No hay más artículos para escuchar
Miles de nicaragüenses se han visto obligados a huir literalmente para salvarse. Desde que Daniel Ortega y Rosario Murillo decidieron responder con violencia brutal al estallido social de 2018 —encarcelando, torturando y asesinando— el exilio se convirtió en una forma de resistencia y supervivencia. Ese año, sintieron que el poder se les escapaba, que el pueblo comenzaba a decirles basta.
Alarmados por las manifestaciones multitudinarias, en las que miles alzaron banderas azul y blanco gritando «¡Viva Nicaragua libre!», el régimen respondió con paramilitares armados de fusiles de guerra. La represión sembró el luto entre madres que lloran a sus hijos asesinados, llenó de gritos las cárceles donde fueron torturados los manifestantes, y expulsó del país a quienes eligieron vivir antes que caer presos o muertos. No había otra opción: el exilio o la tumba.
Según datos del Grupo de Expertos en Derechos Humanos sobre Nicaragua de la ONU, entre 2018 y 2023 cerca de 280 mil personas abandonaron el país debido a la persecución. Y esa cifra continúa creciendo en 2024.
El destierro, según el especialista en derechos humanos Uriel Pineda, se ha convertido en una de las armas más eficaces —e inhumanas— del régimen contra quienes considera sus enemigos.
Costa Rica, país vecino que históricamente ha sido refugio para migrantes económicos y exiliados nicaragüenses, se convirtió en el primer destino para quienes escaparon en la primera ola de 2018. Ellos abrieron camino para los que vinieron después, generando redes de apoyo que hoy son fundamentales.
Con el tiempo, muchos de esos exiliados han logrado continuar su camino hacia otros destinos mediante el Plan de Movilidad Segura promovido por Acnur y la OIM.
Los exiliados nicaragüenses son ejemplo de lucha y resiliencia. Transitan el dolor sin olvidar sus raíces, con la esperanza firme de regresar un día a construir una nueva república. Es fácil escribir estas líneas sobre el exilio; lo difícil es vivirlo y contarlo desde dentro. Lo sé, porque yo también soy un exiliado nicaragüense.
Gonzalo Carrión fue agredido el primer día de los estallidos sociales de 2018, el miércoles 18 de abril. El golpe que le propinó un antimotín fue tan severo que lo hizo perder el conocimiento. A finales de ese año se vio obligado a exiliarse porque estaba siendo criminalizado por la dictadura orteguista. Cuando llegó a Costa Rica, fundó junto con sus otros colegas el Colectivo de Derechos Humanos Nicaragua Nunca Más, un organismo defensor de derechos humanos y del cual es su director. Carrión ha sido activista pro derechos humanos por más de 30 años y en el 2023 el régimen de Daniel Ortega le quitó la nacionalidad, le confiscó su casa, le robó la pensión de jubilado y, además, fue diagnosticado con un cáncer de próstata. Actualmente, Carrión es un ejemplo de lucha, librando su batalla contra esta enfermedad. Foto: Óscar Navarrete ©.
Sofía del Carmen Velásquez es una “leona” de tiempo completo enfrentando al exilio y también al cáncer. Esta matrona es propietaria de un emprendimiento familiar llamado Variedades La Concheña, en el que ofrece alimentos tradicionales típicos de Nicaragua y brinda el servicio de catering, gracias a la exquisitez de su cuchara. Velásquez tuvo que salir al exilio el 18 de julio de 2018 junto a su hija mayor y sus dos nietos. A los pocos días se les sumaron su hermana y su padre, este último falleció en Costa Rica debido a la pandemia del covid-19. A ella, un mes después le diagnosticaron cáncer y desde entonces ha llevado una lucha diaria contra esta enfermedad y el exilio. Se siente una mujer realizada y bendecida por la vida, mientras sonríe con una felicidad contagiosa e inspiradora. Foto: Óscar Navarrete ©.
En el centro, Sofía Velásquez junto a su hija mayor María René y su nieto Amílcar Vallecillo. Ellos siempre han tenido presente a Nicaragua en cada evento que organizan, llevando un pedacito del país representado en la comida típica o en los productos que ofrecen. La bandera azul y blanco es un símbolo que esta familia siempre lleva presente. El día que se exiliaron salieron sólo con lo que andaban puesto. Estaban en riesgo por las amenazas que sufrieron por apoyar las protestas contra la dictadura de los Ortega Murillo. La familia Velásquez es originaria de La Concepción, Masaya, y desde hace varias generaciones se han dedicado a la producción y comercialización de cítricos como mandarinas, naranjas, limones y demás. Foto: Óscar Navarrete ©.
La Gigantona nació del deseo de superación de una pareja de jóvenes nicaragüenses. “Todo ha sido prueba y error. Intentamos varias marcas de comida que fracasaron, pero fueron parte del aprendizaje”, dice Kevin Hernández, quien junto a Nydia Elisa Monterrey fundó el restaurante el 22 de septiembre de 2023, en Zapote, frente a la Casa Presidencial de San José, Costa Rica. Foto: Óscar Navarrete ©.
Bailar para resistir es la forma en que Carlos Eddy Monterrey contrarresta el exilio. Se trata de un veterano del periodismo, originario del Caribe Sur y con 64 años a cuestas. Cada vez que los exiliados nicaragüenses en Costa Rica organizan una actividad, entra en escena Monterrey con una gran máscara de caballo que representa al Macho Ratón y al ritmo de los sones interpreta el famoso baile del Güegüense, amenizando el ambiente y recreando trozos de la cultura de Nicaragua. Lo hace voluntariamente y es su manera de seguir protestando contra los dictadores Daniel Ortega y Rosario Murillo. Foto: Óscar Navarrete ©.
Un nicaragüense en el exilio agita la bandera azul y blanco en San José, Costa Rica, durante una marcha llamada “Farsa Electoral”, en protesta por las elecciones municipales del 6 de noviembre de 2022 en Nicaragua. Foto: Óscar Navarrete ©.
Roberto Mora, el hombre pequeño con un corazón gigante que lucha contra las adversidades debido a su condición médica llamada Pseudoacondroplasia, una enfermedad genética que se caracteriza por una estatura baja desproporcionada, problemas articulares y anomalías esqueléticas. Pero esto no es un impedimento para “Robertito Mora”, a como le llaman sus amigos, quien ha sorteado momentos muy duros desde que se exilió en Costa Rica el 28 de junio de 2021. Mes y medio después falleció su madre y, en enero de 2023, falleció su hijo. Ambas muertes lo tumbaron por completo, pero ha sabido vivir en resiliencia, metabolizar sus duelos y sufrimientos volviendo a la vida y a la lucha diaria. Actualmente su tiempo lo divide entre el periodismo y el ser conductor de la plataforma Uber, para sobrevivir en el exilio. Foto: Óscar Navarrete ©.
Luis Enrique Mejía Godoy se define como un artesano de la música y de la palabra. También de los trazos porque se ha estado dedicando al dibujo. “Vengo de una familia de músicos y poetas. Tengo 54 años que dejé los estudios de medicina para dedicarme por completo a la música. Vivo mi segundo exilio en Costa Rica. El primero fue de 1974 a 1979. Luego, 40 años después, me tocó mi segundo exilio. Este exilio me permite seguir vinculado a Nicaragua, lejos, pero jamás ausente”, dice este trovador que constantemente anda en giras artísticas por el mundo y cuando está en casa se dedica a trabajar el dibujo y la artesanía. Foto: Óscar Navarrete ©.
“Creo en el poder de la juventud para transformar la sociedad desde sus raíces”, expresa Walter Enrique Orozco Martínez, estudiante universitario, de 26 años. “Con seis años en el exilio, espero culminar mis proyectos académicos pendientes y fortalecer mi rol de actor clave en la libertad y transformación democrática de Nicaragua”, añade. Orozco Martínez cursa el cuarto año de Dirección de Empresas y el segundo de Ciencias Políticas. Fue expulsado de la UNAN-Managua por su participación en la rebelión de abril. “Recupero mis carreras universitarias en el exilio, tras un arduo esfuerzo y resiliencia frente a la brutal represión que intentó destruir los proyectos de vida de la juventud pro cambio en Nicaragua”, expresa este joven quien tuvo que salir del país a los 20 años y ha encontrado en los estudios superiores una nueva oportunidad para sobrellevar su exilio. Foto: Óscar Navarrete ©.
Elea Valle, la mujer campesina de La Cruz de Río Grande a quien el Ejército de Nicaragua le asesinó a su esposo y a sus dos hijos acusándolos de pertenecer a grupos rearmados, el 12 de noviembre de 2017. Valle se exilió en Costa Rica en julio del año 2021 por el constante asedio de los militares. Actualmente vive con sus tres hijos menores, en el olvido y la pobreza. Dice que, al igual que todas las madres que perdieron a sus hijos durante las protestas de abril de 2018, ella también desea que haya justicia por el asesinato de sus niños. Foto: Óscar Navarrete ©.
Cristopher Mendoza es un periodista exiliado con 20 años de experiencia, de los cuales dice estar disfrutando en todos estos años de ejercicio. “Entiendo la importancia de mi rol dentro de una sociedad que debe ser construida a base de participación de la ciudadanía, para quien es necesaria la información. Hay un momento en que trato de extraerme de mi oficio y de inmediato aparece el ciudadano de a pie que reflexiona”, comenta. Foto: Óscar Navarrete ©.
