El premio mundial a LA PRENSA hace que la dictadura huya de la Unesco

Los dictadores o reyezuelos de Nicaragua, Daniel Ortega y Rosario Murillo sacaron al país de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), porque le otorgó al Diario de los Nicaragüenses, LA PRENSA, el Premio Mundial a la Libertad de Prensa.

No es extraño que los dictadores reaccionaran de esa manera. Ellos son enemigos rabiosos de la libertad de prensa y odian irracionalmente a LA PRENSA, que sigue cumpliendo su deber, a pesar de todas las dificultades que le han impuesto. Han querido matarla, reprimiéndola de manera brutal y despiadada, pero no han podido ni podrán hacerlo porque LA PRENSA es el alma libertaria de Nicaragua y la conciencia democrática de los nicaragüenses.

La directora general de la Unesco y exministra de Cultura de Francia, Audrey Azoulay, al informar sobre la retirada del régimen de Ortega y Murillo de esta organización mundial que agrupa a más de 190 países de todo el planeta, lamentó que con esta decisión se “privará a la población de Nicaragua de los beneficios de la cooperación en áreas como la educación y la cultura”. Pero  aclaró a los dictadores ignorantes que “la Unesco también cumple plenamente su función cuando defiende la libertad de expresión y la libertad de prensa en todo el mundo”.

Con esas palabras ella ratificó la decisión de premiar a LA PRENSA, un diario que, según dijo, “desde 2021, tras el encarcelamiento y expulsión del país de sus dirigentes, así como la confiscación de sus bienes… ha continuado informando a la población nicaragüense de forma digital, con la mayoría de su equipo en el exilio, operando desde Costa Rica, España, México, Alemania y Estados Unidos”.

La verdad es que la dictadura de Nicaragua se va de la Unesco, como se ha ido de otras organizaciones internacionales, porque es incompatible con instituciones que se inspiran en los valores de la transparencia, la libertad, la democracia, la justicia, la equidad y la defensa de los derechos humanos.

Los dictadores no tienen valores. Ellos se guían por conceptos contrarios, por antivalores degradantes como la mentira, la calumnia, el insulto, el robo, el crimen y todo lo deleznable que destruye el sentido moral de la vida humana y degrada a quienes los practican.

Para LA PRENSA, sus periodistas y ejecutivos, sus colaboradores externos y sus lectores, es un honor que por el gran premio a la libertad de prensa que se nos ha concedido, la dictadura de Ortega y Murillo haya reaccionado yéndose de la Unesco, de sus programas y sus metas humanitarias y progresistas del milenio. Objetivos que nunca compartió, pero permanecían allí para conseguir algunos beneficios particulares.

 Los dictadores Ortega y Murillo están convirtiendo al Estado de Nicaragua en un paria internacional, o ya lo han convertido. Lo han sacado de casi todos los organismos internacionales respetables del mundo democrático. Con esa lógica irracional es probable que también se retiren de la Asamblea General de la ONU cuando esta, dentro de unos meses, conozca el informe del Grupo de Expertos de las Naciones Unidas sobre Derechos Humanos en Nicaragua (GHREN), con los datos espeluznantes sobre la situación de este país.

Pues que le vaya bien. La dictadura debería quedarse sola con las asociaciones de sus cómplices y socios, como son la alianza Alba y la patética Celac. Pero los organismos democráticos del mundo seguirán trabajando para llevarla a rendir cuentas ante los tribunales internacionales de justicia.  

Editorial
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