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Como parte del interés del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo por asumir roles en conflictos de gran escala, especialmente en Medio Oriente, la dictadura participó en la Reunión Ministerial del Grupo de La Haya, convocada por el gobierno de Gustavo Petro y Sudáfrica para discutir medidas jurídicas destinadas a detener «el genocidio» en la Franja de Gaza.
A consideración del exdiplomático Guillermo Belt, el régimen de los Ortega Murillo «se aprovecha» de los esfuerzos de varios países para lavarse la cara ante los señalamientos que pesan en su contra por cometer crímenes de lesa humanidad.
«Es una actitud hipócrita. Si uno lee lo que plantean, piden cumplimiento de resoluciones de Naciones Unidas, de tribunales internacionales, de convenciones como la del genocidio, porque acusan a Israel de genocidio. Pero cuando esas normas se les aplican a ellos, simplemente las ignoran», dijo Belt.
El especialista señaló que el régimen de los Ortega Murillo se involucra en espacios como estos para proyectar que su voz tiene validez, pese a la falta de credibilidad internacional por los crímenes cometidos desde 2018.
«Pero es una contradicción, porque se han retirado de distintas agencias del sistema de Naciones Unidas, además del retiro de la Organización de Estados Americanos. Y al mismo tiempo, exigen respeto a ese mismo sistema», dijo Belt.

¿Qué es este grupo?
Esta iniciativa está encabezada por Colombia y Sudáfrica en calidad de “copresidentes”, e incluye a varios países del Sur Global. El grupo se estableció oficialmente en La Haya, Países Bajos, el 31 de enero de 2025, cuando los representantes de ocho países firmaron una Declaración Conjunta Inaugural que marcó su conformación. Los Estados fundadores fueron Bolivia, Colombia, Cuba, Honduras, Malasia, Namibia, Senegal y Sudáfrica, unidos por la preocupación ante las graves violaciones al derecho internacional en los Territorios Palestinos Ocupados.
Nicaragua no forma parte de los ocho países fundadores. La información pública oficial evidencia que el régimen Ortega Murillo se sumó a través de la reunión ministerial de emergencia del 15 y 16 de julio, cuando firmó una declaración conjunta en Bogotá.
Tras dos días de conversaciones, en las que participaron representantes de más de 30 países, los gobiernos de Bolivia, Colombia, Cuba, Malasia, Namibia, Sudáfrica, Indonesia, Irak, Libia, Nicaragua, Omán y San Vicente y las Granadinas suscribieron la declaración del Grupo de La Haya, al considerar que Israel pone en riesgo la seguridad y la paz en Oriente Medio.
En su mensaje, el embajador Orlando Tardencilla abogó por medidas jurídicas concretas, incluyendo el fin del suministro de armas a Israel, la exigencia de un alto el fuego permanente y el reconocimiento pleno del Estado palestino.
A la vez, reiteró el compromiso del régimen de continuar promoviendo acciones legales ante la Corte Internacional de Justicia.

Dictadura le saca provecho
Belt aseveró que la postura de Nicaragua sobre el conflicto en Medio Oriente puede generarle algunas «simpatías» al régimen entre países que apoyan la defensa de Palestina.
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«Derivan algún beneficio mediático al sumarse al Grupo de La Haya, al hacer declaraciones, al recordar resoluciones pendientes. Pero cualquier observador serio sabe que son gestos vacíos. La dictadura nicaragüense no está dispuesta a cumplir ninguno de los principios que exige a otros países, en este caso a Israel», refirió.
Dictadura podría dañar la imagen de los demás países
Aunque el viceministro de Asuntos Multilaterales de Colombia, Mauricio Jaramillo Jassir, mencionó que asistieron 30 países, no destacó la participación de Nicaragua. En cambio, la dictadura Ortega Murillo lo anunció con bombos y platillos, destacando la intervención de su embajador Orlando Tardencilla.
«A mi juicio, estos países no le hacen ningún favor a la causa palestina. Hay países que defienden el derecho del pueblo palestino a tener un Estado independiente. Pero cuando países como Nicaragua o Cuba, que son dictaduras y violan sistemáticamente los derechos humanos, se suman a esa causa, no le hacen ningún favor», dijo Belt.
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En los últimos años, el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo ha intensificado su respaldo a la causa palestina en foros internacionales, denunciando a Israel por presuntas violaciones al derecho internacional y crímenes contra la humanidad.
Desde resoluciones en la Asamblea General de la ONU hasta una denuncia contra Alemania ante la Corte Internacional de Justicia, Nicaragua ha buscado posicionarse como un defensor activo del pueblo palestino, alineándose con países como Irán, Venezuela, Rusia y Cuba en una narrativa de denuncia al “imperialismo” y de apoyo a la autodeterminación de Palestina.