Tener años de 12 semanas

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Soy muy poca de leer libros que suenan a “autoayuda”, pero me pareció muy interesante la propuesta que hacen Brian P. Moran y Michael Lennington en El año de 12 semanas. En primer lugar, porque parten del principio de que el ser humano es afectado por los tiempos. El 31 de diciembre a amanecer 1 de enero estamos pendientes de que el reloj marque las 12 para proponernos las metas de un año.

Bueno y ese año pasa y cuando llega octubre o noviembre corremos para ver qué no cumplimos y dejamos para el siguiente período de 365 días.

Pues bien, la propuesta del libro es casi un manual para cambiar esa mentalidad y empezar a programarnos para un año que tenga 12 semanas. Eso hace que planifiquemos, evaluemos y nos tomemos el tiempo de descansar luego de trabajar en las tareas.

Como persona que desarrolla proyectos, valoro mucho todo aquello que parte de una visión, un objetivo, y aterriza en tareas específicas que pueden ser evaluadas y hacen la diferencia.

Les recomiendo este libro que justamente parte de eso, una visión de qué quieres alcanzar en ese nuevo año que puede iniciar en cualquier momento, no esperar final de mes calendario o inicio de una semana.

Una vez que sepas qué quieres lograr y puede ser algo de trabajo o persona, tan básico como perder peso o mejorar la salud, es en ese momento en que piensas en qué actividades son claves para lograrlo. Por ejemplo: hacer ejercicios, mejorar alimentación.

Luego plantea que cada día lo separes en tres bloques, uno para ver cómo va la planificación y planificar cosas nuevas, otra para ejecutar lo planificado y me encanta que incluye el tiempo para pensar en otras cosas que no sean relacionadas con esas metas, más un tiempo de relajación o despejar las ideas.

Debemos aprender a hacer esas tres cosas en las medidas correctas: planificar, ejecutar y descansar. Muchos, me incluyo tenemos problemas con la última parte.

Una de las lecciones más grandes cuando empecé a emprender fue medir los tiempos. Recuerdo que le expliqué a mi diseñadora que debíamos saber cuánto valía la hora de trabajo de cada uno. Porque no podíamos simplemente decir vamos a cobrar X cantidad si no teníamos el mínimo aceptable. Ese monto del que no podíamos bajarnos porque alguien saldría perdiendo de nuestro lado.

El libro plantea medir las actividades por porcentaje de cumplimiento, siendo aceptable un 85 por ciento. Me parece lógico que no plantee la perfección desde el inicio, porque se va a calibrar casi un nuevo estilo de vida, por ejemplo, puede que no vayas al gimnasio cinco días a la semana, que fuiste cuatro porque uno tuviste que quedarte en algún evento.

No sé si el libro estará en las librerías de Nicaragua, yo lo compré para mi Kindle y he tratado de darle forma a esta nueva manera de ver el mundo ya no con el calendario de 12 meses, sino con uno de 12 semanas.

Cierro diciendo que es importante que estos procesos de mejora no los tengamos sólo algunos. Si todos los nicaragüenses nos apuntamos a mejorar nuestra forma de ver el mundo, nuestro estilo de mundo, nuestra productividad es el primer paso para cambiar el país, de hacerlo mejor, eficiente, con visión clara de qué queremos y hacia dónde vamos.

La autora es licenciada en Ciencias de la Comunicación.

Opinión
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