Los dictadores Daniel Ortega y Rosario Murillo. Al fondo, la sede de la Corte Internacional de Justicia de La Haya. LA PRENSA.
Nuevo sistema de justicia internacional que avala la dictadura Ortega-Murillo no tiene respaldo global, advierten expertos
Mientras la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo se retira de organismos claves del sistema de Naciones Unidas, refuerza sus alianzas con China y Rusia para impulsar mecanismos paralelos de justicia internacional
Mientras el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo se retira de instancias del sistema de Naciones Unidas, pretende al mismo tiempo, participar en la creación de un nuevo sistema internacional de justicia paralelo que favorezca sus intereses políticos y los de sus aliados, en el marco de un mundo “multipolar”, en el que el sistema actual deje de tener hegemonía. Sin embargo, especialistas consultados por LA PRENSA advierten que, al menos por ahora, estos mecanismos en los que Nicaragua participa carecen del respaldo de la mayoría de países.
En lo que va del año, la dictadura Ortega-Murillo ha abandonado varios organismos del sistema de Naciones Unidas. Entre ellos se retiró del Consejo de Derechos Humanos, la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur), la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), la Organización Internacional del Trabajo (OIT), la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).
Paralelamente, ha estrechado relaciones con China y Rusia, participando en el establecimiento de la Organización Internacional para la Mediación (OiMed) —planteada como alternativa a la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de La Haya— y firmando un acuerdo de protección mutua con Rusia, orientado a “blindarse” frente a la Corte Penal Internacional.
Es muy difícil que sustituyan al sistema actual
El filósofo y especialista en relaciones internacionales mexicano César Eduardo Santos, investigador del centro de pensamiento Expediente Abierto, consideró que el sistema que impulsan las autocracias internacionales no logrará consolidarse, al menos por ahora, debido a la falta de un sistema financiero sólido, lo cual afecta también las bases jurídicas, políticas y económicas que intentan construir. No obstante, no descarta que ese nuevo orden, que describe como “iliberal” por oponerse al modelo liberal de Occidente, logre avanzar, aunque sin reemplazar completamente al sistema actual.
“Aunque este sistema alternativo difícilmente se consolidará como hegemónico, continuará avanzando mientras existan gobiernos que no compartan los principios del orden liberal posguerra Fría: democracia, libre mercado y multilateralismo liberal”, dijo Santos.
César Eduardo Santos, filósofo, analista político e investigador sobre temas de China. Foto: Cortesía. LA PRENSA.
Crisis
Según el especialista en relaciones internacionales costarricense Carlos Cascante Segura, aunque el sistema liberal internacional atraviesa una crisis —provocada en parte por la desconfianza de algunos de sus propios fundadores— aún es prematuro afirmar que el nuevo sistema impulsado por las dictaduras lo sustituirá.
“Esa crisis es evidente: hay un problema de estructuración y, además, los propios creadores de ese sistema, como Estados Unidos, ya no confían plenamente en él. En términos generales, el institucionalismo, en un mundo cada vez más conflictivo y centrado en la protección de la soberanía, está perdiendo terreno frente a otros enfoques más centrados en la defensa del interés nacional”, dijo Cascante a LA PRENSA.
Cascante señala que instancias como la OiMed ganarán espacio en la medida en que generen confianza entre otros Estados, lo que considera difícil.
“Implicaría que los países empiecen a llevar sus casos de solución de controversias a estas instancias, en lugar de acudir a la Corte Internacional de Justicia o la Corte Internacional de Arbitraje, que están vinculadas con el sistema establecido por la Alianza Atlántica. Para ello, es necesario construir una estructura de confianza, algo que no se logra de la noche a la mañana”, dijo Cascante.
Carlos Cascante Segura, experto costarricense. LA PRENSA / TOMADA DE INTERNET
Apoyo por falta de democracia
De acuerdo con los especialistas, la creación de estos mecanismos paralelos busca establecer espacios no controlados por países occidentales, razón por la cual consideran que su respaldo se limita a regímenes autoritarios.
“La mayoría de estos regímenes son antidemocráticos, represivos, violadores de derechos humanos y, en muchos casos, están vinculados a estructuras informales de poder como el crimen organizado. Además, suelen estar sancionados por Occidente en materia comercial y financiera. Por eso, uno de sus principales objetivos al impulsar un sistema internacional alternativo es evadir esas sanciones”, dijo Santos.
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