Este jueves 8 de mayo, día histórico en el que ha sido elegido como nuevo papa el cardenal norteamericano Josep Francis Prevost, quien adoptó el nombre papal de León XIV, la Iglesia católica de Nicaragua ha celebrado el cuarenta aniversario de la primera aparición de la Virgen María al campesino Bernardo Martínez en la localidad de Cuapa, departamento de Chontales.
Fueron varias las apariciones de la Virgen de Cuapa, reconocidas oficialmente por la Iglesia católica de Nicaragua mediante las declaraciones de los obispos Pablo Vega y Bosco Vivas, y avalados por el sacerdote francés René Laurentin, quien fuera el exégeta o intérprete oficial de las apariciones de la Virgen en Lourdes, Francia.
La primera aparición de la Virgen María en Cuapa fue el 8 de mayo de 1980, cuando Nicaragua sufría las convulsiones de la Revolución sandinista. Una revolución que para muchos era un proceso violento, pero lleno de esperanzas de redención y liberación. Sin embargo, también muchos nicaragüenses creían y temían que con la Revolución se establecería un sistema de opresión peor que la dictadura somocista que los sandinistas habían derrocado.
En el libro titulado El vidente de Cuapa se puede leer el testimonio de Bernardo Martínez, en el que aseguró que la Virgen le dijo que los sandinistas eran “el azote de Nicaragua” y que “muchos sufrirían por culpa de ellos”. “Son ateos y por eso he venido a ayudar a los nicaragüenses”, aseguró el vidente que le dijo la Virgen.
Para ese tiempo la Iglesia católica de Nicaragua ya estaba sufriendo hostilidad de la dictadura sandinista, a pesar de que algunos sacerdotes eran altos funcionarios del régimen y la llamada Iglesia Popular se había declarado parte de la Revolución.
Los sandinistas trataron de sobornar a Bernardo, para que dijera falsamente que la Virgen le había declarado que apoyaba la Revolución. Pero al no conseguirlo persiguieron a Bernardo quien se vio obligado a refugiarse en un seminario de formación sacerdotal, donde terminó haciéndose sacerdote dedicado a predicar el mensaje de la Virgen de Cuapa.
Aquel mensaje divino significó un gran apoyo religioso y moral para los católicos nicaragüenses que no se dejaron engañar por el canto de sirena revolucionario, y los fortaleció para que apoyaran firmemente a su Iglesia perseguida, para que resistieran el rigor de la dictadura sandinista y la guerra civil que esta provocó con sus desmanes.
Para muchos la creencia en la aparición de la Virgen de Cuapa y su mensaje de fe y esperanza de que “por María vendrá la paz” (como era el eslogan de la Iglesia), dio el esperado fruto de libertad en febrero de 1990 cuando la mayoría del pueblo puso fin de manera pacífica y mediante el voto electoral a la primera dictadura sandinista.
Ahora Nicaragua sufre la nueva gran tribulación de otra dictadura sandinista, que en muchos aspectos como la persecución contra la Iglesia católica es peor que la primera que sufrió en los años ochenta del siglo pasado.
Pero el pueblo católico se mantiene firme y fiel a su Iglesia, con fe en que la Virgen de Cuapa acudirá nuevamente en su ayuda para liberarse de la dictadura. Fe que se ha fortalecido con el mensaje claro y contundente del nuevo papa, León XIV, quien como si se estuviera dirigiendo al pueblo católico de Nicaragua dijo en sus primeras palabras, después de ser elegido: “Dios nos quiere y el mal no prevalecerá”.