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Hace algunos años por un procedimiento médico pasé más de una semana sin emitir una sola palabra. La tecnología ayuda, pero fue un poco incómodo escribir por WhatsApp a mi familia mientras estábamos en la misma sala. Eso me dio la idea de aprender lengua de señas.
Encontré un curso en línea de Lengua de Señas de Costa Rica de la Academia Aprende y me dispuse a hablar con las manos. Luego de los primeros dos niveles tuve mi primer reto de comunicarme con una persona sorda en un supermercado, aunque el intercambio fue breve, sólo para pedir comida para gatos, la chica estaba muy contenta de ver que un oyente pudiera comunicarse con señas.
En esos momentos mi profesor nos comentaba que había más de 80 mil sordos, eso fue creciendo a medida que avanzaba en los niveles. Lesco tiene seis niveles y cuando estábamos iniciando el cuarto nivel la cifra era de 95 mil personas sordas.
Estoy por terminar el quinto nivel y gracias a que Costa Rica realizó un censo hoy se sabe que la cifra supera las 600 mil personas sordas. Una comunidad que crece en silencio.
Mi profesor nos explicaba que esta cifra no incluye a aquellas personas que han perdido la audición por edad. Lo que me dio otra razón para seguir aprendiendo porque si en algún momento la piña de años me pasa la cuenta por ese lado podré comunicarme con las manos.
Las cifras que se encuentran en internet dicen que en Nicaragua hay 12 mil personas sordas, de las cuales 1,200 estaban en la Asociación Nacional de Sordos de Nicaragua (ANNSIC). Lo que me hace pensar que es necesario un censo para actualizar esta cifra y promover la Lengua de Señas Nicaragüense (LSN).
Siempre que se discute sobre el tema de inclusividad pienso en esto, en que no podemos decir que hay inclusividad porque abrimos las puertas de escuelas, universidades o trabajos a personas con alguna discapacidad, debemos nosotros interesarnos por ese otro lado.
Espero que el ejemplo de la Academia Aprende, de mi profeso Marvin y de mis compañeros de Lesco —que ya están a un paso de tener los seis niveles— sirva para que otras personas quieran comunicarse con las manos. Hay toda una comunidad que crece en silencio con la cual interactuar.
La autora es licenciada en Ciencias de la Comunicación.