Fabio Gadea Mantilla y Enrique Castillo: cantautores de la derecha cultural

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(Segunda parte y final)

Si bien es cierto ellos, Gadea Mantilla y Castillo, cantautores patrimoniales de la Derecha Cultural, son esencialmente hombres de cultura, también han incursionado en otros campos, como en la política, sobre todo el primero.

Gadea Mantilla ha tenido una vasta trayectoria en el periodismo radial, su emisora, radio Corporación, ha sido un referente en la comunicación. Sus noticieros políticos ahora están acallados porque la férrea censura del sandinismo gobernante ha dejado a la radioemisora transmitiendo únicamente programas cívico-sociales y de entretenimiento, para no ser cerrada. Pero también en la cultura popular radial, programas como Pancho Madrigal, Cartas de amor a Nicaragua o Pinceladas nicaragüenses, del propio propietario, demuestran su autoría artística y su identificación directa con el pueblo, sobre todo con el campesinado quien desde tempranas horas de la madrugada sintoniza la radioemisora; lo que también hacen el taxista en las ciudades y pueblos, y hasta empresarios y profesionales.

Más allá de estas líneas sobre el periodismo cultural y gerencial, en Gadea Mantilla están además sus incursiones en la política, ya sea desde la Contra o como diputado liberal en el Parlamento Centroamericano y, más aún, como candidato presidencial. ¡Y presidente!, pues ganó las elecciones en 2011 que, con un tribunal como el actual Consejo Supremo Electoral (CSE) controlado por el régimen, era evidente que iban a robárselas. 

Quizás en este sentido no debió haber llevado a un candidato a vicepresidente, Edmundo Jarquín, proveniente del sandinismo. Esto sin lugar a dudas le restó votos en el interior del país, pero, aun así, es un hecho que ganó esas elecciones, como las ganó Eduardo Montealegre en la Alcaldía de Managua en 2008. Pero así son las cosas, los “cachavotos” del socialismo del siglo XXI sólo se han sostenido en el poder a través de fraudes electorales. Nicaragua hubiese tenido una oportunidad más en su consolidación democrática si se hubiese respetado la voluntad electoral en esos comicios.

Por su parte, Enrique Castillo, quien salió de Nicaragua en 1983, posee una amplia trayectoria artística musical. Fue el autor de la letra y música de la canción con que miles y miles de nicaragüenses  católicos esperaron la llegada de su santidad Juan Pablo II en marzo de 1983: “Bienvenido Juan Pablo II”, que sonó por todo el país en radioemisoras nacionales y cuya llegada marcó un hito en la prensa mundial por su riguroso discurso en el que no se dejó amilanar ni manipular  por las turbas y sus consignas insurrectas, ante miles de fieles y ante el directorio de los comandantes sandinistas en la plaza de la UCA en la Managua de los 80.

Dicha canción la compuso a petición del entonces arzobispo de Managua, Miguel Obando y Bravo, en diciembre de 1982, quien le confió, antes que nadie lo supiera, que era “altamente probable” que el papa visitara Nicaragua al año siguiente. La melodía prácticamente se volvió un himno cantado por todo el pueblo que ya para entonces (y desde antes) rechazaba al sandinismo por ser totalitario.

Ese mismo año se marchó a Costa Rica y allí fundó el grupo musical Raíces —en el que formaron parte Mauricio Vaca, Lenio Callejas, Leonel Pastora y Pastor Ramírez—, agrupación con la que cantó prácticamente la mayoría de canciones que inspiraron el ideal libertario de los contras, rechazando la cultura comunista y los intentos del sandinismo cultural de esa época por aniquilar todo vestigio del pasado y de la historia nacional.

El diplomático José Luis Velásquez, escribió que dichas melodías, simbolizaban el compromiso del grupo con la fuente de los valores más profundos del ser nicaragüense; con el mantenimiento vivo de nuestra tradición amenazada por un proceso de aculturación transnacional marxista leninista, y con la búsqueda auténtica de la verdadera justicia y la verdadera libertad.

“Enrique Castillo, durante la profanación de Managua al papa, mientras conducía el coro fue brutalmente golpeado por las turbas al servicio de la dictadura militar del Frente Sandinista”, escribió Velásquez, para luego reafirmar que dichas composiciones representan la auténtica música democrática de protesta, como en efecto lo es a pesar de no haber tenido los privilegios, presupuestos y derroches mediáticos de la megapropaganda marxista cultural sandinista.

Letras y canciones estas, que aun con los años de transición (fallida) no han merecido aún el reconocimiento público total, que tanto don Fabio Gadea como Enrique Castillo se merecen como artistas (deuda pendiente) y que compusieron en tiempos de ácida barbarie totalitaria soviética cubana en la Nicaragua en la que muchos de nosotros, sin ambages ni retóricas, le continuamos declarando nuestro amor. Lo que ya ellos han inmortalizado en su preciosa canción Declaro mi amor por Nicaragua.

El autor es escritor y periodista nicaragüense exiliado en Estados Unidos. Columnista internacional.

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