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La dictadura, en su intento por resignificar el mes en que iniciaron las protestas en 2018, incrementó las humillaciones en contra de los trabajadores del Estado, quienes aseguraron a LA PRENSA que, entre los vejámenes sufridos, algunos fueron obligados a utilizar pasamontañas y «hacerse pasar» por policías voluntarios, a pesar de no haber recibido entrenamiento ni haber sido juramentados como el resto de los encapuchados.
«Hay compañeros que han participado en todas las actividades como marchas, entrega de bienes solidarios normal, pero de un día para otro los convocan y les instruyen y les dicen que les pondrán pasamontañas, sin siquiera preguntarles si quieren o no ir a esos actos», refirió un trabajador de una institución pública que prefirió el anonimato por temor a represalias.
Otro funcionario público que conversó con este Diario señaló que en su institución se notificó a algunos trabajadores que debían participar en las marchas del «mes de la paz», como la dictadura nombró abril, de forma forzada para actuar como policías voluntarios, y que en su mayoría se trataba de conserjes, conductores, vigilantes y también profesionales “bien capaces en su ramo”.
«Es una grosería y falta de ética y dignidad a la persona (porque son gente decente) que nunca fueron paramilitares y los bajan a esos niveles», refirió la fuente.
Desde el 15 de enero, el régimen Ortega Murillo inició la juramentación de policías voluntarios. Aunque la cifra resulta poco creíble, el régimen aseguró que este año juramentó a alrededor de 76 mil personas.
Además, en el marco del séptimo aniversario de las protestas antigubernamentales, el régimen organizó diversas actividades bajo el lema del “mes de la paz”, entre ellas dos marchas: una el 1 de abril y otra el 30. Los trabajadores públicos consultados señalaron que, aunque abril ya terminó, todo parece indicar que en mayo también serán convocados a nuevas manifestaciones.
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«Mes de la paz» se tradujo en más humillación
Los trabajadores públicos que hablaron con LA PRENSA aseguraron que durante abril las humillaciones aumentaron.
«Es humillante y denigrante. Insoportable escuchar el adoctrinamiento e indicaciones que dan antes de las marchas. Me dan náuseas», señaló un trabajador.
«Juan» —nombre falso para preservar su identidad— aseveró que las autoridades en las instituciones públicas simplemente «orientan» la asistencia a las manifestaciones, sin tomar en cuenta si el personal puede o no acudir.
«La verdad es agotador por las largas horas de espera. Sumado a la logística de seguir instrucciones como niños en la escuela. Además, hay que recalcar el clima abrasador de abril, no tanto el hecho de caminar, sino la logística, incluyendo el embotellamiento, largas horas de espera de un punto a otro», señaló.
Otro funcionario público indicó que la obligatoriedad de asistir no aplica a todos por igual, ya que los funcionarios de mayor rango están exentos. «Los directores generales que ganan casi 90 mil córdobas no participan. Ellos se quedan en el aire acondicionado».

Instrucciones «tipo escuela»
Juan relató que los altos funcionarios encargados de la logística en cada institución entregaban una bandera rojinegra del Frente Sandinista y un refrigerio antes de las actividades. En ese momento también impartían las instrucciones correspondientes.
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«Las instrucciones eran llegar hasta el final de la actividad, seguir el orden de formación con los encapuchados, que ellos deben ir adelante», señaló.
Una funcionaria indicó que asistió a una de las marchas de abril y que debía tomarse fotos para subirlas a redes sociales. «Es humillante y denigrante. Insoportable escuchar el adoctrinamiento e indicaciones que dan antes de las marchas. Me dan náuseas».
Otro funcionario describió que las instrucciones son como «de escuela» y están cargadas de adoctrinamiento político. Entre otras directrices, se exige «respeto» a los símbolos patrios, incluyendo la bandera sandinista.
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«Tipo escuela… hay que portarse bien, respetar los símbolos patrios… particularmente la bandera roja y negra. Si mantienen un adoctrinamiento constante. Dictando normas básicas de comportamiento y sometimiento a la pareja presidencial», señaló.