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La agencia calificadora de riesgo, Fitch Ratings, le ratificó a Nicaragua en «B» con perspectiva estable, la calificación de Incumplimiento de Emisor (IDR) de Largo Plazo en moneda extranjera. Según la agencia, esta calificación refleja «una política fiscal prudente y superávits que han permitido la acumulación de reservas externas y fiscales».
No obstante, el reporte señala que hay riesgos geopolíticos, incluyendo la amenaza de sanciones económicas, una mayor proporción de deuda en moneda extranjera, la dolarización financiera, una gobernanza débil y un bajo Producto Interno Bruto (PIB) per cápita. Con respecto a la política migratoria de la administración Trump no espera que haya efectos significativos que afecten las remesas y el crecimiento. Sin embargo, cuando se emitió este reporte no se había aprobado el impuesto a las remesas.
Con respecto a China la agencia dice que todavía no está claro el apoyo que brindará.
El reporte de Fitch Ratings explica que igual en el 2023, el año pasado Nicaragua registró un superávit del gobierno general del 2.4 por ciento del PIB debido al continuo crecimiento de los ingresos de dos dígitos y a la moderación del gasto. Esto ha generado cierto margen para un mayor gasto de capital. «Fitch prevé un nuevo aumento del gasto de capital que reducirá moderadamente el superávit fiscal al 2.0 por ciento del PIB en 2025 y al 1.4 por ciento en 2026», dice parte del informe de la agencia calificadora.
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Fitch ve descenso de la deuda y elevados colchones fiscales
La agencia también señala que en un contexto de menor financiamiento externo neto, el superávit fiscal continúa respaldando la acumulación de colchones fiscales.
«El Gobierno ha amortizado bonos locales con tasas de interés más altas y ha acumulado un amplio colchón de efectivo, con depósitos que alcanzaron el 12.9 por ciento del PIB en 2024. La deuda del Gobierno general se redujo al 39.7 por ciento del PIB en 2024 y se mantendrá en una firme trayectoria descendente. Prevemos que la deuda se reduzca al 36.9 por ciento en 2025 y al 34.7 por ciento del PIB en 2026, por debajo de la mediana proyectada de la categoría ‘B’ del 51.5 por ciento y el 50.6 por ciento del PIB, respectivamente», dice el informe de Fitch Ratings.
Además, señala que el 92.9 por ciento de la deuda, es decir la mayoría, está en moneda extranjera y eso hace que la dinámica sea sensible al riesgo cambiario. Riesgo que es «mitigado por las sustanciales reservas internacionales y el régimen de tipo de cambio de paridad móvil». Sin embargo, otra ventaja que reconoce la agencia calificadora es que Nicaragua no tiene deuda comercial y que gran parte de su deuda externa la ha recibido en términos concesionales.
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Riesgos de la política estadounidense
Con respecto a los riesgos para Nicaragua, la agencia calificadora considera que las políticas de la administración Trump representan riesgos significativos para Nicaragua.
«Funcionarios clave de la administración lideraron previamente las sanciones de la Ley RENACER de 2021 relacionadas con cuestiones de derechos humanos y han criticado públicamente la adhesión de Nicaragua al DR-Cafta». La agencia recuerda que ese tratado comercial no contempla ningún mecanismo para expulsar a Nicaragua, sin embargo, considera que Estados Unidos podría adoptar restricciones comerciales de forma bilateral.
«El principal destino de las exportaciones de Nicaragua, Estados Unidos, impone actualmente un arancel del 10 por ciento, que podría aumentar al 18 por ciento original en julio, cuando expire el plazo de 90 días para los aranceles del Día de la Liberación», advierte el informe de Fitch Ratings.
Además, menciona que el endurecimiento de la política migratoria estadounidense representa un riesgo para Nicaragua, «ya que las remesas representaron el 25 por ciento del PIB, y alrededor del 83 por ciento provenía de Estados Unidos». Pero, la agencia «no prevé deportaciones ni restricciones migratorias lo suficientemente significativas como para afectar gravemente las remesas y perjudicar el crecimiento de Nicaragua y las economías vecinas».
