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En el marco del inicio de la 55ª Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA) que se realizará entre el 25 y 27 de junio, un grupo de organizaciones, movimientos y espacios políticos nicaragüenses dirigió una carta pública al organismo interamericano expresando su «profunda preocupación» por la exclusión del tema de Nicaragua de la agenda oficial. La reunión se llevará a cabo en medio del relevo en la Secretaría General, que pasará a manos del diplomático surinamés Albert Ramdin.
En la carta, las organizaciones señalan que el hecho de que la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo retiró a Nicaragua de la OEA no exime al país de sus obligaciones en materia de derechos humanos y que este organismo ha dado seguimiento a la situación de consolidación del autoritarismo en el país.
La carta fue firmada por la Concertación Democrática Nicaragüense, Espacio de Diálogo y Confluencia, Grupo de Reflexión de Excarcelados Políticos, Unidad Nacional Azul y Blanco, Asociación Médica del Exilio y el Consejo Nacional de Defensa de Nuestra Tierra, Lago y Soberanía.
Que se mencione la represión transfronteriza
En el comunicado denuncian también el asesinato del mayor en retiro, Roberto Samcam, el pasado 19 de junio en su vivienda en San José, Costa Rica, lo que «evidencia la extensión transnacional de represión».
Los opositores solicitan reincorporar formalmente el tema de Nicaragua a la agenda y resolución, reiterar el mandato del Grupo Voluntario de Seguimiento, conformado en 2024, fortaleciendo su capacidad operativa.
Además pidieron la activación de mecanismos de justicia internacional con base en la jurisdicción universal, la protección efectiva de personas apátridas o impedidas de retornar al país y la condicionalidad de los créditos otorgados a Nicaragua.
Ramdin advirtió que Nicaragua no es prioridad
Aunque diversos sectores de la oposición nicaragüense han solicitado a la OEA mantener la vigilancia sobre la situación en el país, el secretario general electo del organismo, Albert Ramdin, dejó claro en una entrevista concedida a LA PRENSA que Nicaragua no es una prioridad inmediata para su gestión. Ramdin explicó que, al no ser actualmente un Estado miembro, el país centroamericano no figura entre los asuntos urgentes de su mandato, aunque no descartó observar su evolución.
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“La realidad es que Nicaragua no es un miembro de la OEA. Es una realidad”, afirmó.
El diplomático surinamés también señaló que no ha adoptado una postura definida sobre la situación del país y que necesita tiempo para estudiar a fondo los acontecimientos recientes.

“Quiero recibir un informe muy integrado sobre este país, la situación en términos de las resoluciones de la OEA, la situación actual de Nicaragua, otras informaciones de organizaciones y después voy a determinar de qué manera un diálogo si quiere (Nicaragua) es posible”, dijo Ramdin.
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Asimismo, ante la posibilidad de restablecer algún tipo de diálogo con el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo, Ramdin insistió en que esa decisión tendría que ser evaluada por los Estados miembros de la OEA.
“No tenemos un canal de comunicación. No sabemos si ellos quieren. Pero de haber una intención mutua de compartir información y discutir asuntos, entonces consultaremos a los Estados miembros de la OEA”, expresó.
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