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El reciente informe elaborado por Hagamos Democracia revela que la gran mayoría de los nicaragüenses mantiene una visión profundamente crítica sobre la situación política, social y económica del país.
El estudio muestra cómo la desconfianza hacia las instituciones públicas atraviesa sectores clave como la salud, educación, seguridad y el actuar de las autoridades locales y también la oposición.
En dicha muestra participaron 400 personas de diferentes departamentos del país. Se realizaron entrevistas a través de llamadas directas por WhatsApp y la aplicación Signal, en las cuales cada entrevistado completó un formulario de Google. Los resultados obtenidos se sistematizan en el presente informe. La herramienta constaba de 45 preguntas, que abordaron diversos temas.
Salud pública bajo sospecha y baja calidad
De cada 10 personas consultadas, al menos 8 opinan que la atención médica en el sistema público es deficiente.
Quienes critican al sistema de salud aseguran que no sólo es de mala calidad, sino que además terminan viéndose obligados a pagar servicios privados que no todos pueden costear.
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Peor aún, 3 de cada 4 ciudadanos creen que la atención médica no es imparcial, sino que está condicionada políticamente. Para muchos, los hospitales públicos han dejado de ser centros neutrales de atención y se han convertido en instrumentos de control y castigo hacia quienes tienen posturas diferentes a las de la dictadura sandinista.
Entre el adoctrinamiento y la mala calidad
La percepción sobre el sistema educativo es aún más alarmante: sólo 1 de cada 20 personas cree que la educación pública es de buena calidad.
La mayoría de nicaragüenses consultados considera que las escuelas y universidades públicas no están formando adecuadamente a las futuras generaciones.
Además, 9 de cada 10 personas han presenciado prácticas de adoctrinamiento político en las instituciones educativas.
Entre las denuncias más comunes están la presencia de símbolos partidarios del Frente Sandinista (FSLN) en los centros de estudio, la participación forzada de estudiantes en actividades partidarias, y la promoción del culto a la figura de Daniel Ortega y Rosario Murillo.
También se reporta la manipulación de contenidos históricos y el proselitismo político por parte de docentes, quienes también reciben lineamientos para adoctrinar a los estudiantes.
Inseguridad y temor por paramilitares y reos liberados
La sensación de inseguridad es prácticamente generalizada. 9 de cada 10 consultados cree que la criminalidad ha aumentado en los últimos meses.
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Entre las causas más señaladas están la presencia de grupos paramilitares que operan con el visto bueno de la dictadura, el uso de la Policía Nacional para reprimir a opositores en lugar de combatir el crimen común, y la liberación masiva de reos bajo el argumento de “buena conducta”, lo que ha incrementado el temor en las comunidades.
Muchos ciudadanos opinan que las instituciones encargadas de brindar seguridad están más interesadas en proteger al régimen que en proteger al pueblo.
Corrupción municipal: una realidad cotidiana
En este informe la corrupción también está presente en el ámbito local. 7 de cada 10 personas afirman conocer casos de corrupción en sus municipios.
Los actos más frecuentes, según los datos de la muestra, incluyen el nepotismo (nombramiento de familiares en cargos públicos), el uso indebido de bienes del Estado, licitaciones manipuladas, desvío de fondos públicos y pagos de sobresueldos injustificados.
Estos datos muestran que, lejos de ser casos aislados, la corrupción forma parte del día a día en las estructuras municipales de Nicaragua y que la ciudadanía es consciente de este problema.
Oposición: leve mejoría en la percepción, pero aún sin unidad
Finalmente, a las 400 personas que participaron de esta muestra se les consultó sobre su opinión acerca de los grupos opositores. Aunque sigue siendo cuestionada, la oposición política ha logrado mejorar su imagen ante la ciudadanía en los últimos tres meses.
Mientras que antes 6 de cada 10 personas consideraban que su papel era deficiente, ahora esa cifra ha bajado a menos de 5.
También aumentó el número de quienes creen que su desempeño es aceptable, y se duplicó el porcentaje de quienes piensan que está haciendo un buen trabajo, aunque sigue siendo una minoría.
Sin embargo, persiste el pesimismo sobre su capacidad de unificarse. Actualmente, más de la mitad de los consultados cree que no existe una oportunidad real para lograr un acuerdo político de unidad entre los diferentes grupos opositores, lo que contrasta con la visión más esperanzadora que predominaba a inicios de año.