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Reducción del financiamiento
El reporte también menciona que el financiamiento externo neto se redujo al 0.7 por ciento del PIB en 2024, desde el 2.4 por ciento en 2023, debido a menores desembolsos y mayores amortizaciones. El año pasado los desembolsos de acreedores oficiales disminuyeron un 25 por ciento.
Dicha reducción ocurrió principalmente debido a una disminución del 35 por ciento en los nuevos préstamos del Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE) que es actualmente el mayor acreedor externo de Nicaragua. El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) ha reducido los desembolsos desde 2022, mientras que los del Banco Mundial (BM) han aumentado desde 2023.
La agencia prevé que en los próximos años el financiamiento de instituciones financieras internacionales continúe disminuyendo, pero el financiamiento neto debería mantenerse ligeramente positivo. Y advierte que aunque «el Gobierno espera un mayor financiamiento de entidades estatales chinas, el momento y la magnitud de este aumento aún no están claros».
Con respecto a los superávits en cuenta corriente, la agencia dice que siguen impulsando la acumulación de reservas en divisas. «En abril de 2025, las reservas ascendían a 6,700 millones de dólares, lo que cubría más del 80 por ciento de la masa monetaria y alrededor de seis meses de pagos externos corrientes. La posición deudora externa neta soberana mejoró al 13 por ciento del PIB en 2024, desde el 30 por ciento en 2019. La mejora de los colchones de liquidez externa mitiga los riesgos relacionados con la alta dolarización financiera de los depósitos, que se situó en el 66.4 por ciento a marzo de 2025».
Se desacelerará el crecimiento del PIB
También detalla que el año pasado el crecimiento del PIB real se desaceleró al 3.6 por ciento desde el 4.4 por ciento en 2023; el consumo sigue siendo el principal motor del crecimiento, impulsado por un aumento del 13 por ciento en las remesas en 2024. Además, la inversión privada experimentó un crecimiento significativo y la inversión pública se recuperó notablemente tras dos años de descenso.
«Sin embargo, el crecimiento impulsado por las remesas ha propiciado un crecimiento más rápido de las importaciones en relación con el crecimiento de las exportaciones, lo que reduce la contribución de las exportaciones netas. Fitch prevé que el crecimiento se estabilice entre el 3 por ciento y el 3.5 por ciento en 2025-2026, en medio de una desaceleración del crecimiento en Estados Unidos».
La inflación se desaceleró hasta 1.7 por ciento interanual en abril de 2025, frente al 5.4 por ciento interanual de abril de 2024. A partir de 2025 el régimen de paridad móvil mantiene una tasa de depreciación del 0 por ciento. El crecimiento del crédito se mantiene robusto debido a la reducida, pero aún abundante liquidez en el sector y a la continua normalización de las condiciones de oferta y demanda tras la contracción económica de 2018.
Fitch advierte riego por débil gobernanza
Finalmente la agencia advierte que «la débil gobernanza sigue siendo una limitación clave para el perfil crediticio de Nicaragua. Su Indicador Compuesto de Gobernanza Mundial del Banco Mundial se sitúa en el percentil 17, con los subpilares «Estado de Derecho» y «Control de la Corrupción» por debajo del percentil 10″.
Además, «persisten las tensiones políticas bajo el gobierno del presidente Daniel Ortega. La represión del gobierno contra grupos de la sociedad civil ha dado lugar a sanciones estadounidenses (principalmente dirigidas a individuos) y a una gran emigración».
También considera que los bancos han sorteado con éxito las restricciones que establece la ley que aprobó la Asamblea Nacional en noviembre de 2024 para prohibir que se cierren las cuentas a las personas que han recibido sanciones internacionales. Fitch Ratings considera que esa ley supone riesgos para el sector bancario, pero considera que la recomendación de la Superintendencia de Bancos y de Otras Instituciones Financieras (Siboif) de aplicar la ley parcialmente para mantener sus relaciones de corresponsalía bancaria internacional, evitaron que las instituciones cometieran acciones que las pusieran en riesgo.