través del estudio”.
En 1881 fueron acusados de incitar el levantamiento indígena de Matagalpa y expulsados por el presidente Joaquín Zavala. “La Compañía de Jesús siempre ha estado en el centro de conflictos sociales porque fomenta el pensamiento crítico frente al poder”, subrayó.
Por eso considera que “la barbaridad” que cometen con los estudiantes de la Casimiro es “un crimen que condena a los muchachos” al fracaso profesional: “No se puede hacer ciencia ni educación real en un entorno de adoctrinamiento. Las universidades serias son espacios de impugnación y cuestionamiento, no de sumisión ideológica”.
Finalmente, Meza advirtió que la batalla por la verdad histórica apenas comienza y esta se librará fuera de las aulas universitarias.
“Muchos de nosotros aún estamos vivos, y daremos la pelea con la pluma. Ellos intentarán falsificar la historia; nosotros, rescatarla. Aunque ahora atravesamos una etapa oscura, la historia siempre termina por poner las cosas en su sitio. A como decían los jesuitas en la UCA: Veritas liberabit vos”.
CONTENIDO EXCLUSIVO.