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Los medios oficiales de la dictadura de Daniel Ortega informaron este 25 de abril que la Plaza de la Fe de Managua acogió a miles de cristianos evangélicos para celebrar el 22 aniversario de la iglesia Ríos de Agua Viva y el 32 aniversario de Radio Maranatha, dos organizaciones que han sobrevivido a la censura y a la masiva cancelación de organizaciones sin fines de lucro (OSFL/ONG).
En un país donde las actividades religiosas están prohibidas, esta reunión masiva de los cristianos evangélicos sólo puede ser posible por una razón: «Sencillamente porque son aliados del régimen», afirma el sociólogo y disidente sandinista en el exilio Oscar René Vargas.
Con esto coincide la investigadora Martha Patricia Molina, quien ha dedicado su trabajo a sistematizar los ataques del régimen en contra de la libertad religiosa, especialmente contra la Iglesia católica. «Obviamente son pastores colaboracionistas que tienen la obligación de hablar bien del régimen e ignorar todo el daño que hacen incluso a sus mismos hermanos en la fe», afirmó Molina.
Vargas hizo ver que para nadie es un secreto que los permisos para reunirse en las plazas centrales del país se otorgan de manera selectiva por el régimen, sólo a quienes le rindan máxima fidelidad al dictador Ortega y su esposa y vicepresidenta, Rosario Murillo.
Evangélicos también han sufrido represión
Los últimos años Nicaragua ha vivido el peor contexto de agresión a la Iglesia católica, con sacerdotes y obispos amenazados, perseguidos, encarcelados y desterrados del país.
Pero también los ataques han sido dirigidos, aunque en menor medida, a las denominaciones evangélicas, de las cuales más de 60 en el país han sufrido persecución y destierro por negarse a acatar las orientaciones de la dictadura.
En diciembre de 2023, 11 pastores evangélicos de Puerta de la Montaña fueron encarcelados por la Policía orteguista, su registro de operaciones fue cancelado y fueron confiscados todos los activos del grupo en el país. En septiembre de 2024, los 11 pastores fueron excarcelados y desterrados de Nicaragua.

La investigadora Molina también ha recibido información de varias iglesias cristianas evangélicas a las cuales se les canceló arbitrariamente su personería jurídica y fueron confiscadas.
«Pero a esos pastores colaboradores del régimen no les interesa ser solidarios y tener empatía con los pastores cristianos evangélicos que incluso han tenido que huir del país», agregó Molina.
Desde 2018, la dictadura Ortega Murillo ha cancelado 5,507 ONG, según la última actualización del 24 de febrero de 2025 de la organización Libertad de Asociación que funciona en el exilio. Dentro de estas cancelaciones, 1,280 eran ONG religiosas, tanto católicas como evangélicas.
Los templos católicos se mantienen vigilados por la Policía orteguista en todas las localidades, barrios y pueblos del país, las congregaciones evangélicas proliferan a la vez en todos los espacios locales.
Algunas congregaciones evangélicas tienen la libertad de reunir a sus fieles en sus iglesias y calles, siempre y cuando se mantengan al margen del contexto represivo que se vive dentro del país.
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En la guerra de Ortega contra la Iglesia católica, Vargas no duda que la dictadura use a los evangélicos para quitarle espacios a los católicos.
El sociólogo valoró que «la ventaja es que los evangélicos están dispersos, por lo tanto son más manejables ya que negocian con ellos de manera bilateral, mientras que la Iglesia católica tiene una organización más centralizada».