Carnet entregado a militantes sandinistas en 2024. Foto: CORTESÍA/LAPRENSA

Dictadura impone afiliación política a trabajadores públicos para aparentar respaldo masivo

Los políticos de las instituciones, incluso sin preguntar al trabajador o pedirle su firma, llenan fichas para tramitar los carnets de militantes del Frente Sandinista

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La dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo inició esta semana celebrando que sumó a las filas del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) a casi cien mil “nuevos” militantes, a quienes afirmó que ya les entregaron sus respectivos carnets.

Sin embargo, trabajadores públicos y disidentes que han recibido esos carnets confirmaron que estos son entregados de forma obligatoria; algunos son renovaciones, y otros son solicitados sólo para no quedar fichados en los barrios como opositores.

La vocera del Frente Sandinista, Rosario Murillo, en su intervención en medios oficialistas destacó que este año entregaron, en “saludo” al 46 aniversario de la Revolución sandinista, que se conmemora cada 19 de julio, “99,995 carnets para las militancias revolucionarias”.

“Son 99,000, estamos hablando de 100,000 nuevos militantes revolucionarios, para servir a nuestro pueblo con la eficacia, la capacidad, el compromiso que, a lo largo de nuestra historia, distingue a los sandinistas”, expresó Murillo.

“No soy militante, pero tengo mi carnet”

“Juan”, un hombre de 52 años que habita en un barrio de Managua, afirmó a LA PRENSA que tiene carnet de militante, aunque no es afín al régimen sandinista que ha perseguido a sus familiares.

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“Yo anduve en las marchas azul y blanco, y mirá cómo es, los sandinistas se reunían cerca de mi casa y un día, en 2019, lo recuerdo bien, me topé al más sapo del barrio en esas reuniones y me llamó para decirme que si tenía mi carnet. Yo le dije que por el trabajo no me daba tiempo y que por eso no lo pedía, pero me dijo que igual me lo podían dar. Ellos no me vieron en las marchas azul y blanco; yo sí anduve para la marcha de abril, que fue una peregrinación que organizó la Iglesia católica”, relató.

El hombre asegura que sus familiares, que habitan en otros barrios de Managua, fueron perseguidos por participar en marchas, pero él no lo ha sufrido y, contrario a esto, hasta tiene su carnet de militante. “Me supe capear, yo les hacía la guatusa a estos sapos del barrio y hasta la fecha no se dan cuenta, y me siguen renovando el carnet”, comentó.

El carnet de militante, explicó, lo reciben luego de llenar y firmar una ficha que entregan los políticos de cada barrio o, en su defecto, de cada institución.

“Para nosotros es obligado, los políticos llenan nuestras fichas”

Un trabajador del Ministerio de Educación (Mined), bajo anonimato por temor a ser despedido, denunció a LA PRENSA que tiene carnet de militante “obligado”.

“Hace poco me lo dieron y no lo pedí. Me imagino que ellos (los políticos) llenaron mi ficha y la firmaron, porque a mí no me pidieron nada, como han hecho en otros años”, dijo.

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Explicó que, aunque personalmente nunca lo ha utilizado para recibir beneficios o empleo, ha confirmado desde el Mined que a cada aspirante a una plaza laboral en ese ministerio se le pide su carnet de militante o aval político, que extienden los políticos de cada barrio o miembros de la Juventud Sandinista.

“Eso se lo solicitás al político del barrio; ellos tienen que dar fe de que sos militante, que trabajás con ellos (…) Por lo general, los políticos de barrio le entregan a la semana el aval político, y el carnet son como tres meses aproximadamente. Al político muchas veces no le importa confirmar si sos o no militante; a ellos les ponen una meta de cuántas fichas hay que llenar, y para cumplir, lo hacen. No les importa si sos o no”, añadió.

Régimen intenta aparentar “apoyo masivo” para el FSLN

El abogado Salvador Marenco, del Colectivo de Derechos Humanos Nicaragua Nunca Más, en entrevista con LA PRENSA subrayó que este tipo de prácticas del régimen sandinista, que condiciona plazas laborales a la presentación de un carnet, vulnera el “derecho que tienen los trabajadores de acceder a este de forma libre, independiente. Básicamente, lo que han hecho es una suerte de sometimiento a través de la obligatoriedad para trabajar, una suerte de sometimiento o subordinación a la voluntad de la pareja presidencial”.

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Señaló, además, que la obligatoriedad de portar un carnet de militante, además de limitar el libre acceso al trabajo de muchas personas, también afecta el acceso a “beneficios sociales, que deberían ser otorgados de forma libre, independiente, a todas las personas y no a cambio de un clientelismo político”.

A juicio del también experto en Derecho Constitucional, el régimen sandinista tergiversa y muestra un supuesto “apoyo masivo al partido”, exponiendo grandes cifras de entregas de carnet, con el fin también de “crear una suerte de terror y que las personas piensen que están vigiladas por todo mundo, por todas las estructuras, por todas las personas, porque supuestamente todas las personas corresponden a una lealtad al Frente Sandinista».

Sin embargo, afirma, «esto no representa la voluntad real del pueblo, una voluntad formal, ya que estamos hablando de que son mecanismos de presión para obtener beneficios como tal: empleos o simplemente no ser vistos como opositores”.

Política dictadura sandinista FSLN archivo

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