Exiliados nicaragüenses protestan enfrente de la Embajada de Nicaragua en San José, Costa Rica, el 18 de agosto de 2022 por el arresto domiciliario a monseñor Rolando Álvarez, obispo de Matagalpa, y por el asedio y persecución a la Iglesia católica por parte del régimen de Daniel Ortega. Foto: Óscar Navarrete ©.
Yahaciela Barrera Álvarez, periodista de 37 años, originaria de Bluefields, se identifica como una mujer lesbiana que a pesar de lo duro del exilio ha sabido encontrarse en medio de la soledad, en la que aprendió a valorar mejor a sus seres queridos. En este espacio de vivencia, Barrera Álvarez dice que se ha reencontrado con ella misma y ahora es una mujer más independiente. Se exilió en Costa Rica el 24 de mayo de 2023. Foto: Óscar Navarrete ©.
“Lo positivo de este exilio ha sido que me he encontrado con buenos grupos de apoyo, tanto de colegas periodistas como de la comunidad LGBTIQ+, donde hay menos rechazo y más aceptación. Antes no me ocupaba de mi salud mental. Con todo el dolor que te trae el exilio he aprendido a cuidar mejor mis estados emocionales. Sé que volveré a Nicaragua siendo una mejor persona y una mejor periodista. Mi frase favorita es Winamba, plante, plante, no hay para atrás”, señala Yahaciela Barrera Álvarez. Foto: Óscar Navarrete ©.
Tania López Rodríguez, de 29 años, es una periodista de la ciudad de León, en el occidente de Nicaragua. Pertenece a la última ola de exiliados que llegaron en julio y agosto del 2024. López Rodríguez dice que a causa del exilio ha entrado en un proceso de “reflexión después de todo lo que me quitaron, para ver qué es lo que me queda y reiniciar mi vida con lo que me dejaron”. “Aprendí a moverme en redes de apoyo que me han ayudado mucho en mi aprendizaje y a saber lidiar con mis duelos”, agrega. Foto: Óscar Navarrete ©.
“Ahora valoro mejor mi vida a través de la reflexión, cuidando mejor mis emociones para no sentirme destruida. Tengo la esperanza muy sembrada, y la cultivo a diario, que algún día voy a regresar a una nueva Nicaragua, de la que todos anhelamos y deseamos libre de dictadura. Yo ya lloré mucho, ahora vivo en la perseverancia”, expresa López Rodríguez. Foto: Óscar Navarrete ©.
El Báculo del Destierro es el primer poemario escrito desde el exilio por el periodista José Cardoza, quien tuvo que abandonar su hogar el 10 de julio de 2022, tras una cacería contra periodistas desatada por la guardia de los dictadores Daniel Ortega y Rosario Murillo. Con su poemario y una trayectoria de más de mil producciones sonoras y 500 videos con su voz, Cardoza ha convertido su exilio en un puente entre la memoria y la resistencia. Este joven poeta de 27 años dice que este libro es una forma de cerrar un ciclo. “Escribirlo me ayudó a canalizar el dolor y a encontrar sentido en esta nueva etapa”, explica. “Mi poemario comienza con el destierro, pero transita por diferentes etapas de la vida, como el dolor, la resiliencia, el amor. La poesía es memoria y refugio para mí”, asegura. Foto: Óscar Navarrete ©.
Fransk Martínez es un joven comunicador de la comunidad LGBTIQ+ y se define como una persona no binaria. Dice que sufrió mucho rechazo en Nicaragua por su identidad y que en el exilio fue todo lo contrario, pues ha encontrado más aceptación. “En este exilio me he sentido aceptade y respetade, aquí me considero una persona en rebeldía, me siento una bomba expresiva de creatividad”, externa. Martínez quien llegó al exilio el 7 de septiembre de 2018, para salvaguardar la vida y ha sentido en carne propia el impacto emocional que sufre todo exiliado nicaragüense al dejar su tierra. Foto: Óscar Navarrete ©.
Periodistas y Comunicadores Independientes de Nicaragua (PCIN) participando de una actividad recreativa. De izquierda a derecha: los periodistas Fransk Martínez, Yahaciela Barrera, Tania López, Yelsin Espinoza y Martha Irene Sánchez. PCIN es una organización que ha brindado apoyo sicosocial y educativo a los periodistas en el exilio. Foto: Óscar Navarrete ©.
Nicaragüenses en el exilio celebran el 9 de febrero de 2023 en la Plaza de la Democracia en San José, Costa Rica, la liberación de 222 presos políticos que permanecían en las cárceles de la dictadura orteguista. Foto: Óscar Navarrete ©.