Los ausentes que volverán

En su diatriba del 30 de abril pasado, con motivo de otro aniversario de la muerte del siniestro comandante revolucionario Tomás Borge, fundador del sistema sandinista de represión, la señora Rosario Murillo aseguró que los nicaragüenses desterrados y exiliados jamás podrán regresar a Nicaragua.

En realidad, lo ha dicho muchas veces, siempre con rabia, destilando veneno, odio y resentimiento, como para autoconvencerse de que será como ella dice. Como si el poder dictatorial absoluto, que detenta actualmente junto con su pareja, es para siempre. Como si con este régimen la historia llegó a su fin y nada cambiará ya en este país. ¡Qué disparate!

Pero esta vez la codictadora pareció responder a unas palabras del sacerdote católico y activista opositor nicaragüense en el exilio, presbítero Enrique Martínez Gamboa, quien un par de días antes declaró en Indiana, Estados Unidos: “Hemos venido a preparar nuestro regreso a Nicaragua. Como que hay un Dios en el cielo vamos a regresar. Volveremos porque tenemos la confianza puesta en el Señor de los ejércitos”.

El cura Martínez Gamboa es uno de los numerosos sacerdotes católicos encarcelados y luego desterrados por la dictadura. Y dijo esas palabras en un acto conmemorativo del séptimo aniversario de la rebelión de abril de 2018.

La invocación al “Señor de los ejércitos” pareció una insinuación del padre Martínez Gamboa de que el regreso de los exiliados a Nicaragua se logrará mediante la lucha armada. Sin embargo, él mismo lo negó al decir que “tenemos principios civiles y cristianos, nunca vamos a apoyar una salida violenta, armada, nunca”. Aunque también indicó que los exiliados que él representa tampoco apoyan “que los sátrapas bajen del poder suavemente, con perdón y olvido. ¡No señor! Tienen que pagar los crímenes que cometieron”.

Aparte del verbo encendido y beligerante de los discursos de algunos exiliados, ellos a menudo hablan sobre su eventual regreso a Nicaragua. Siempre han dicho que independientemente de lo que digan los dictadores, nunca renunciarán a su derecho a regresar a Nicaragua y que cuando eso sea posible volverán “con la frente en alto”.

La verdad es que de acuerdo con el derecho internacional humanitario tienen derecho de regresar a su país. Y los que fueron desnacionalizados tendrán que recuperar su nacionalidad y sus derechos ciudadanos.

“Toda persona tiene derecho a una nacionalidad”, establece la Declaración Universal de los Derechos Humanos en el acápite primero de su artículo 15. Y en el segundo acápite precisa: “A nadie se privará arbitrariamente de su nacionalidad…”

En el mismo sentido, la Convención Americana de Derechos Humanos consigna en su artículo 22, inciso 5: “Nadie puede ser expulsado del territorio del Estado del cual es nacional, ni ser privado del derecho a ingresar en el mismo”.

El régimen de Ortega y Murillo ha dictado leyes incluso constitucionales para justificar los destierros y desnacionalización de muchas personas porque son sus adversarias. Pero es una aberración que la comunidad internacional no reconoce. Esas leyes no son válidas y no pueden tener legitimidad, porque son contrarias al derecho internacional humanitario que es de obligatorio cumplimiento para todos los Estados que pertenecen a las Naciones Unidas y al sistema interamericano de derechos humanos.

Precisamente por eso es que los organismos de derechos humanos de las Américas y de la ONU han señalado que la dictadura de Nicaragua debe de ser juzgada por la justicia internacional por crímenes de lesa humanidad.

Por supuesto que no es posible saber cuándo será posible que se haga justicia. Ni cuándo podrán regresar a Nicaragua  los compatriotas ausentes, desterrados y exiliados.

Pero de lo que sí se puede estar seguros es de que volverán. Y que recuperarán su nacionalidad, sus derechos de ciudadanos, sus bienes confiscados y su dignidad de personas humanas nicaragüenses.

Editorial
×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí